Inicio > Poesía > 5 poemas de Galería de intimidades, de Christian Nieto Tavira

5 poemas de Galería de intimidades, de Christian Nieto Tavira

5 poemas de Galería de intimidades, de Christian Nieto Tavira

Este poemario es un recorrido emocional por la vida íntima del poeta, una exposición donde cada pieza es un cuadro que revela luces y sombras. A través de referencias pictóricas y cinematográficas, la obra dialoga con el arte para explorar el amor, la pérdida, la enfermedad, la herencia familiar y el peso de la memoria.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Galería de intimidades (Averso), de Christian Nieto Tavira.

***

Filmoteca de ausencias 01: Cuento de verano

(Éric Rohmer, 1996)

Se baña como una sirena
y dice que es alemana.
Viéndola en la piscina me siento
dentro de una película de Éric Rohmer.

El pelo rubio recogido en una cola
queda mojado como el trigo
tras la lluvia fresca de la mañana.

Hay un instante en el que el tiempo
se paraliza y su mirada se fija en la mía.
Un instante en el que quizá
pueden pasar tantas cosas.

Quizá haya un tornado en Missouri,
una guerra en cualquier país del mundo,
gente que grita y que ya no puede
amar, ni besar, ni reír.

Gente que,
como yo ahora, en algún momento fue feliz.
Y, como si la vida fuera cine,
pero el cine no es la vida,
un fundido a negro
y llega el fin del poema.

*** 

La crucifixión

(El Greco, 1597-1600)

Estoy en un banco frente al Greco.
Museo del Prado.
La crucifixión me mira y la miro,
en un diálogo mudo, sagrado.

El pincel danza ante mí,
con trazos de agonía.
El Cristo estira sus brazos al cielo
mientras sangre y agua llenan las copas.

Hay un lamento siniestro en todo,
algunos dicen que el pintor cretense
se inspiró en las palabras de Alonso de Orozco.
Hay oscuridad en esta luz.

María y Juan, al pie de la cruz.
Su dolor atraviesa lienzo y tiempo
y me alcanza aquí, en este banco,
donde los japoneses paran al verme meditar.

El Greco me envuelve,
deforma la realidad.
¿Es el cuadro o soy yo quien se retuerce
fruto de la contemplación?

Los minutos se estiran,
el Prado se desvanece.
Solo quedamos el cuadro y yo,
fundidos entre la belleza y el dolor.

Me levanto, tembloroso,
porque no soy el mismo que entró.
El Greco ahora me ha pintado
y en el lienzo, mi alma también se crucificó.

***

Filmoteca de ausencias 03: La gran belleza

(Paolo Sorrentino, 2013)

No es tan difícil.

Querer enamorarme en Roma
de una galerista del Borghese,
querer besarnos en el Antico Caffè Greco
de la Via dei Condotti,
querer hacerme suyo mientras nuestro sexo
parece sacado de un plano de Paolo Sorrentino.

No es tan difícil.

Amarnos frente al Rapto de Proserpina,
tomar un martini mientras miro sus ojos verdes,
su vestido azul oscuro resplandece en la noche
romana,
sus labios rojos como la sangre me invitan a pecar.

No es tan difícil.
No.
Y sin embargo.

***

Retrato de mi madre

(Pedro Cano, 1969)

Mamá, ¿por qué ya no me buscas?
¿Ya no me quieres?
¿Por qué no me puedo esconder en tu vientre?

Mamá, quiero volver al principio
y a ser minúsculo,
ser como una hebra del tiempo,
sin pensar en un mañana ni en un presente.

Mamá, si yo te contara lo que solo me atrevo
a contarle al papel,
seguro que me enjuagarías las lágrimas,
me abrazarías tan fuerte que me dirías
que todo pasará.

Mamá, ahora puedes comprender
mi dolor,
cómo atenaza día tras día mi pecho.

Puedo ver el fin y también,
un principio.

***

Lavabo y espejo

(Antonio López, 1967)

 En el cajón de los objetos rotos
tengo un reloj que se paró a las 12
de un martes que intento olvidar,
tres llaves de cerraduras cambiadas
y un manual de instrucciones
para cuando olvido vivir y amar.

También guardo las palabras
que no dije cuando tocaba,
como ese te quiero oxidado
en la punta de mis labios.

Hago inventario de lo que ya no está
Solo me queda el recuerdo de que el futuro
era para nosotros una habitación grande,
con ventanas y patio de luces exterior.

Y no este cuarto pequeño
donde guardo todo este amor
que no sé conservar.

—————————————

Autor: Christian Nieto Tavira. Título: Galería de intimidades. Editorial: Averso. Venta: Todos tus libros.

BIO

Christian Nieto Tavira, nacido en Ricote (Murcia) en 1998, estudió Periodismo en la Universidad de Murcia y ha trabajado en diversos medios digitales. Actualmente es redactor en Team Up! Media y colabora en la revista de historia del arte Dosis Kafkiana. También forma a personas en nuevas tecnologías en su municipio. Ha publicado los poemarios Última bala (La Fea Burguesía, 2016), Canto desgarrado (Ediciones en Huida, 2018), Apuntes para un futuro caos (Boria Ediciones, 2020) y Esta flor de azahar, aquellas lágrimas de abril (MurciaLibro, 2025). Sus poemas han aparecido en numerosas revistas y antologías.

3.9/5 (87 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

7 Comentarios
Antiguos
Recientes Más votados
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios
Pablo75
Pablo75
1 mes hace

“Mamá, ¿por qué ya no me buscas?
¿Ya no me quieres?
¿Por qué no me puedo esconder en tu vientre?”

Si la poesía fuera la ingenuidad Nieto Tavira sería un genio poético. El problema es que la ingenuidad no tiene nada que ver con la poesía y mucho con una carencia grave de lecturas.

Christian Nieto
Christian Nieto
1 mes hace
Responder a  Pablo75

Querido Pablo: La aparente ingenuidad en poesía no siempre es falta de lecturas; a veces es una elección estética. Muchos poemas nacen precisamente de intentar volver a un lenguaje esencial, despojado, casi infantil, porque es capaz de nombrar ciertos vínculos.

En este caso el poema busca esa regresión deliberada: el deseo de volver al origen, al refugio primero. No pretende exhibir ni alardear de leído, sino vulnerabilidad. Y la vulnerabilidad, en poesía, también tiene una larga tradición (y aquí le puedo nombrar a Valente, Egea, Biedma, Hierro, Otero o Ángel González, que seguro que alguien de su sapiencia conoce y ha leído).

En cualquier caso, agradezco que haya leído el poema y se haya detenido en él lo suficiente como para comentarlo.

Pablo75
Pablo75
1 mes hace
Responder a  Christian Nieto

Intentar equiparar la propia ingenuidad pseudolírica (disimulándola tras el concepto de vulnerabilidad) a la lucidez lírica de poetas como Ángel González o Gil de Biedma, es un fraude intelectual.

La poesía no es la confesión pueril de nimiedades o las confidencias triviales de los adolescentes solitarios. La poesía es la emoción que mete en las palabras un César Vallejo, por ejemplo, recordando su infancia (y a sus hermanos):

“Las personas mayores
¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego Santiago,
y ya está muy oscuro.
 
Madre dijo que no demoraría.
 
Aguedita, Nativa, Miguel,
cuidado con ir por ahí, por donde
acaban de pasar gangueando sus memorias
dobladoras penas,
hacia el silencioso corral, y por donde
las gallinas que se están acostando todavía,
se han espantado tanto.
Mejor estemos aquí no más.
Madre dijo que no demoraría.”

Si quieres saber lo que es la verdadera vulnerabilidad en poesía, lee a Vallejo:

“Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…”

Martín Enrique Murillo
Responder a  Pablo75

Con todo respeto, la poesía no debería definirse ni conceptualizarse. Cada persona es libre de crear poesía como le plazca; inclusive, sin dejarse limitar por las tendencias, las modas o las escuelas. Desde luego que también las opiniones y comparaciones son libres, pero siempre serán subjetivas y mudables.

Desde hace casi un siglo por ejemplo, la inmensa mayoría de los que escriben poesía, intentado quizá encontrar un ideal de libertad formal en el uso del verso libre, paradójicamente se han hecho esclavos de su misma idea.

La verdadera libertad poética, es dejar manifestar la musa, sin pretender cautivar al público de una generación.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace

Desde hace casi un siglo se pretende llamar poesía a lo que no es poesía, es otra cosa, no digo si es buena o mala, sólo que es otra cosa.
No podemos seguir justificando que escribir con renglones inconexos un texto en prosa, por mucho lenguaje poético que utilice, se le siga llamando poesía porque eso precisamente está acabando con la poesía.

Mia Gallegos Domínguez
Mia Gallegos Domínguez
1 mes hace

Christian Nieto es un poeta exquisito.

Liliana González
Liliana González
1 mes hace

Hoy leí las poesías de Christian Nieto que publicó Zenda, y me encantaron. De hecho, las imprimí para volver a leerlas. Quizás no poseo el criterio para analizarlas, pero si para sentirlas y disfrutarlas a plenitud.
Muy hermosas,,,