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5 poemas de Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025, de Eloy Sánchez Rosillo

5 poemas de Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025, de Eloy Sánchez Rosillo

“El yo es problemático, y más para el poeta (para el artista en general). Y si crece y se transforma en ego, el asunto se agrava. Prescindiendo de las insoportables hipertrofias egotistas, entre la poesía y el simple yo se plantea un conflicto. Si este anda siempre de por medio, te tropiezas constantemente con él y te impide avanzar. Y, sin embargo, el yo resulta fundamental en poesía (en la poesía lírica). ¿Cómo va a escribir uno de la intimidad si no es desde sí mismo? El punto de partida natural de la poesía lírica es el yo. No podemos pensar y sentir desde otra persona, ni aun cuando hablamos a través de personajes. En el poema hay que comenzar desde lo que uno es. Y no solo mirándote, sino mirando en torno y más allá. Si esto ocurre, en cuanto el poeta da los primeros pasos descubre con asombro que su propio rostro no es el que asoma en lo que está naciendo. Es el de todos y el de nadie. Y no porque su yo se disuelva, sino porque se funde y hermana con el de los demás y con todas las criaturas del universo. El poema, entonces, se expande, se hace mundo”. ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

Zenda comparte cinco poemas de Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025, una antología de Eloy Sánchez Rosillo publicada por Papeles del Náufrago.

***

La herida

Herida de mi infancia, que aún fulgura,
pues nunca se ha cerrado.
Hecha de soledad, de amor, de origen,
de mucha luz y tanto desamparo,
de cosas insondables que ocurrieron
y que siguen pasando.
Es una herida extraña, que duele y da consuelo.
De un signo u otro, de ella brota el canto.

***

Retrato del poeta adolescente

Cuánto tiempo ha pasado, cuántas cosas

que has vivido olvidaste.

Pero aún puedes,

si miras hacia atrás, ver a lo lejos

a aquel muchacho apenas parecido

al hombre que ahora eres.

En la tarde

de un antiguo verano está sentado

debajo de la acacia que hace poco

cantaste en otros versos.

Deja el libro

que en las manos tenía, y mira el campo

mientras piensa o sueña.

Después abre un cuaderno

y escribe allí un poema que tú ya no recuerdas.

***

En la profunda calma

A veces, esta calma
en la que sé quién soy, en la que soy
este y todos y nadie y cada uno,
me sobreviene, llega,
desciende -—¿desde dónde?— sobre mí
sin motivo ni aviso.
Y yo, que iba deprisa, me detengo,
y me quedo mirando cada cosa,
sintiéndola, escuchándola.
En torno está, además, mi vida entera:
más que nada, la infancia, su color,
su sonido tan limpio, sus olores;
y lo que vino luego,
el amor y el dolor y la alegría,
hasta llegar a este momento de hoy.
Todo es presente vivo y palpitante
que quisiera ser dicho.
Y yo no quiero sino pronunciarlo.
De la quietud, entonces,
van brotando palabras.

***

Fábula del tiempo

Lo que sin detenerse
desde muy lejos viene y ya se acerca
e intensamente brilla unos momentos
junto a nosotros y nos hace ser
parte de su fulgor inusitado
y después va alejándose y nos deja
para siempre anhelantes en la sombra
pero con la conciencia de que ardimos.
El amor, la belleza, el existir:
este sueño que somos.

***

Así, seguramente

Oirás cómo la noche va dejando
su desolada música en tu oído.
Te han cercado las sombras, y tus manos
no pueden apartarlas. Hace frío.

Y no quieres la luz. Solo deseas
que en esta oscuridad todo se acabe.
Se ha cumplido tu tiempo. El alba llega,
pero tus ojos no la ven. Es tarde.

Ya no se escucha nada. Poco a poco,
se ha llenado tu cuarto de silencio.
Después te olvidarán. Nadie, muy pronto,
recordará siquiera que te has muerto.

—————————————

Autor: Eloy Sánchez Rosillo. Título: Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025. Selección: Antonio Lafarque. Editorial: Papeles del Náufrago. Edición no venal.

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