Foto: Gabriela Alatorre.
Mónica Licea es una poeta y tanatóloga nacida en Guadalajara, México, en 1990. Licenciada en Cine Digital por la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV). Autora de Visión de la ira (Sombrario Ediciones) y Hermano (Revarena Ediciones). Egresada de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) en Buenos Aires, Argentina.
***
El dolor es el mamífero
más grande
del mundo
su peso
se encuentra al descubierto
animal
ad–herido
a la memoria
***
Perro bueno
muy bien
quieto
callado
Perro con el hocico
que no termina de reventar
no
nbajo
Perro sucio
¡no!
Perro ciego
de nostalgia feroz
¡quieto!
Perro que se pudre
Perro que come perro
muy bien
muerto
eso
así
***
Tus ojos al revés dicen llena el vacío con más vacío
el presente es blanco y limpio
el presente es el piso de un matadero
no sé si sabías, pero tener el corazón roto es montar
un caballo enfermo bajo la lluvia
***
El pájaro
Esta mañana mi perro me despertó con un pájaro
muerto en el hocico
lo trajo a mi cama y se sentó
nos miramos largo rato
tomé el ave entre mis manos
intenté cerrar sus ojos
su mirada atravesaba la ventana, donde el arbusto
reverdecía
han pasado dos semanas y su cuerpo sigue
endureciéndose
en un rincón de la casa
¿es mi hermano el cadáver del pájaro
que no puedo enterrar?
***
Hibernación
El pesado oso en mi espalda
trepa por mi espina dorsal
y me encaja sus garras cada noche
busca, olfatea y encuentra mi útero de miel
lo mastica incesante hasta que se atora
entre sus dientes
ese animal pesado que duerme junto a mí
mamífero de robusta respiración
acecha con cautela
los menores espasmos de vida
le digo “quieto, hoy no”, y lo acaricio con torpeza
se recuesta a mi costado
su pelaje me cubre
y el aire se vuelve primitivo
como si estuviéramos al interior de una caverna
te extinguirás también, blanda furia
y contigo se irán
todas las formas, los sonidos
el hambre
y la secreta vida
de los abismos que recorres
***
Puliré este dolor hasta volverlo transparente
Lo convertiré en una joya que cuelgue de mi cuello


Gracias ZENDA, por darnos la palabra en poesía…..que más necesita el hombre ?
Acaso no cambiamos un arma o millones a de armas, por un pequeñito poema derramado ríos de vida presente y futuro.
Reitero: GRACIAS ZENDA, por llevar la antorcha de nuestro espíritu.