Portada: Clara Muschietti.
Este viernes, dentro de la sección No son todos los que están, presentamos la tercera lista de siete poetas contemporáneos de Argentina que complementa a la publicada hace unas semanas de cinco grandes poetas del mismo país. Pasen y lean. Estos son los que están esta semana, y los que no, ya llegarán.
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MARTINA CRUZ
Martina Cruz es una poeta nacida en Temperley, Buenos Aires. Estudió guión cinematográfico en la ENERC. Trabaja como guionista, tallerista y gestionando un centro cultural que se llama La Madriguera. Publicó varios libros de poesía, entre ellos Cuando se incendia mi casa (Elemento Disruptivo), Un idioma que hace ruido de fósforo (Bombal), Manos como nubes (Santos Locos), Parkour emocional (Sudestada) y Las cosas inútiles (Santos Locos). En 2025 estrenó su primer largometraje en el BAFICI: Nuestra cosa perdida.
weeping willow
¿Te acordás el día que se fueron todas las nubes
los pájaros al exilio
y yo estiraba los brazos hacía el cielo transparente
con la fuerza inagotable de los que quieren vivir?
Esa tarde enterramos a mi padre
bajo un sauce llorón
mientras el verano incendiaba las hormigas.
¿Te acordás?
Esa tarde mirábamos el cielo
y no había nada de qué agarrarse.
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DAIANA HENDERSON
Daiana Henderson es una poeta nacida en Paraná, Entre Ríos, en 1988. Vive en Rosario. Es autora de libros como El gran dorado (Ivan Rosado, 2012), A través del liso (Determinado Rumor, 2013), Un foquito en medio del campo (Editorial Municipal de Rosario, 2013), Irse (Ivan Rosado, 2018) y La Calígine (Mansalva, 2024). Formó parte del equipo del Festival Internacional de Poesía de Rosario (FIPR) en el período 2013-2019 y en la edición 2024. Para el FIPR realizó, en coautoría, las antologías 30.30: Poesía argentina del siglo XXI (EMR, 2013), 1000 millones: Poesía en lengua española del siglo XXI (EMR, 2014) y 53/70: Poesía argentina del siglo XXI (EMR, 2015). Codirige la editorial Neutrinos y el espacio cultural Arroyito, ambos especializados en poesía contemporánea. En nuestro país Ediciones Liliputienses publicó Humedal (2014), libro en el que aparecen reunidos sus tres primeros libros.
Poema amarillo
Hay una luz amarilla que entra
y se me confunde
con la parte de una película.
Cuando la volví a ver,
no la encontré.
Una noche en que me dije la verdad
en una cocina.
La sensación de mil tardes
en un lugar en que el anochecer
no me duela.
Un amor de otoño
que se quiere quedar.
Los pueblos, el hipódromo,
las fotos de la abuela joven,
la renoleta junto a los barcos del puerto.
Las gaviotas, lejos.
Un perfume del día de la madre,
los caramelos de miel,
las tardes adolescentes
de invierno junto al río
en que éramos felices
y no sabíamos.
El recuerdo de algo difuso,
una manguera en un patio que imagino,
bicicletas playeras llegando,
una con canasta: la mía
y vos en cuero y, en la canasta la cerveza
y la cerveza en el vaso
y el maní flotando
y todo eso sin hablar del futuro.
Las nubes que se hacen espuma,
el sol dorado que cae
y emparenta las casas, todas.
Igual que si miramos el mundo
a través del liso. Igual.
Hay un amarillo que se me confunde,
el de la juventud como un recuerdo,
pero yo soy joven.
La juventud que ya duele de lo amarilla,
como el resplandor de la medalla
de la cadenita que me regalaste,
que voy a perder un día
y me va a doler, también.
Las luces de un recital bajando sobre mí,
el pez tornasol saliendo al aire,
la torta de manzana dorándose,
una moneda girando una decisión,
una moneda a cambio de un caramelo de miel,
a cambio de un beso después
de una cerveza, a cambio de nada,
con las bicis tiradas a la sombra
del pescado que sale a la luz y no cree.
Es que los peces de río no imaginaron ese rayo
que cae en la medalla que me ponés ahora
en medio de la arena, entre los pelos dorados,
como inmortalizando el espacio.
La vez que me senté sola
en el frío de la cocina
y me dije la verdad y sentí
un amarillo que me venía
a dorar las pestañas
y estuve
en todos los amarillos a la vez,
como el recorrido de un hilo de oro
que al unir los puntos
hace perder la forma.

Roberta Iannamico.
ROBERTA IANNAMICO
Roberta Iannamico es una poeta y música nacida en Bahía Blanca en 1972. Publicó quince libros de poemas. Algunos son El zorro gris, el zorro blanco, el zorro colorado, Mamushkas, El collar de fideos (Vox), Tendal (ed. del diego), Muchos Poemas (Neutrinos), Nomeolvides (Vox), y Qué lindo (Zindo y Gafuri). Para niños, Nariz de higo (Pequeño editor), Ris Ras, La camisa fantasma (Capital intelectual), Bajo las estrellas (Vacasarada ediciones), Retrato de un zorro cachorro (SM), Diosas y Dioses (editorial Maravilla), además de diez adaptaciones de cuentos tradicionales y dos libros de versiones de leyendas mapuche y qom (Albatros). Fue jurado de la Bienal de Arte Joven de la Ciudad de Buenos Aires en el rubro Poesía en la edición 2019. Ha ganado importantes premios de poesía y sus poemas están traducidos al inglés. Da talleres de poesía y canciones para niñes y jóvenes, clínicas de obra y capacitaciones para maestras orientadas a la escritura poética.
Las cosas
Siempre con las cosas
la ropa
los platos
los huevos duros
el agua de la canilla
los juguetes tirados
lo caliente
lo frío
lo suave
lo pesado
las cosas que entran
en una mano
eso es lo que tengo
para armar un mundo.
*
Niebla
La niebla avanza
por entre los árboles
por entre las casas
y en su avanzar se adensa
todo el paisaje
se vuelve lejano
envuelto
en blanquecino misterio
un velo
un tul
como el de las novias
como el de los muertos.
***
FERNANDA LAGUNA
Fernanda Laguna es una artista visual, poeta y curadora argentina nacida en Hurlingham en 1972. Publicó Poesías (autoedición, 1995), Triste (autoedición, 1998), La ama de casa (Deldiego, Bs. As., 1999), Salvador Bahía, ella y yo (Belleza y Felicidad, Bs. As., 1999) y muchas otras plaquetas, la mayoría reunidas en Control o no control: Poesía 1999-2011 (Mansalva, Bs. As., 2012). Además, publicó las novelas Me encantaría que gustes de mí (Mansalva, Bs. As., 2006), Dame pelota (Mansalva, 2009) y Durazno reverdeciente (La Calabaza del Diablo, Santiago de Chile, 2011) bajo el seudónimo Dalia Rosetti. Algunos poemas suyos forman parte de la antología 53/70: Poesía argentina del siglo XX (ES, EMR y CCPE/AECID, Rosario, 2015). En 1999 fundó junto a Cecilia Pavón Belleza y Felicidad, que funcionó como espacio de arte hasta 2008 y continúa como sello editorial. En 2003 abrió Belleza y Felicidad Fiorito, que sigue activo, y en 2008 desarrolló junto a un equipo de artistas un proyecto de Escuela Secundaria especializada en Artes Visuales, también en Villa Fiorito. Junto a Javier Barilaro y Washington Cucurto fundó en 2003 la editorial Eloísa Cartonera y la cartonería No hay cuchillos sin rosas.
El trabajo
Tanto trabajo
mucho
siempre
mucho trabajo.
Levantar las persianas
y bajarlas en la noche
me marea.
A veces
cuando las levanto en la mañana pienso
que estoy confundida,
que ya es de noche.
Mucho,
mucho trabajo.
Bajo los caballetes de madera.
Las tiras de luces encendidas en la calle.
Mucho,
mucho trabajo
que se deshace como un caramelo.
Que se mea al atardecer sobre el cordón de la vereda.
El trabajo es un fracaso
cuando no puede ser disfrutado.
La gente riendo
y todo el trabajo
cuando una está sola
es sólo un trabajo realizado.
Solo un trabajo
como una caja de cartón sucia al lado de un árbol.
***
CLARA MUSCHIETTI
Clara Muschietti es una poeta nacida en Buenos Aires en 1978. Es fotógrafa y poeta. Publicó los libros La campeona de nado (ganador de la convocatoria de la editorial iROJO, 2007), Karateka (El fin de la noche, 2010), Podría llevar cierto tiempo (Bajo la luna, 2015), No sé qué creíste (ediciones Aguadulce, Puerto Rico, 2016), Karateca / La canción que cantás (Ediciones Nebliplateada, 2020), La vida normal (Ediciones Overol, 2021). Podría llevar cierto tiempo (Caleta Olivia 2020 y This could take some time (Eulalia Books, EEUU, 2022). Desde 2009 dicta talleres de poesía. El Fondo Nacional de las Artes le otorgó una beca a la creación en el área de Letras en 2013.
El paso se interrumpe
un camión descarga lácteos en un mercadito
los hombres hacen fuerza
el chino del mercado da instrucciones
yo pienso en la cadena,
en la cadena alimentaria de las cosas,
lo mejor que puede pasar es que se vendan todas las leches.
En qué franja del mundo estoy
en la que hace qué
en la que cree en qué
en la que jamás piensa en qué
qué soy exactamente
qué virtudes tengo
en qué franja de la bondad entro.
En el medio de la calle hay un auto dado vuelta
lo custodia una mujer policía
ya no hay personas
no hay accidentados
queda un auto dado vuelta
un auto que ya no sirve tanto
me preocupo por la vida de las personas que iban adentro
cuántos eran
si había niños, una mujer embarazada
un anciano o alguien feliz.
No tengo idea de mi coeficiente mental
cuánto es, que número tiene
en qué franja estoy
tengo una enfermedad crónica
me pregunto cuánta gente habrá
en la franja de los enfermos crónicos.
Mi vecina está recién operada de la garganta
tiene un hilito de voz
ella está en esa franja
su hija está en la franja de los niños con problemas de peso
yo estuve en la franja de los niños fóbicos
de las nenas a las que le comieron la lengua los ratones.
En qué franja cabe mi felicidad de hoy
en qué segmento va
no sé nadar
estoy en una franja que no me queda bien
a mí dejame en el agua que no me voy a morir
estoy en esa franja.
Nadie sabe en qué franja horaria está mi hermana
ese continente no está en esta franja
mi hermana está en la franja de las mujeres altas
yo estoy en la franja de las bajas
y la miro como cuando era chica
hay una franja que nos unirá siempre
la franja de los hijos de Mónica y de Ulises.
Se bifurcan las franjas de la identidad
tanto
que dan ganas de correr
hacia la preexistencia.
En el bebé diminuto que vi en el subte
iba la gracia
la vida
frágil
nueva
en la madre del bebé diminuto que vi en el subte
iba el miedo a lo inmanejable.
La franja de los recién nacidos
es la franja efímera.
Estoy en la franja de los que le deben al psiquiatra
de las chicas con mucho corazón
y muchos lunares
en la franja de los que a veces
duermen mal de noche.
***
ANDI NACHON
Andi Nachon es una poeta, guionista y docente nacida en Buenos Aires en 1970.Su primer libro de poesía, Siam, se publicó en 1990, y a este poemario le siguieron Warzawa (1996/2017), Taiga (2000 / Madrid, 2016), Goa (2003), Plaza Real (2004), 36 movimientos hasta (2005), Volumen I (2010), La III Guerra Mundial (2013) y Viernes de chicas (2016). Su obra, a su vez, ha sido objeto de compilaciones y antologías en Brasil, Chile y Argentina, y ha sido galardonada con premios y becas como Fondo Nacional de las Artes, Beca Nacional a la Excelencia en Letras, Banff Centre for the Arts Leighton Studios y Centre D’Art Marnay, entre otros. Como guionista ha colaborado en diversos documentales, tanto para la televisión como para el cine. Desde 2013 codirige Hain Cine, una productora cinematográfica, actividad que alterna con la docencia universitaria en el campo de la poesía y la realización audiovisual.
Ciudad costera
lamparones de petróleo, el mar
extiende y distiende, su aceite
en las piedras
Se mira
bajo esta luz caliente que lenta
lentamente, penetra ojos
entrecerrándose de nuevo:
¿me ves?
a lo lejos: el espigón
pingüinos – un barco que
dicen
también se hundió-.

Beatriz Vignoli.
BEATRIZ VIGNOLI
Beatriz Vignoli es una poeta, narradora, cronista y crítica de arte nacida en Rosario, Argentina, en 1965. Trabaja como colaboradora permanente en las secciones Cultura y Contratapa de Rosario/12 (suplemento local de Página/12. En 2019, obtuvo el Premio Provincial de Poesía José Pedroni por su libro Árbol solo (Iván Rosado, 2017, 2da. edición 2021). Ha publicado recientemente en poesía libros como Viernes: Poesía reunida 1979-2021 (Buenos Aires, Nebliplateada, 2022), Expreso (Rosario, Editorial Biblioteca, 2022) y Museo del viento (Nebliplateada, 2023), las novelas de no ficción Lemuria (Buenos Aires, Mansalva, 2022) y Reverie (Rosario, Iván Rosado, 2023) y dos libros de cuentos: Mi gato interior (Rosario, Libros Silvestres, 2021) y Eva poseída (Buenos Aires, Eloísa Cartonera, 2023).
Diciembre 31, 2001
Y la vida era esto:
salir a la vereda el treinta y uno
a las doce, ver cómo un vecino
enciende una bengala.
El brazo en alto, inmerso en la luz ígnea.
Un silencio rosado y expectante,
un fuego inmóvil el mundo.
¿Celebra? ¿Pide ayuda? Nada pasa.
Nada llega. Todo al final se apaga.
Pero aquel brazo en alto, aquella duda.
Aquella intensidad.
*
París, Texas
El padre mira
su reflejo en el vidrio:
toda la luz que cae
fuera de su sombra
no es su imagen,
no es su hijo,
no es la sombra del pelo de su hijo
que está detrás del vidrio
jugando a que no existe:
–Mirá, papá,
no existo! y si viajara
más rápido que la velocidad de la luz
tu mirada no me alcanzaría nunca
y yo sería
entonces
como una estrella que está fuera del espacio
–dice
el hijo–
como una estrella que está fuera del espacio.


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