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5 poemas de Cuaderno de vacaciones, de Luis Alberto de Cuenca

5 poemas de Cuaderno de vacaciones, de Luis Alberto de Cuenca

La editorial Reino de Cordelia reedita Cuaderno de vacaciones, poemario galardonado en 2015 con el Premio Nacional de Poesía que recoge 85 poemas escritos en los cuadernos que acompañaron las vacaciones de Luis Alberto de Cuenca entre 2009 y 2012. Esta edición revisada ha sido realizada por el filólogo, actor y poeta Daniel Migueláñez.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de Cuaderno de vacaciones (Reino de Cordelia), de Luis Alberto de Cuenca.

*** 

Inspirado en Faulkner

Sin amor, sin honor y sin orgullo,
sin emoción y sin complicidad
la poesía no tiene sentido.
El deber del poeta es escribir
sobre la compasión, la fortaleza
y la debilidad, sobre el espíritu
de sacrificio (que redime al mundo),
la piedad, el coraje, el heroísmo.
Y su voz no ha de ser solamente memoria,
sino también columna en que se asiente
la condición humana, fundamento
que alivie su temor al vacío, mitigue
su angustia y vierta luces
en su noche perpetua.

***

Apología de los clásicos

a Daniel Migueláñez

Nos identificamos con los clásicos.
Siempre tendemos a reconocernos
en lo mejor de aquello que se encuentra
más allá de nosotros, en el reino
de los modelos y los arquetipos,
aunque lo mejor sea lo terrible
y albergue nombres como Yago, Rávana,
Bósola, Hagen, Alí Kan o Svimtus
(pero sin renunciar a Otelo, Rama,
la Duquesa de Malfi, Sigurd-Siegfried,
el Guerrero con máscara o Roberto).
¡Nos divertimos tanto con los clásicos!
Su tiempo no es el de la muerte. Viven
en el Tiempo sin tiempo de los mitos
nuestros queridos clásicos, un Tiempo
que ilumina la cárcel de la vida
y regala modelos exclusivos
para enseñar, felices, a la gente
que nos rodea –padres, hijos, nietos­–,
burlando así la angustia cotidiana
y saciando la sed de maravillas
que nos caracteriza como humanos.
Los clásicos ayudan a vivir,
y a morir, y a olvidar nuestras miserias,
y a no perdernos por el laberinto
sin Teseo ni Ariadna que es el mundo.

***

Corrigiendo a Safo

Safo decía que lo más hermoso
no era un tropel ecuestre, ni una línea
de hoplitas bien armados, ni una escuadra
de navíos de guerra, ni el First Folio,
sino el objeto deseado. ¡Lástima
grande que confundiera la belleza
–permanente, objetiva– con un simple,
despreciable y efímero deseo!

***

Me acuerdo de…

Me acuerdo de los aurea dicta de Borges
que me contaba Marcos Barnatán.
Me acuerdo de la tienda de tebeos que había
en Hermanos Miralles hace cincuenta años.
Me acuerdo de Dale Arden de espaldas, embutida
en un traje de noche deslumbrante.
Me acuerdo de las viejas láminas de Araluce,
vistas al alimón con una prima rubia
que vivía en Barcelona.
Me acuerdo del pelmazo de Proust
siempre que desayuno magdalenas.
Me acuerdo de que Rita Macau nunca llevaba
el Lacoste con el cuello levantado.
Me acuerdo de Jacqueline Sassard
en Los Titanes, una coproducción francoitaliana
que me encantó de niño.
Me acuerdo de que un profe del colegio
nos dio una charla sobre el Macbeth de Shakespeare
copiada, letra a letra, de Víctor Hugo.
Me acuerdo de que a Álvaro, para que no llorase
y se durmiese pronto, le leía
«La canción del pirata» de Espronceda
en la edición romántica de la imprenta de Yenes.
Me acuerdo de que Inés, cuando era muy pequeña,
quería ser Dorita, la de El mago de Oz,
y tener un perrito como Totó.
Me acuerdo de mi madre a todas horas.

***

Soneto amoroso con estrambote, enmendando la plana a Cecco Angiolieri

Si fuese fuego, te calentaría
(y hasta te encendería el cigarrillo).
Si fuese viento te daría brillo
besándote, y tu pelo rizaría.

Si fuese mar, mis olas te daría
para que protegieran tu castillo.
Si fuese Dios, me haría en ti un ovillo
y a tu imagen el mundo crearía.

Si fuese papa, te convertiría
en papisa. Si fuese emperador,
reina del orbe te proclamaría.

Si fuese muerte, todo tu dolor
y toda tu tristeza mataría
y no me acercaría a ti, mi amor.

Si fuese Luis Alberto, que lo soy,
serías para mí la noche, el día,
el mañana, el ayer, el siempre, el hoy.

—————————————

Autor: Luis Alberto de Cuenca. Título: Cuaderno de vacaciones. Editorial: Reino de Cordelia. Venta: Todos tus libros.

BIO

Luis Alberto De Cuenca (Madrid, 1950) Profesor de Investigación del CSIC y académico de la Real Academia de la Historia, posee una importante obra como poeta, ensayista y traductor. Entre sus volúmenes de ensayos y análisis literario destacan Necesidad del mitoEl héroe y sus máscarasEtcéteraÁlbum de lecturas (1996), Señales de humoDe Gilgamés a Francisco NievaNombres propiosLibros contra el aburrimiento , Palabras con alas o Libros para pasártelo bien. Su libro de poesía La caja de plata obtuvo en 1985 el Premio de la Crítica y Cuaderno de vacaciones el Nacional de Poesía en 2015. La mayor parte de su obra poética está recogida en Los mundos y los días. Como poeta, también ha publicado, entre otros títulos, La mujer y el vampiroPoemas góticosLos retratosElsinore, Scholia, NecrofiliaEl otro sueñoEl hacha y la rosa Hola mi amor, yo soy el loboEn 1989 logró el Premio Nacional de Traducción por su versión del Cantar de Valtario. En 2006 obtuvo el Premio de Literatura de la Comunidad de Madrid, en 2013 el Premio Julián Marías de Investigación en Humanidades, en 2021 el Premio Internacional Federico García Lorca de Poesía, en el 2023 el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma por El secreto del mago y en 2025 obtiene el Premio Reina Sofía de Poesía.

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Pablo75
Pablo75
3 ddís hace

Se pregunta uno dónde está la poesía en esos textos. Si se ponen en prosa, nadie se da cuenta de que son “poemas”. Ejemplo:

“Safo decía que lo más hermoso no era un tropel ecuestre, ni una línea de hoplitas bien armados, ni una escuadra de navíos de guerra, ni el First Folio,
sino el objeto deseado. ¡Lástima grande que confundiera la belleza –permanente, objetiva– con un simple, despreciable y efímero deseo!”

O:

“Sin amor, sin honor y sin orgullo, sin emoción y sin complicidad la poesía no tiene sentido. El deber del poeta es escribir sobre la compasión, la fortaleza y la debilidad, sobre el espíritu de sacrificio (que redime al mundo), la piedad, el coraje, el heroísmo. Y su voz no ha de ser solamente memoria, sino también columna en que se asiente la condición humana, fundamento que alivie su temor al vacío, mitigue su angustia y vierta luces en su noche perpetua.”

No sé de dónde le viene a L.A. de Cuenca el prestigio que tiene como poeta, cuando es uno de los más prosaicos que publican en España.

Última edición 3 ddís hace por Pablo75