El historiador e hispanista británico Henry Kamen invita a dejar de hablar de una lucha entre dos Españas irreconciliables en su ensayo Las dos Españas, una idea que atribuye a escritores como Unamuno, que “prefirieron expresarse no a través de la evidencia histórica, sino mediante la retórica y la imaginación”.
El concepto de “dos Españas” no era realmente un mito, advierte Kamen, sino “simplemente una idea inventada por dos o tres escritores castellanos a finales del siglo XIX, escritores que reaccionaban contra los fracasos de España, tanto a nivel internacional como nacional, y estaban particularmente indignados por el desastroso resultado de la guerra contra Estados Unidos en 1898″. En su planteamiento, aquellos escritores “sugerían que una vez existió una España auténtica y próspera, cuyas cualidades y éxitos se veían constantemente erosionados por una España falsa. Alguien tenía que ser culpado por los fracasos, así que culparon a esta otra España, pero nunca lograron definir con exactitud cuáles eran las características de las dos Españas”. Quienes propusieron la idea de las dos Españas, continúa el historiador, tenían una visión diferente: “Desafiando toda la evidencia histórica, prefirieron insistir en la existencia de una nación eterna, poderosa y perfecta bajo la constante amenaza de enemigos tanto externos como internos”.
Según Kamen, “la unidad nacional es una invención moderna, muchas veces impuesta desde el poder mediante mecanismos de exclusión, como la Inquisición, el imperialismo, el nacionalcatolicismo o el centralismo borbónico”, y la pluralidad (lingüística, regional, cultural, política) fue siempre percibida por las élites como un problema cuando en realidad es “la verdadera condición histórica del país”. En su ensayo, Henry Kamen propone que “la fractura nacional no es una anomalía moderna, ni un fenómeno del siglo XX, es algo habitual en otras naciones europeas de la época preindustrial”.Según el historiador, los defensores de la idea de las dos Españas siempre se negaron a reconocer las influencias europeas dominantes en cada época, como en el caso del famoso “que inventen ellos” de Unamuno. “Los defensores de las dos Españas argumentaban que lo que España tenía era mejor y que no necesitaba a otras naciones; el resultado fue que España no participó en el desarrollo del pensamiento y la ciencia europeos. La situación ha cambiado muy poco hoy en día”.
Preguntado por el posible blindaje constitucional del carácter plurinacional de España, Kamen responde con claridad: “Nunca debería ser posible un blindaje de la constitución, ya que las constituciones son simplemente documentos temporales que reflejan ideas en un momento determinado, y cuando ese momento cambia, la constitución también debería cambiar, algo que ocurre en todos los países”.
Con la experiencia de muchos años viviendo en España, Kamen no se muestra preocupado por el ascenso de una extrema derecha que tiene una visión nostálgica por Franco y que niega que el franquismo fuera una dictadura: “En mi opinión, en realidad, no hay razón para preocuparse por la existencia de un movimiento político, ya sea de izquierda o de derecha, si este no está perjudicando los intereses de la ciudadanía ni la democracia”.



Estoy de acuerdo con todo lo que dice Kamen aquí, excepto con esa falacia sideral de que “España no participó del pensamiento y la ciencia europeos”.
El mito de las dos Españas es una cantinela que llevo oyendo desde niño. Cualquiera que tenga una historia familiar sabe que es una idiotez. Los nacionalismos siempre crean estas imàgenes esquizofrénicas.