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Oxford Circus, de Gerardo Rodríguez Salas

Oxford Circus, de Gerardo Rodríguez Salas

Dice Sara Torres de este libro, merecedor del III Premio de Poesía Marpoética: “Habitando la temporalidad cuir del fracaso, de la que habla Jack Halberstam, en Oxford Circus escritura y supervivencia visten ropas de mujer para mirar hacia un horizonte torcido y alegre”.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Oxford Circus (Visor), de Gerardo Rodríguez Salas.

***

DE PROFUNDIS

For us there is only one season.

Oscar Wilde

sed cantos de este templo circular

donde sueñan aún

las bicicletas

sombras efervescentes

huecos sin cobijo en la luz

la más precisa piel

 

salid del pozo oscuro

y su larga estación sin divisiones

de alcantarillas

que nunca iluminaron las estrellas

 

venid a vuestro templo

de rotundos antojos

lamed la sangre derramada

sobre un altar sin cirios

ingerid

los ciempiés que recorren

en círculos las palmas de las manos

habitad la penumbra de este cerco

26

teñid de rojo

la palabra gastada

probad la fruta de este árbol

todos los árboles del mundo

y todos los jardines

soñad los libros

que ardieron tantas veces

sed

payasos de una carpa

de ensueño

y corazones rotos

el círculo trazado

al final

de la lengua

la piedra oscura

que palpita en el pecho

antes del alba

sed

de verdad

***

CUPPA

somos hijos del frío

cuando llegamos a un país que no

nos nombra

 

solo suenan las fieras consonantes

de un idioma plomizo, tintinean

cristales afilados

la lengua madre

con sus letras de piel

que ya no abrigan

 

en la ciudad donde los libros nunca

duermen no habrá lugar para vosotros

que aprendisteis la vida sin renglones

 

aquí tan solo hay frío

el papel arrugado

que sostienes en tus dedos de escarcha

aquí ladrillos

rojos, paraguas que no os salvarán

de esta lluvia

que suena diferente

que os moja silenciosa

os moja

aquí, ahora

pues no ha venido nadie

a recogeros

solo ladrillos

rojos, muchos ladrillos, mucha

gente de piedra

college, college, dices

con acento extranjero en la ciudad

de infinitos colegios, tus palabras

mojadas antes de salir

de la boca

otra vez

la mirada del conductor, la misma

mirada en otros ojos, muchos ojos

mucho frío

bus stop

nadie os espera

 

en la ciudad donde las togas nunca

duermen no habrá lugar para vosotros

que venís del jardín de las manzanas

 

él guarda con su vida las maletas

dentro el jamón envasado al vacío

aquel olor a pueblo que viajó con vosotros

tú entras en el pub

desecha ya la permanente

debes pedir

usar

el idioma que nunca

aprendiste

señalas a un señor con su taza de té

¡té, té!

te vas directa al baño

en busca de otra lluvia

que suene como siempre

 

afuera las maletas

 

en la ciudad donde las nubes nunca

duermen no habrá lugar para vosotros

que venís del brasero y de la infancia

 

somos hijos del frío

incluso bajo el sol

 

aún busco los versos

en mi maleta

que os salven de esta lluvia

y os devuelvan a casa

***

DENTRO DE MÍ LOS MUERTOS

Inside us the dead,
like sweet-honeyed tamarind pods
that will burst in tomorrow’s sun.

Albert Wendt

dentro de mí los muertos

las horas coaguladas en la sangre

de algún nombre sin vida

todos los nombres

apilados en un rincón del lienzo

manchas de tinta

salpicando

de estrellas todos

los ojos de mis manos, todos

los nombres que refulgen en los dientes

 

dentro de mí los muertos

que no murieron nunca

las almas fustigadas y prendidas

en las cruces del dorso de los cuadros

pues no nos salva

el hijo que heredó

la grandeza del padre

no nos salva y nos deja

a oscuras a este lado de la Historia

 

dentro de mí los pies

que aún se agitan entre espasmos

la hermandad de este mundo

invertido, esta tierra

de nadie, ser o no

ser, el monstruo que pulsa

tras el retrato

hasta que un día resuciten

todos los nombres

para alojarse dentro

de vosotros

***

MISE EN ABYME

es hora de dormir

 

la lluvia

tras el cristal

la misma noche

 

un hombre

ha perdido la cuenta

de las pastillas

 

un hombre mira

un joven mueve el brazo

salpicado de lluvia

 

un hombre llora

un joven busca

amor

en su cuerpo

 

un hombre sueña

con abrir la ventana

llamar a gritos

a un joven

cualquiera

y darle

amor

mientras quede

la noche

mientras los brazos sigan

batiendo

solos

***

ÉRASE UNA VEZ

y las brujas bailamos una vez
en nuestra cueva, animales aullando
en su guarida, hipnóticos conjuros
de letras inventadas y de fuego
que avivó aquel alcohol, aquella música
tribal de los ancestros que jamás
tuvimos, reemplazados por las luces
de neón y el gas turbio del festejo

ardimos una a una en las hogueras
con el fuego del cuerpo, con el humo
de colores y purpurina, el humo
que cegó a quien no quiso contemplar
nuestro aquelarre, a quien no quiso ver
nuestro deseo, a quien no quiso abrir
la puerta de un futuro por crear

entonces habitasteis nuestra cueva
rociando con zotal nuestros deseos
mojando las hogueras de la pista
borrando las pisadas de los pies
desnudos que danzaron bajo el ritmo
síncrono de pulsiones animales

no será nunca vuestro este lugar
arderemos por siempre en nuestras llamas

—————————————

Autor: Gerardo Rodríguez Salas. Título: Oxford Circus. Editorial: Visor. Venta: Todos tus libros.

BIO

Gerardo Rodríguez Salas (Granada, 1976) es catedrático de Literatura en Lengua Inglesa en la Universidad de Granada. Dos veces finalista del Premio Andalucía de la Crítica, ha publicado la colección de relatos Hijas de un sueño (Esdrújula, 2017), el texto teatral Vulanicos (Patronato Federico García Lorca y Diputación Provincial de Granada, 2021) y los poemarios Anacronía (Valparaíso, 2020) y Los hilos de la infamia (Valparaíso, 2024).

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