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¿Y si te ocurriera a ti?

¿Y si te ocurriera a ti?

Esta es la historia de un libro que se empezó a fraguar hace décadas. Su resultado es La vida que no te conté, una novela negra que, pese a sus episodios de crimen y dolor, esconde muchas capas bellas que dan más sentido aún al título de la obra.

Tras disfrutar en mi infancia con los concursos literarios de la escuela, usando seudónimos en forma de enigma que nadie pudo descifrar, ya finalizando la educación secundaria tuve la idea de crear una historia más larga de las habituales redacciones con las que participaba en los certámenes. En plena adolescencia tracé en una hoja cuadriculada una posible escena del crimen y un motivo que no acabé de desarrollar. Estudié los interiores de algunas iglesias que visitaba en viajes familiares, apunté algunos escritos de sus paredes, y tenía la intención de unirlos y plasmarlos en un retorcido plan del asesino.

"No creo que fuera casual que en la mitad de mis estudios de periodismo iniciara la redacción de una novela que comenzaba con el asesinato de un sacerdote"

Aquello quedó en papel mojado, pero no creo que fuera casual que, años después, en la mitad de mis estudios de periodismo, iniciara la redacción de una novela que comenzaba con el asesinato de un sacerdote en la localidad de Berga. Su protagonista, Raúl, podría ser cualquiera de nosotros, o eso creo. Cuanto menos, una persona sencilla, que podría pasar casi desapercibida, con un grupo reducido de amigos y familiares, sin enemistades. Nada que nos haga imaginar que, de repente, una sucesión de asesinatos pueda empezar a rodearlo ante su total estupefacción.

Este argumento base de la novela lo planteé más de dos décadas atrás. Me encontraba en los inicios de mi trayectoria profesional, como estudiante en prácticas y luego redactor de la mítica revista de fútbol nacional Don Balón, y escribir formaba ya parte de mi día a día. Lejos del terreno de juego, los reportajes sobre futbolistas del momento o las guías con las plantillas de la siguiente temporada, mi mente pensaba también en un proyecto literario que no pude contener más. Y a lo largo del año 2003 y 2004 escribí las 50 primeras páginas de La vida que no te conté, con otro título más explícito por aquel entonces.

"Estudiando periodismo, Truman Capote entró con fuerza en mis lecturas con A sangre fría, un texto que en la facultad nos pusieron como ejemplo de un gran reportaje. "

Series como Twin Peaks ya habían pasado por delante de mi retina, bastante influenciado por ser el hermano pequeño y tener uno ocho años mayor que, afortunadamente, me ha dejado referencias que se alejan algo de las de mi generación inmediata. También había tenido mis primeros contactos con Agatha Christie, había sufrido viendo a Jack Nicholson en El resplandor o, a inicios de los años 2000, me había acostumbrado a ver capítulos con todo tipo de tramas y desenlaces de la popular serie CSI, que crecía año a año. Y estudiando periodismo, Truman Capote entró con fuerza en mis lecturas con A sangre fría, un texto que en la facultad nos pusieron como ejemplo de un gran reportaje. 

Poco consciente de estos y más referentes que habían ido calando, La vida que no te conté arrancó con esas 50 páginas iniciales. Disponía de una idea bastante clara de Raúl, de la ubicación geográfica de la novela, principalmente en Cataluña, y de quién iba a desatar la vorágine de crímenes alrededor de la vida del protagonista. Y, muy importante, por qué. Esas 50 páginas solo las leyó mi padre, que me alentó a continuar. Pero la gran ocupación de mi tiempo laboral y libre hicieron que aquella historia se quedara en un cajón o, más bien, en un archivo de ordenador que con el paso del tiempo fui guardando en las copias de seguridad que hacía año tras año.

"Inicié una etapa profesional fantástica en el Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña, en el equipo de comunicación. Allí adquirí muchos conocimientos y experiencias alrededor de la sangre y la salud"

Necesitaba un detonante que me devolviera hasta la novela. Y apareció. En 2017 inicié una etapa profesional fantástica en el Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña, en el equipo de comunicación. Allí adquirí muchos conocimientos y experiencias alrededor de la sangre y la salud y, sin saberlo, un buen día conecté con aquel archivo de un disco duro externo que guardaba hacía casi 20 años. Sí, tenía nuevas ideas y motivos para abrirlo y seguir escribiendo. También coincidió con la lectura de la Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo, que emergió con fuerza entre 2017 y 2020. También con un proyecto paralelo propio de experiencias de escape room a medida para empresas, en las que creé todo tipo de tramas, situaciones límite y enigmas. Y por último, con el inicio de mis estudios en Criminología, una ciencia que me atraía desde hacía muchos años.

Toda esa experiencia supuso también la eclosión de la novela, con nuevas ideas alrededor de la trama, que se mantuvo en su esencia pero se envolvió de muchos más elementos. Fueron dos años de redacción, siempre a ratos cortos, normalmente nocturnos. Mi método consistió en plantear brevemente un conjunto de 20-30 capítulos clave de la novela y su posible desarrollo que después se fueron dividiendo en más, todos bastante breves. A partir de ahí, a lo largo de la redacción, se sumaron nuevas subtramas, hilos, sospechosos e incluso algún personaje nuevo. Cometí errores habituales de una primera novela que me llevaron incluso a modificar toda la línea temporal. Pero, en términos generales, el método funcionó.

"La realidad es que, como le ocurrió a Raúl, a muchas personas la vida les da un vuelco inesperado"

La novela tomó forma y traté de adentrarme en la mente del asesino, en los motivos que llevan a una persona a romper las vidas de otras, en las consecuencias más duras que puede provocar un psicópata. Pero, lejos de tanta sangre, quise sumar muchos otros matices al otro lado de la balanza. Pinceladas de generosidad, de historias de vida, de causas invisibilizadas, de injusticias sociales que deben acabar algún día. Siempre mantendré la crítica social y pondré delante de los lectores enfermedades, causas o mundos que se han guardado demasiado tiempo en un cajón, como la novela.

En la fase de creación y revisión dispuse por todo ello del asesoramiento de expertos en medicina y temas policiales y judiciales para ofrecerle el rigor que deseaba. Y, además, lo completé con una ronda de lectores beta exigentes, conocedores de temas delicados de la novela o habituales lectores del género.

El resultado está ya disponible y, ahora que pasa por las manos y ojos de los primeros lectores, me pregunto más que nunca cómo podemos contar entre nosotros con personas tan alejadas del concepto de vida que tenemos la mayoría. Dispuestas a matar por venganza, sintiendo incluso placer por ello. La realidad es que, como le ocurrió a Raúl, a muchas personas la vida les da un vuelco inesperado. Eso le planteo ahora a los lectores. ¿Y si te ocurriera a ti?

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Autor: Xavi Villalvilla. Título: La vida que no te conté. Editorial: Estrella del norte. Venta: Todostuslibros.  

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Carlos
Carlos
1 mes hace

Para darnos cuenta que la cocina tranquila, meditada, con los ingredientes adecuados siempre nos puede sorprender. Gracias Xavi por explicarnos la receta de tu redonda novela.