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Memoria vegetal

Un libro frondoso que es un poema que es una semilla, que crece, se ramifica, inunda todo, llega hasta el cielo y vuelve a nacer. Manos verdes (Minúscula) es la historia sutil de un jardinero argentino y es la historia de ese jardinero que viaja con su pareja por el sur de Francia años después. Siete días en la vida del jardinero, Nieves, que ve desde sus jardines el mundo de la clase alta, pero lo ve a través de una jungla frondosa de hortensias, yedra y glicinas antiguas. Lo ve y no lo ve. Y años más tarde, en Francia, otros siete días que se abren como un viaje iniciático: días en los que esos jardines regresan desde la memoria y en los que mira a su pareja y al paisaje mediterráneo desde la ventana de un hotel.

Con la publicación de Manos Verdes, Matías Serra Bradford (Buenos Aires, 1969) se colocó en 2004 en el panorama literario argentino como un orfebre del lenguaje, un orfebre que no se limita a cincelar las palabras: las cultiva, las riega, las hace germinar bajo la luz de lo cotidiano, las deja esperar hasta que brotan con una delicadeza salvaje. En esta novela breve —o tal vez poema narrativo o tal vez herbario íntimo— Serra Bradford convierte la jardinería en un modo de mirar y, sobre todo, en un modo de recordar.

"Hay una belleza casi melancólica en esa idea: el jardinero no es propietario de las tierras que cuida, pero sí lo es de su mirada, de su devoción por lo minúsculo, por la naturaleza"

Porque en Manos verdes la memoria es vegetal. Tiene raíces que se hunden en la tierra húmeda donde Nieves pasó años observando brotes y escuchando el rumor de las ramas. Serra Bradford lo narra con una paciencia atenta, con un ritmo que recuerda a los escritores japoneses. Él mismo reconocía en una entrevista que Japón aparece en tres o cuatro momentos; “y eso trata de ser un modestísimo homenaje a la literatura japonesa. Es realmente admirable cómo pasan las cosas en esa literatura. Uno lee y no podría decir que es poética, pero sí lo es de un modo muy sutil”.

La primera mitad del libro nos sitúa en ese jardín, propiedad de otros, visitado por otros, pero trabajado por Nieves. Un jardín donde la naturaleza domestica a las personas más que las personas a la naturaleza. Hay una belleza casi melancólica en esa idea: el jardinero no es propietario de las tierras que cuida, pero sí lo es de su mirada, de su devoción por lo minúsculo, por la naturaleza. Serra Bradford convierte ese acto de observar en un acto de resistencia interior, Nieves se asoma al mundo de los ricos desde una espesura de verdes superpuestos. Que es refugio y que es amistad porque Nieves dialoga con ese mundo vegetal y trata a las plantas como iguales.

“Hortensias de ojos grandes, como si no pudieran pensar en ninguna otra cosa porque hay algo que quieren retener, acelerando en el lugar para que algo no se les escape”.

Y llega el viaje al sur de Francia. Un viaje que es, más que desplazamiento, una especie de trasplante. Nieves cambia de paisaje como una planta mudada de maceta: con cautela, con cierta incertidumbre, pero también con la esperanza de que las raíces encuentren un nuevo orden bajo la tierra. Allí, en un Mediterráneo luminoso, el jardinero recuerda el jardín argentino, lo revisita mentalmente, como si lo recorriera con los dedos.

"Se lee como se pasea por un jardín antiguo: con atención, con sosiego, con la sensación de que lo que se ve, una sombra, un brote, un sendero sinuoso, es apenas la superficie de un entramado más profundo"

La prosa de Serra Bradford está hecha de pequeñas iluminaciones. Su escritura tiene algo orgánico, casi vegetal: crece por acumulación, por matices, por insinuaciones. No hay grandes giros narrativos; los giros son los de las ramas, leves, pacientes, necesarios. Esta literatura no se impone: florece.

La editorial Minúscula, en esta nueva edición, revisada por el autor, devuelve al lector un libro que sigue respirando con fuerza. Manos verdes es una obra que se lee como se pasea por un jardín antiguo: con atención, con sosiego, con la sensación de que lo que se ve, una sombra, un brote, un sendero sinuoso, es apenas la superficie de un entramado más profundo. Serra Bradford invita a ese paseo sin ostentación, confiando en que las palabras harán su trabajo silencioso y que el ritmo del libro reemplace, por un instante, el enloquecido ritmo de nuestras vidas.

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Autor: Matías Serra Bradford. Título: Manos verdes. Editorial: Minúscula. Venta: Todos tus libros.

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