La primera novela de Claire Lynch, Un asunto de familia, es un enfrentamiento entre presente y pasado que muestra que vivimos en una sociedad llena de cicatrices que aún sangran.
Y Maggie, esto es evidente, no sabe nada más allá de que su madre los abandonó y su padre, en cambio, permaneció a su lado, formando un duo aparentemente irrompible de amor y sobreprotección. Heron decide poner su vida en orden y empieza por la casa, desempolvando viejos papeles en los que aparece el nombre de Dawn, y con ellos se recupera la historia.
Lynch nos sumerge en un pasado no tan lejano en el que la sociedad premiaba a las familias perfectas, sobre todo en provincias, y los niños se convertían en la razón para cualquier decisión, por apresurada que pudiera parecer. Cualquier sacrificio era poco con tal de mantener sus inocentes mentes dentro de los valores tradicionales. Y así fue como Heron, guiado por sus abogados, consiguió la custodia de Maggie mientras que Dawn recibía mil y un motivos por los que su presencia podía desestabilizar e incluso pervertir a su hija.
Es cierto que no es un tema nuevo en la literatura (la homosexualidad en los años 80 como estigma ha sido abordado mil veces desde el lado de la víctima de esa sociedad), pero Lynch da un paso atrás y coloca al lector en una posición incómoda: la de empujarle a comprender por qué Heron sacó a la que era su esposa de su vida; por qué Dawn se conformó y acabó por seguir adelante. Nos permite ser testigos de la evolución, convenciéndonos de forma solapada de que todo fue por el bien de una niña a la que ambos amaban; toma palabras de juicios reales y las mezcla en esta ficción utilizando una prosa aséptica que a ratos se siente brutal porque ha convencido a Dawn de que no tiene ningún derecho a sentirse una víctima. A fin de cuentas, ella eligió cruzar la frontera con otra mujer y confesárselo a su marido. Y entonces le da voz a Maggie, a la mujer adulta que ha crecido sin una madre y que no ha llevado una mala vida ni se considera triste o con un vacío existencial, porque ella también se ha adaptado a lo que hoy llamamos nuevas familias. Y Maggie lo zanja rápido: “Pero lo hiciste. Me abandonaste”. Y convierte el encuentro de madre e hija en el de dos personas con quemaduras de la vida que temen tocarse porque esa piel aún duele.
Un asunto de familia es una novela incómoda que da voz a quienes sufrieron sin hacer ruido: los que se retiraron del camino, los que se adaptaron, los que no elevaron la voz y aquellos que se sintieron prisioneros de una época. No se trata solo de una sociedad que sigue rehabilitándose de aquellos prejuicios, sino de la injusticia de tener que elegir. Porque una vez que has elegido, esa elección te perseguirá. Una novela necesaria.
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Autora: Claire Lynch. Título: Un asunto de familia. Traducción: Laura Salas. Editorial: Random House. Venta: Todostuslibros.


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