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Kiran Desai: “Escribir se ha convertido en una carrera más que una actividad artística”

Kiran Desai: “Escribir se ha convertido en una carrera más que una actividad artística”

En 2006 ganó el prestigioso Premio Booker y desapareció de la esfera pública. Veinte años después, Kiran Desai publica La soledad de Sonia y Sunny (Salamandra), una monumental historia de amor que transcurre entre América y la India y que reflexiona sobre identidad, colonialismo, inmigración o las paradojas del mundo del arte.

“Escribir se ha convertido en una carrera más que una actividad artística”, ha dicho a Efe la escritora de origen indio y afincada en Nueva York, que volvió a ser finalista del Booker con esta novela, seleccionada por The New York Times como una de las mejores del año.

Durante una década su rutina era como la de un granjero, asegura. “Me levantaba cada día para trabajar, desarrollé una enorme disciplina”. Llegó a reunir cinco mil páginas. Pasado ese tiempo empezó a seleccionar y se han quedado en algo más de 700.

De todas las ideas e historias que contenía el manuscrito, Desai (Nueva Delhi, 1971) se centró en dos personajes, ambos de origen indio: Sonia, una aspirante a escritora que regresa a su país tras estudiar en Vermont (Estados Unidos), como hizo la propia Desai, y Sunny, un periodista instalado en Nueva York, cuyos caminos acaban cruzándose.

La crítica al mundo literario y del arte contemporáneo está muy presente en la novela. “Fue divertido describir desde la sátira el mundo literario de Nueva York, las jerarquías de escritores, quién es el escritor del momento, y todo lo que es el negocio, las conferencias, uno solo puede reírse”.

También aborda el debate sobre la devolución de obras de arte a países colonizados. “Es un tema complejo”, sostiene. “Por un lado a menudo se trata de obras con un gran significado cultural para los países de origen, pero al mismo tiempo esto está sucediendo en un momento de auge del nacionalismo en esos países, y el arte acaba jugando un papel un poco oscuro“.

Hija de la también escritora Anita Desai, Kiran estudió en la India, Inglaterra y Estados Unidos, y actualmente reside en el multicultural barrio neoyorquino de Queens, que dice haber visto transformado con las políticas migratorias de Trump. “Era un barrio vibrante, con mucha gente de todos lados, de Afganistán, de Venezuela, las calles estaban llenas de gente vendiendo tacos y arepas, y ahora, con Trump, están vacías. La gente tiene miedo y con razón”. Desai critica la “absoluta falta de respeto” al trabajo que los inmigrantes están haciendo. “Lo ves en el metro, hay gente a todas horas, que va y viene de trabajar”.

Parte de la trama del libro se desarrolla en México, y la escritora se instaló allí durante un tiempo. “Aprendes más sobre la historia de Estados Unidos viviendo en Latinoamérica que en el mismo Estados Unidos”, afirma, y aclara que se refiere a “lo que ocurre cuando los Estados Unidos vienen a hacer negocios a tu país”.

Sobre la India, dice sentir que ya no conoce ese país, que se ha transformado mucho en las últimas décadas y parte de esa incomprensión está reflejada en la novela. “Mi conocimiento ahora es muy fragmentado”, afirma, y recurre a una cita del ex primer ministro indio Jawaharlal Nehru, que leyó recientemente en un libro de Octavio Paz: “Dice que la India es un palimpsesto donde todas las capas de la historia coexisten en el mismo tiempo y lugar, lo moderno y lo antiguo”.

Desai creció rodeada de libros, una biblioteca internacional, donde estaban Jane Austen, Dickens o Virginia Woolf, pero también autores asiáticos, africanos y muchos americanos. “Leí muchos autores americanos antes de vivir en Estados Unidos y creo que eso salvó mi espíritu. Al llegar a un país tan poderoso desde uno mucho más humilde, supone un shock comprender el lugar que ocupa tu país en la historia de las naciones, y te puede hacer caer en un sentimiento de vergüenza y humillación. Pero había leído todos esos libros, de Kurt Vonnegut o Toni Morrison, que habían tenido esos mismos sentimientos, y eso te hace darte cuenta de que la literatura es el antídoto contra cualquier narrativa nacionalista, es un lugar de humanidad y de entendimiento”.

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Amanda Itzas
Amanda Itzas
29 minutos hace

A veces una entrevista se lee y, sin que sepamos muy bien cuándo, de repente empieza a borrarse. Otras, en cambio, permanecen de una forma menos visible y más obstinada. Esta pertenece a las segundas.

Kiran Desai dice cosas destinadas a quedarse, sobre todo cuando se refiere a la literatura como un posible antídoto frente a las narrativas nacionalistas, una idea que muchos hemos intuido alguna vez sin terminar de fijarla con precisión. Llevo mucho tiempo volviendo a esa reflexión, con la sensación de que encierra algo necesario y al mismo tiempo difícil de sostener sin simplificaciones y escucharla desarrollarla sin énfasis, casi con serenidad analítica, produce un reconocimiento que no es entusiasmo inmediato, sino asentimiento pausado, como si lo pensado a medias encontrara por fin una forma respirable.

También su mirada sobre Nueva York invita a detenerse. La ciudad que ella observa desde Queens, con calles atravesadas por presencias que ya no están y que, sin embargo, parecen seguir ocupando el aire. Viví allí algunos años, en el Upper East Side, que no es solo un barrio sino una variación entera de la misma ciudad, y aprendí que los lugares no cambian de repente, sino que se transforman casi imperceptiblemente hasta que un día advertimos que aquello que los sostenía se ha vuelto más frágil. Pensar que el miedo pueda imponerse al mestizaje no despierta nostalgia, sino una inquietud más honda, porque implica aceptar que lo más abierto puede replegarse sin estridencia.

Y queda la imagen del palimpsesto indio, capas de historia coexistiendo sin anularse, apenas cubriéndose unas a otras. Algo semejante sucede en ciertos barrios de Nueva York y en algunas vidas, donde lo anterior no desaparece del todo y sigue actuando bajo la superficie. La de Sonia y Sunny podría leerse también así, como una superposición más que como una ruptura.

Agradezco este tipo de textos, que no solo informan, sino que también me acompañan como lectora durante un tiempo, induciéndome, sin pretenderlo, a una reflexión más pausada.