Inicio > Blogs > Sopa de libros > Crónicas polacas
Crónicas polacas

Este mes, en Sopa de libros, vamos a hablar de grandes cronistas polacos. Ha sido uno de mis últimos descubrimientos, y estoy verdaderamente sorprendido al darme cuenta de la cantidad de libros interesantísimos de autores polacos que escriben crónicas extraordinarias. Investigando un poco, he leído que esto viene de lejos, casi desde el periodo de entreguerras, cuando aparece Melchior Wakowicz, el creador de la teoría del mosaico. En Polonia se habla de las tres K: Kapuściński, Krall y Kąkolewski, que han dado origen a la Escuela Polaca de Reportaje, una tradición que llega hasta nuestros días, con escritores o periodistas que escriben un tipo de crónica literaria o de periodismo narrativo, con un estilo muy preciso, atento a los detalles y a las personas, para narrar lo esencial.

Otra de sus características es que no solo se han preocupado por la realidad polaca sino que han tratado temas internacionales. Y prueba de ello son los tres libros que he seleccionado: Rusia desde la cocina de Witold Szabłowski (Oberon), Bucarest: Polvo y sangre de Margo Rejmer (La Caja Books), y Costras de Katarzyna Kobylarczyk (Crítica).

Vamos a empezar por Rusia desde la cocina de Witold Szabłowski, que lleva por subtitulo Cuchillo, cazo y tenedor para levantar un imperio. Witold Szabłowski nació en 1980 y ha escrito sobre Islandia, Cuba, Sudáfrica, Birmania, los países de la órbita soviética, y ha sido muy premiado un libro suyo sobre Turquía. Escribe en el prólogo de Rusia desde la cocina:

Mientras escribo estas palabras, la cruel guerra que Rusia ha desatado contra Ucrania continúa. Desgraciadamente, eso hace que el libro que tienen ustedes en sus manos sea tremendamente actual. Para escribirlo he recorrido Rusia, Ucrania, Bielorrusia y otras antiguas repúblicas soviéticas, a lo largo y a lo ancho. He hablado con chefs extraordinarios, como Viktor Belyaev, quien fue director de todas las cocinas del Kremlin, y cuando llegó al poder Vladímir Putin sufrió un ataque cardiaco masivo y tuvo que renunciar. Con chefs de las guerras desatadas por Rusia, con los cocineros de Chernóbil, y también con personas que recuerdan la hambruna organizada y ejecutada sangre fría por Stalin.

Realmente, este libro es una crónica brutal, extraordinaria y muy profunda de lo que fue la Unión Soviética, pero lo hace desde sus cocinas, porque el libro arranca con Iván Jaritónov, el cocinero del último zar, y va repasando los que fueron los responsables de las cocinas hasta llegar a Putin.

"Me ha divertido especialmente el capítulo dedicado a Polina Ivánovna, la cocinera que preparó la cena en la que Yeltsin certificó el fin de la Unión Soviética"

Y así, nos habla de la cocinera de Lenin, Shura Vorobiova, y cuenta que fue la única mujer que le mintió y Lenin perdonó, y así se ganó su fidelidad eterna. Y nos cuenta también cuáles eran los hábitos alimenticios de Lenin. En el capítulo dedicado a Stalin nos cuenta que la madre de Stalin fue cocinera, y que Stalin toda la vida aborreció el olor de la cocina, por lo que siempre ordenaba construir la cocina a cierta distancia de sus casas y sus dachas. Y además, después de cada capítulo, el autor recopila algunas de las recetas que estos cocineros preparaban.

A mí me ha divertido especialmente el capítulo dedicado a Polina Ivánovna, la cocinera que preparó la cena en la que Yeltsin certificó el fin de la Unión Soviética. Ella dice que debería haberlos envenenado a todos, haberles echado arsénico en el estofado, porque todo lo malo que ha padecido en la vida empezó para ella ese día 8 de diciembre de 1991.

Pero no se crean que este libro es una crónica amable de esa época y de sus líderes. Como buen polaco, es muy crítico con todos ellos, pero como buen periodista nos muestra las cosas como las ve, va investigando, descubriendo, aportando, y no especula, sino que investiga y es su forma de contarlo lo que es muy atractivo.

"Margo Rejmer va reconstruyendo lo que fue aquel tiempo, hablando con la gente, a base de testimonios y busca lo que queda de ese tiempo, pero también nos habla de la Rumanía actual"

El segundo libro es Bucarest: Polvo y sangre, de Margo Rejmer, una de las grandes autoras polacas actuales, no solo de crónicas periodísticas, sino también de novelas y relatos (se acaba de publicar El peso de la piel, una recopilación de relatos literarios maravillosos) y está considerada la gran revelación del reporterismo polaco. Nació en 1985. El libro Bucarest: Polvo y sangre fue galardonado con el premio TVP Kultura y ya ha sido traducido a cuatro idiomas. Es un libro escrito en 2013 que cuenta la caída de Ceaușescu, fusilado por su pueblo en la Navidad de 1989. Es un viaje a la capital que sufrió el hambre y los horrores de ese régimen.

Margo Rejmer

Margo Rejmer va reconstruyendo lo que fue aquel tiempo, hablando con la gente, a base de testimonios, y busca lo que queda de ese tiempo, pero también nos habla de la Rumanía actual, en un análisis brutal de un país y de un tiempo que no te deja indiferente, también gracias a ese estilo hipnótico que tiene. Hace mucho hincapié en las mujeres, en cómo vivieron aquellos tiempos y en el papel que han tenido en la reconstrucción. Y lo hace desde un cariño especial por la ciudad y por el país. Desde la empatía más absoluta, sin perder jamás la objetividad, el punto de vista, pero contando las cosas con un pulso casi literario. Así termina:

Le dije que Bucarest es imprevisible y bella. Que todavía se podía rastrear en ella el espíritu turco. Que en tiempos se la llamaba la Ciudad Blanca, porque las casas resplandecían con el blanco de sus revoques. Que los bulevares Balcescu y Magheru eran obra de los arquitectos judíos que después de la guerra construyeron Tel Aviv. […] Pasé en Bucarest dos años con alguna que otra interrupción y más de una vez me sentía aliviada al volver a Polonia. Pero después empezaba a germinar una añoranza que crecía tanto que me resultaba imposible ignorarla. No tardaré en volver.

Pero comienza precisamente con la primera visita que hace a la ciudad, cuando ve las mismas avenidas, y cuando descubre Bucarest, esa ciudad “reseca como un palo, cubierta de páramos de hierba amarillenta y tierra cuarteada por la sequedad”. Y a partir de ahí empieza a intentar conocer la ciudad y a sus habitantes. Ella misma dice que esta es la historia de sus peregrinaciones a Bucarest. Leer este libro es una experiencia extraordinaria que le recomiendo a todo el mundo.

"Katarzyna Kobylarczyk viaja desde el Valle de los Caídos hasta las cunetas y las fosas donde siguen sin ser recuperados tantos cuerpos"

El tercer libro que quiero traer es Costras, de Katarzyna Kobylarczyk, que tiene el sorprendente (para mí) subtítulo de España hurga en sus heridas. Porque es fácil apasionarse por el reporterismo polaco mientras que no fijen sus ojos en ti, y siempre es duro que hablen de tu país desde fuera, como si al hacerlo te desnudaran un poco más. Pero este libro es extraordinario.

Katarzyna Kobylarczyk nació en 1980. Es reportera y escritora, autora de varias novelas y ha vivido en España durante años. Costras fue galardonado con el premio Ryszard Kapuściński de Reportaje Literario. En este libro nos habla de las heridas abiertas dejadas por la guerra civil y la dictadura franquista en la sociedad española. Esas heridas que han hecho costra.

Katarzyna Kobylarczyk

Katarzyna Kobylarczyk viaja desde el Valle de los Caídos hasta las cunetas y las fosas donde siguen sin ser recuperados tantos cuerpos. Como ella misma dice al comenzar el libro, los protagonistas principales están muertos, pero sus tumbas siguen despertando controversias.

Algunos personajes de este libro sufrieron martirio. Por Dios y por la Patria. Otros murieron por la libertad y por la democracia. Por la República. E incluso hay algunos que murieron por los ideales del comunismo. Del anarquismo. Del marxismo. A otros sencillamente los asesinaron. A veces se hace difícil trazar la línea que separa unos de otros. Sus familias me hablaron de algunos de los personajes de este libro. Los hijos, los nietos. Los amigos. Los historiadores. El párroco. Los antropólogos. He leído cientos de páginas sobre algunos de ellos. De otros no sé absolutamente nada, pero vi sus huesos.

Costras es un libro que sigue los patrones de ese reporterismo polaco que tanto he empezado a admirar. La seriedad, los testimonios, la elaboración, la documentación, la forma de acercarse a los hechos, la forma de contarlo, como si fuera una novela pero sin perder en ningún momento la perspectiva periodística, el objetivo. Este es un libro durísimo, pero maravilloso, que creo que todos los españoles deberíamos leer. Nada como verse contados desde fuera.

En todo caso, sirvan estos tres ejemplos para introducirles en un género que los polacos dominan como nadie, ya sea recordando lo que fue la Unión Soviética, en Rusia desde la cocina, como lo que fue Rumanía, en Bucarest: Polvo y sangre o lo que ha sido (y sigue siendo) nuestro país, en Costras. Estos son tres libros extraordinarios, pero hay muchísimos más. Créanme que me ha costado mucho elegir. Disfruten y aprendan con las crónicas polacas. Merece la pena.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios