El libro surge de una postal mallorquina de los años sesenta, reproducida en la portada, tomada en el corazón del boom turístico que transformó la España mediterránea e insular. Su título, Treinta mil dromedarios, alude directamente a las más de treinta mil postales vendidas entre 1968 y 1971, una hipérbole comercial que condensa la extravagancia y la lógica depredadora de aquel modelo de ocio masivo.
La población local enfrenta ahora una inaccesibilidad absoluta a la vivienda: según estimaciones recientes (como las del CES en 2025), un residente medio necesitaría destinar el 30 % de sus ingresos durante más de 60 años para adquirir una vivienda media, una cifra que supera con creces una vida laboral completa y duplica la media nacional. Para los jóvenes, la barrera inicial es aún más abrumadora: se requerirían casi 30 años de ahorro ininterrumpido —sin apenas gastos adicionales— solo para reunir la entrada de una vivienda, según datos de 2025.
Así, un país que se reinventó a sí mismo para el consumo exterior —vendiendo un paraíso artificial— paga ahora el precio de esa transformación: la expulsión silenciosa de sus habitantes, el encarecimiento desbocado y la fractura entre el modelo turístico y la sostenibilidad social.
Con los tres millones de imágenes que hizo el fotógrafo Josep Planas i Montanyà se activaron los deseos de los turistas a través de las imágenes y los imaginarios que querían venderse dentro y fuera del país. Se sentaron las bases de la turistificación. Postales que son objetos cargados de deseos.
Almarcegui toma esa postal como punto de partida y despliega una investigación literaria híbrida: no es exactamente ensayo puro, ni crónica de viaje convencional, ni ficción, sino una exploración que combina archivo, memoria colectiva, crítica al turismo y una prosa delicada y precisa.
La autora desentraña las capas de esa imagen —qué se vendía, qué se ocultaba, quiénes eran los actores invisibles— y conecta esa postal con procesos más amplios: la construcción del paraíso artificial, la mercantilización del exotismo, el maltrato animal, la huella ecológica y cultural del turismo masivo en las islas Baleares y otros destinos mediterráneos.
La vuelta a Mallorca en el dromedario Mohamed, llevada a cabo por Gustavo y Miguel, las imágenes del fotógrafo Planas y textos de Bonet creados para las guías turísticas, que se tradujeron al alemán, francés e inglés, ejercieron la misma influencia que hoy podríamos crear con IA para construir un imaginario que evoca a Oriente en todo el territorio balear, exaltando el decreciente entorno rural, resaltando paisajes idílicos mientras las edificaciones se comían la isla de forma paulatina.
El libro es un relato incómodo, que obliga a la reflexión, tiene una mirada crítica hacia el turismo de masas que acaba con lo autóctono, con una ironía sutil que evita el panfleto sin ser excesivamente político y que pudiera servir de ejemplo a otros territorios que plantean convertirse en centros turísticos de moda.
Patricia Almarcegui, partiendo de una postal vieja, analiza la construcción del modelo turístico español y sus ruinas actuales, demostrando que hay algo más en el turismo que arena y sol.
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Autora: Patricia Almarcegui. Título: 30.000: Treinta mil dromedarios. Editorial: H&O editorial. Venta: Todos tus libros.


Totalmente recomendable para los que nos apasiona viajar!