Desde el origen de los tiempos, la mujer se ha visto enclaustrada en un rol de madre y esposa tutelada. Pero este libro repasa la historia de las mujeres que, a lo largo de los siglos XIX y XX, se rebelaron contra los roles establecidos y batallaron por acceder a la educación, el sufragio, la creación cultural, la ciencia, la política y al deporte.
En este making of Manuel Espín cuenta cómo escribió Insumisas: Historia de la lucha por la igualdad en España (Almuzara).
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Moebius (1853-1907), psiquiatra predecesor de Freud, en La inferioridad mental de la mujer, compara el cerebro femenino al del chimpancé (o al del “negro”, lo que es igual de grave). Fue traducido por Carmen de Burgos, “Colombine” (1867-1932), pionera en pedir derechos para las mujeres. Difícil ponerse en la piel de quien pensaba lo contrario que el entonces “prestigioso científico”.
Imprescindible recorrer ese camino bajo la perspectiva española, sin perder la mirada exterior. De las mujeres que para vestir ropas masculinas necesitan permiso policial a las españolas que lo requieren del ministro de Fomento para pisar la universidad. Con una sucesión de modelos: de la mujer romántica al “ángel del hogar”, y su derivación en la “benefactora” o la “dama providencia”, de la “abnegada” a la “pecadora” (“Nana”, “Salomé”, “Lola-Lola”…). Desde el clasismo de las burguesas / aristócratas de principios del XX, donde ninguna amamanta, sino una nodriza que acaba de ser madre, a la polémica sobre la fiscalización de la correspondencia femenina, que hace decir a Alejandro Dumas hijo “¡pobre del marido que no sea capaz de controlar las cartas de su mujer!”, como hoy lo haría con el WhatsApp.
Bajo pasos como la creación del Lyceum Club (1926), la presencia femenina en la generación del 27 y la República, pero a su vez con la desconfianza entre sufragistas burguesas y sindicalistas respecto al alcance del voto femenino, y el temor a una negativa “feminización” del espacio laboral.
Tensión latente por las más accidentadas orografías, de la consecución de todos los derechos en la república de Weimar, pero con mujeres que con su voto acaban por encumbrar al nazismo, a la intuición de Primo de Rivera sobre el papel femenino en la política como factor conservador, la implantación de un modelo de mujer paridora de los nazi-fascismos, negando su presencia en el medio laboral (Mussolini) o en los espacios públicos (Hitler). Con un único referente: Magda Goebbels, antes de que la dama ejemplo de la maternidad aria se convierta en parricida en 1945.
Más allá de la Sección Femenina en la posguerra española y su reivindicación de la “mujer abnegada” confinada en su rol tradicional hay un apunte de versos libres dentro del “aparato”. De Lilí Álvarez a Mercedes Formica pasando por Campo Alange. La condesa consorte polemiza con Eugenio D’Ors, que niega el papel de las mujeres en la creación y el pensamiento, y las confina al universo de los sentimientos: “El tronco es masculino y la flor femenina”, afirma. Con las diferentes perspectivas que se abren con la Transición, donde, en contra del posterior discurso oficial, los partidos democráticos todavía consideran la igualdad de género una “maría”. Brillando por su ausencia nombres femeninos en espacios con capacidad de decisión; y la foto del “primer gobierno del cambio”, con Felipe González en 1982, es chirriante: ni una sola mujer…
Propósito inicial del libro ha sido generar el tema más allá del eje feminismo / anti, posicionándolo como un derecho humano: trascendiendo más allá de los textos legales y de la “historia oficial”; y por supuesto lejos del incienso paternalista, porque la clave no solo está en el espacio público sino en el social, en los usos de la vida cotidiana.
Por último, otra atipicidad del libro: el texto de “no ficción” se entremezcla con lo ficcionado. Con un monólogo teatral sobre un personaje, Zenobia Camprubí, española cosmopolita, culta, y tabla de salvación en el día a día de un maravilloso poeta, Juan Ramón Jiménez; pero a la vez un hombre antipático, enclaustrado con sus fantasmas, que ignora a la creadora con la que convive después de la boda, hasta el punto de su renuncia ¿voluntaria? ¿Fue psicológicamente maltratada?, ¿asumió esa anulación por decisión propia?, ¿amar justifica la negación de la identidad personal?
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Autor: Manuel Espín. Título: Insumisas: Historia de la lucha por la igualdad en España. Editorial: Almuzara. Venta: Todos tus libros.


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