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De notas y misterios

De notas y misterios

Por las páginas de la primera novela de esta poeta y ensayista mexicana se extravía un terrorista que escribe novelas de ciencia-ficción; un psiquiatra negligente; una madre que somete a su hija a terapias y rituales, y un cúmulo de referencias a la mitología mexicana que entrelaza tres bosques: el Hickory en los Apalaches, el de Bomarzo en Roma y el del Ajusco en México.

En este making of Mariana Orantes explica cómo escribió Caer bajo tierra (Candaya).

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“De todos los misterios del Universo, ninguno más profundo que el de la creación”. Así comienza Stefan Zweig su ensayo sobre la invención artística y, aunque intenta dar pistas para la cabal comprensión del proceso, se desprende de la orilla y se sumerge en el caos de confusión espiritual que requiere el acto creativo. Y es que hablar del propio proceso es dificultoso: aunque estás presente y conoces la obra como nadie, a la vez, no estás presente y casi que no sabes cómo ha ocurrido. La investigación, las lecturas y el debate crean el alimento nutritivo tanto como el tiempo, la espera, el aburrimiento y la contemplación, como si bailaran. Imagínate que llegas a un lugar donde no conoces a nadie cuando, de repente, una mano extendida te dice “¡vamos a bailar!”.

Con esos pasos de baile alguien ha creado una escultura, un poema, una pieza de música, un bordado, un poema, una novela: ¡es un milagro! “No, no, no, no puede ser así como así”, repetirán quienes observan la creación artística no como un misterio, sino como un montaje: “¿Qué hay tras las bambalinas, dónde está el truco?”, se empeñan en preguntar, ajustándose el nudo de la corbata, ciñéndose la camisa al pantalón, sacudiendo el polvo de sus eternos trajes grises.Y la verdad es que no hay misterio. No hay detrás de las bambalinas en este espectáculo. La magia sucede en el acto creativo mismo. Qué estafa. No hay devoluciones.

Para mí, y sin mayor complejidad, lo que escribo se reduce a dos misterios interiores: mis obsesiones y una urgente necesidad del espíritu.

La única manera que tengo para responder al “cómo se hace” es compartir algunas notas sueltas, antología de fragmentos que guardan los nueve cuadernos escritos a mano que componen la escritura de Caer bajo tierra. Y como se dice cuando hay magia: nada por aquí, nada por allá.

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El libro se debe entender de manera espacial. La catábasis y la anábasis sólo se entienden en un movimiento dentro de un plano, simbólico o no (Ciudad de México, 15 de octubre).

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En contraste con las narrativas de la violencia, busco quitarle el dominio a la muerte violenta y abordar el hecho desde la reparación íntima.

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El camino al Mictlán lo llevan las hormigas. Una por una desfilan y cercan la noche con los límites de sus patas. Así, la oscuridad expande el reino de los insectos laboriosos y los animales nocturnos. Percibir con vibraciones lo que la luz nos ha negado. Radares de ecolocación en frecuencias desconocidas. No te preocupes, por algo la paciencia es una virtud (Roma, 29 de noviembre).

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El árbol y la muerte (el descenso)

raíces como signos textiles

El cuerpo como un signo a leer

El signo como profecía de lo venidero

Raíces como signos a descifrar

La muerte y la vida como dos entidades y la misma.

Morir no significa que la vida termine.

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El libro como un objeto en el que el tiempo pasa de manera diferente. Contar historias nos acerca al inframundo. El lenguaje es lo que nos ata a la muerte. ¿Qué poder hay en las palabras?

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Sobre mi escritorio, como en una plancha de disección, dispongo fragmentos de las caminatas por cerros, cavernas y bosques. Son un mosaico imperfecto o un rompecabezas del que sus imperfectas e irregulares piezas no terminan de mostrar una sola imagen: mármol quebrado, carbón fosilizado, cortezas secas de un árbol que cambió de piel, piedras limadas por el choque violento de edades pasadas. Estos trozos me recuerdan a mí misma y, por lo tanto, a las personas. Son como una carta escrita, incompleta y sin destinatario aparente. Si yo pudiera, fabricaría hilos con estas piedras; y con los huesos, conchas, plumas y leña verde. Hilos minerales, fúngicos, que me ayudaran a contar la historia de lo que sucede por debajo de la tierra. ¿Serían hilos que recuerdan al agua o a la sangre? (Barcelona, 2 de diciembre).

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La violencia es algo que interrumpe el tiempo. El asesinato es una alteración de la realidad sobre la vida y la muerte de alguien, de sus seres queridos y de cuanto los rodea. Tales fragmentaciones de la realidad se relacionan con lo siniestro, lo que no debería ser.

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Escribe aunque no sepas qué escribir. Escribe siendo infinitamente tú. Escribe para paliar la terrible soledad alojada en tus huesos. Que los demás brillen, tú escarba.

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Si muero, si desaparezco, si alguien me asesina… si alguien decide que mi vida no debe desenvolver su madeja intrincada y con violencia corta el hilo que mantiene el sentido de mi existencia ¿qué pasará con mis piedritas recolectadas, con mis trozos de barro antiguo, con los palitos curiosos que llamaron alguna vez mi atención como si en ellos viviera un Dios olvidado? ¿Regresarán conmigo al polvo, como dicen que regresan los muertos? ¿Quién le dará sentido a las piedras, a mi memoria, a mis palabras fragmentadas?

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Autora: Mariana Orantes. Título: Caer bajo tierra. Editorial: Candaya. Venta: Todos tus libros.

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