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Elizabeth Bishop: Geografía III

Elizabeth Bishop: Geografía III

Con apenas cuarenta páginas  repartidas en diez poemas, lo tituló Geografía III y fue su último libro publicado en vida. En el centro se yergue “El alce” y, tras el poema introductorio, se encuentra “En la sala de espera”, con el que Elizabeth Bishop solía comenzar sus lecturas públicas. Le sigue el monólogo de Robinson Crusoe, el más solitario de los hombres, y hacia el final puede leerse “Un arte”, que se ha convertido en una de sus composiciones más populares, donde tuvo que pulir con más ahínco la emoción hasta que el humor hiciera su final transparente.

Lo que une todas estas piezas, como en los mapas y en los libros de memorias, a los que era tan aficionada, es el encuentro de un interior y un exterior, una fina y determinante frontera. En todos ellos, la descripción, que es la forma de la mirada de Bishop, se da en movimiento: una visita, un viaje, un paseo… y no es infrecuente una transformación de las escalas: que lo pequeño se vuelva vertiginoso y escarpado, que lo descomunal irrumpa en la medida cotidiana. Que la figura del volcán aparezca hasta en tres poemas distintos, los primeros, no parece tampoco casual: es la forma de un adentro vivo e impredecible, capaz de cambiar la forma de las cosas.

"Las revelaciones del último libro de Elizabeth Bishop acontecen en espacios prosaicos: la sala de espera de un dentista, un abollado autobús de provincias"

Bishop fue siempre renuente a la poesía biográfica, que mostrara el yo en exceso. Sin embargo, Geografía III es un libro muy personal, en la medida en que Bishop reconstruye un episodio de su infancia, habla como el hombre más solitario del mundo, contempla la noche desde el avión, desde un autobús de provincias o desde la mesa de trabajo, observa un cuadro de su tierra natal, describe las pérdidas de su vida o pasea por la playa de sus sueños en compañía del ser que también perderá. Vida y recuerdos se comprimen tanto, dirá en uno de esos poemas, que se confunden entre ellos. Pero el yo nunca es anecdótico y, por supuesto,  nunca es exhibicionista (el horror): antes bien, se trabaja artísticamente hasta volverse preciso, espontáneo y universal, ligero (“Yesterday brought to today so lightly!”).

Las revelaciones del último libro de Elizabeth Bishop acontecen en espacios prosaicos: la sala de espera de un dentista, un abollado autobús de provincias. Muestran el emerger de la conciencia en una niña, su nacer a la existencia común (un yo encarnado), así como la perplejidad de la madurez, el misterio de un viaje nocturno expuesto a un encuentro insospechado. Y cuán vivo todo.

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Nota con motivo del cincuentenario de la primera edición de Geografía III, último poemario en vida de Elizabeth Bishop.

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