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Ameno ramillete de historias

Ameno ramillete de historias

El prolífico escritor aragonés Joaquín Berges le ha puesto a su nuevo libro un título algo despistante, Manual de terapia felina. Uno piensa que va a encontrar un repertorio de sucedidos gatunos, y no es así. Aunque los gatos ocupan en la obra un lugar, no constituyen el principal motivo de atención. El gato Mismís, compañero del alma del psicólogo que funge como narrador, aparece al comienzo de cada uno de la veintena de capítulos, pero solo merece unos pocos párrafos iniciales que dan cuenta de algunas de sus peculiaridades, manías o hábitos. Mismís tiene un papel un tanto de telonero. Acto seguido, el narrador cuenta sendos casos protagonizados por diversos pacientes. Algo me recuerda formalmente este procedimiento al utilizado por don Juan Manuel en El conde Lucanor. Mismís es un silencioso Patronio michino que da paso a la correspondiente historia o historieta del cliente del terapeuta.

La materia felina alcanza, a pesar de lo que acabo de decir, cierto relieve porque en el fondo Berges ve en su gato, y por extensión en la especie de los mininos, un modelo de comportamiento y actitud ante la existencia que bien valdría como ejemplo para los humanos; el modelo serviría para superar las contusiones íntimas y desequilibrios que desfilan por el sillón de la consulta. El gato vendría a ser, forzando la comparación, el prudente y sabio consejero medieval que induce la oportuna moraleja. Dicha esta explicación, lo notable en Manual de terapia felina es el ingenioso repertorio de dolencias mentales, algunas cercanas a la simple extravagancia, que aborda el psicólogo.

"No ha querido, sin embargo, Joaquín Berges, incurrir en la dispersión anecdótica absoluta, y de vez en cuando establece nexos entre los cuentos, aun a riesgo de forzar la verosimilitud"

No es cosa de indicar aquí situación por situación qué les ocurre a los pacientes, qué perturbación les aflige o qué causa les encamina a la consulta. Pero sí merece la pena precisar algunos sucedidos a fin de subrayar la buena materia inventiva con la que se pertrecha Joaquín Berges; la capacidad fabuladora del zaragozano para crear situaciones curiosas o llamativas, e interesantes. Sabemos, por ejemplo, qué le pasa a una exitosa emprendedora a quien ciertos olores le causan serios problemas. Y a otra emprendedora que cambia su dedicación normal por la de confeccionadora de collares con conchas marinas para que la gente lleve encima un trocito de mar. O la extraña relación de una mujer con dos hermanos gemelos y los problemas de identidad que ello suscita. Y el sueño recurrente de una profesora de lengua y literatura. O la seducción por la pornografía de una bióloga marina.

La impresión de una fuerte variedad, en los protagonistas y en las anécdotas, se refuerza según vamos conociendo otras peripecias. El problema, por ampliar el muestrario, de alguien que tiene visiones, pero no ve el futuro, sino que lo provoca. Y el éxito y las perplejidades de un vidente televisivo. O el miedo al cosmos de un investigador que se resguarda del peligro llevando siempre un casco puesto. Y el trauma de una mujer tras la muerte de la madre. O el trastorno obsesivo compulsivo que le obliga a un político a lavarse constantemente las manos. Y el trastorno del espectro autista que sufre un joven. O la vida de alguien dentro de unos grandes almacenes. Y el caso de quien sufre porque su sombra no le sigue y a veces se le mete dentro del cuerpo.

"Berges no presenta un terapeuta común. Incluso me atrevo a aventurar que tiene el propósito de refutar la imagen que el cine, sobre todo, y la literatura, trasmite de estos profesionales"

No ha querido, sin embargo, Joaquín Berges, incurrir en la dispersión anecdótica absoluta, y de vez en cuando establece nexos entre los cuentos, aun a riesgo de forzar la verosimilitud: el psicólogo trata a la mujer de uno de sus pacientes, comparece en la consulta la hermana de la bióloga marina y a ella acude también el exnovio de otra paciente. Y, sin concesiones a la variedad, un grupo de relatos se centran en una autora de ficción, la cual visita en cuatro piezas al especialista para plantearle una reiterada obsesión: el problema de escribir sobre hechos reales; algo que se relaciona con la incertidumbre acerca de la realidad y que se aborda en otro cuento, el que trata sobre “apariciones especulares” y se centra en una mujer que ve gente en los espejos.

De esta diversidad de asuntos se deriva una amplia panoplia de motivos. Los cuentos traen a capítulo el problema de la identidad y la cuestión del doble, la diferencia entre lo real y lo ideal, el determinismo del algoritmo, las fronteras entre imaginación y realidad o el misterio del amor (“solo una cuestión de autoestima”, según un relato). De este modo, el censo de casos brinda una consideración amplia sobre la naturaleza humana. A la vez que pide, o busca, la reflexión del lector sin que este se vea sometido al peaje de moralinas y de moralejas. Para conseguir este propósito resulta capital la peculiar forma en que el autor afronta narrativamente la actividad del psicólogo.

Desde luego, Berges no presenta un terapeuta común. Incluso me atrevo a aventurar que tiene el propósito de refutar la imagen que el cine, sobre todo, y la literatura, trasmite de estos profesionales. A veces el psicoanalista no se toma ni a sí mismo ni su trabajo muy en serio, hace apuntes caprichosos en su libreta y desliza glosas mentales impertinentes o sarcásticas sobre lo que le cuentan los pacientes. Todo ello está rebozado con una buena masa de humor, en ocasiones suave y delicada, otras elaborada con la materia bruta del chiste. Este tratamiento produce un simpático efecto de cercanía, una mirada cálida y empática sobre las enfermedades al alma, algunas más bien risibles, nada de verdad graves. En suma, del jugoso ramillete de historias hilvanadas se desprende una sustancial amenidad. Pero de ahí también, de esa fuerte pulsión comunicativa, viene el tono inevitable de obra menor, un tanto intrascendente, solo festiva, graciosa y agradable, del divertido Manual de terapia felina.

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Autor: Joaquín Berges. Título: Manual de terapia felina. Editorial: Tusquets. Venta: Todos tus libros.

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