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Amistades Particulares, una editorial con pluma

Amistades Particulares, una editorial con pluma

Amistades Particulares es una editorial pequeña pero muy reconocible dentro del panorama LGTBIQ+ en español. Su apuesta es clara: recuperar y divulgar textos de temática homosexual —diarios, memorias, novelas, panfletos, testimonios y rarezas varias— que durante décadas circularon de forma marginal o quedaron fuera del canon. La editorial funciona casi como un archivo en movimiento: rescata piezas difíciles de encontrar (muchas de ellas nunca antes publicadas en español), las pone en circulación y las acompaña de breves estudios o prólogos que contextualizan cada obra sin abrumar al lector curioso. Es, en esencia, una labor de custodia: sacar de la penumbra libros que no solían tener espacio en los circuitos comerciales y que hoy ayudan a reconstruir un mapa literario más completo.

El catálogo combina clásicos como Amistades particulares, de Roger Peyrefitte —que da nombre a la editorial—, Los sonetos del amor oscuro de Lorca o las novelas de Augusto D’Halmar con recuperaciones más recientes, como algunos textos de Luis Antonio de Villena, o publicaciones inéditas, destacando las novelas de Carlos Sanrune, el director de la editorial, o los ensayos de Augusto F. Prieto, que publicó en 2021 El canon de la literatura gay en español. Esa mezcla de arqueología textual y curiosidad contemporánea es, probablemente, su mayor seña de identidad: el sello no pretende fijar un canon alternativo, sino mostrar la variedad de formas en que las vidas disidentes se contaron, se ocultaron o se torcieron. Libros escritos en ambientes de clandestinidad que pueden leerse ahora con otra mirada.

"No es una novela extraordinaria, pero sí una pieza reveladora: mezcla moralismo, libertinaje y una ingenuidad sentimental que ayuda a entender cómo se imaginaron durante mucho tiempo las relaciones entre hombres"

Uno de los últimos títulos del catálogo, Granujas de terciopelo, de Georges Eekhoud, publicado originalmente en 1904, permite entender bien el tipo de materiales que la editorial pone en circulación. Es una novela singular, atravesada por un homoerotismo evidente pero también por tópicos literarios muy antiguos, como el del “buen salvaje” o el contraste entre la corrupción de la sociedad y la supuesta pureza de los márgenes. El protagonista, burgués, siente una atracción irresistible por los muchachos de los bajos fondos, muchos de ellos delincuentes de poca monta.

En un momento se afirma que «las personas eminentes sufren tanto por la vanidad y la estupidez de sus llamados iguales, que deben refrescarse mediante el contacto con bárbaros y salvajes», una frase que resume bien ese rechazo del mundo civilizado. Los rufianes y aventureros que pueblan la novela mantienen, al menos en apariencia, una heterosexualidad normativa, pero reservan «su ternura y su compañía para sus camaradas», en una fraternidad masculina cargada de ambigüedad. Hay una declaración moral reveladora: «El cielo hace oídos sordos a mi angustia. Mi moral vuelve a estar en consonancia con mi estética, y nada que me parezca bello me parece malo».

No es una novela extraordinaria, pero sí una pieza reveladora: mezcla moralismo, libertinaje y una ingenuidad sentimental que ayuda a entender cómo se imaginaron durante mucho tiempo las relaciones entre hombres.

"Lo interesante es el conjunto: cómo cada pieza aporta algo a la comprensión de una genealogía cultural que estuvo durante mucho tiempo fragmentada o directamente borrad"

La calidad literaria de los títulos publicados es desigual, como no podía ser de otra forma. No todo lo que rescata el sello tiene el mismo valor narrativo; algunos libros interesan más por su relevancia documental que por sus méritos estéticos. Y eso no es un reproche: forma parte de la coherencia del proyecto. Amistades Particulares no actúa como un editor tradicional que busca solo obras “acabadas”, sino como un recuperador que asume la heterogeneidad del material histórico. En el mismo catálogo conviven textos de gran calidad literaria con otros que hoy pueden resultar ingenuos o excesivamente moralizantes. Lo interesante es el conjunto: cómo cada pieza aporta algo a la comprensión de una genealogía cultural que estuvo durante mucho tiempo fragmentada o directamente borrada.

Hay una mirada amplia hacia la tradición homosexual. El sello no se limita a publicar novelas eróticas o de temática explícita. Su mirada es más histórica y, en cierto modo, más pedagógica: quiere enseñar cómo se fue escribiendo —y cómo se fue ocultando— la experiencia homosexual en distintos países, lenguas y momentos. Algunos títulos permiten ver los mecanismos de la represión; otros, los códigos internos de comunidades clandestinas; otros, el deseo de normalización o de prestigio social; y otros, simplemente, la necesidad de escribir para no desaparecer del todo. Esa diversidad es a mi juicio la principal riqueza del proyecto editorial.

Es significativo el cuidado formal con el que se presentan los libros. Ediciones limpias, bien maquetadas, con cubiertas que mantienen una estética coherente sin resultar monótona. No es un sello de lujo, pero tiene una gran dignidad editorial. Y, sobre todo, mantiene un criterio firme en la selección, lo que explica que la editorial haya logrado un pequeño grupo de lectores fieles que en muchos casos compran los libros sin la intermediación de las librerías.

Amistades Particulares es una editorial necesaria. Su catálogo tiene algo de museo, algo de hemeroteca y algo de caja de sorpresas: a veces uno encuentra auténticas joyas; otras, simples curiosidades; pero siempre libros que arrojan luz sobre la memoria cultural homosexual.

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