Gustavo Caso Rosendi es un poeta nacido en Esquel, Chubut, en 1962. Reside en la ciudad de La Plata. Es poeta y ex combatiente de Malvinas. Publicó Bufón fúnebre (Último Reino, 1995), Soldados (Ministerio de Educación de la Nación, 2009; Último Recurso, 2016), Lucía sin luz (El Mono Armado, 2016), Todos podemos ser Raymond Carver (Pixel, 2017) y Lo más lejano (Volcán de Agua, 2025). Presentamos una muestra de poemas de la reedición de Soldados¸ que acaba de publicar la editorial Volcán de Agua en Argentina, libro icónico y mítico en el panorama poético argentino, por abordar como tema central la Guerra de las Malvinas y el impacto sociológico e histórico del propio conflicto en sus combatientes y a nivel identitario nacional para el propio país. Una obra dura, pero a la vez tierna, llena de momentos e imágenes potentes, que nos recuerdan que hasta en los momentos de mayor oscuridad la palabra puede convertirse en algo que nos dé esperanza, en una pequeña luz que brilla como esas bengalas que alumbran la noche los días de fiesta.
***
Las casas flamean porque partiremos
para no volver jamásGuillaume Apollinaire
Se asoman cada noche
uniformados de musgo
desde la tierra parturienta
Miran las luces del muelle
y todavía sueñan
con regresar algún día
Oler de nuevo el barrio
y correr hacia la puerta
de la casa más triste
y entrar como entran
los rayos del sol
por la ventana
en la que ya nadie
se detiene a mirar
donde ya nadie
espera la alegría
***
Trinchera
Comenzamos cavando como si
fuera nuestra propia tumba
Pero cuando el cielo escupía fuego
nos dábamos cuenta
que era un buen hogar
después de todo
***
Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita el perro
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
y hasta el almacenero
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas
***
Maol-Mhin
Era terriblemente bello
mirar en pleno bombardeo
la suavidad con que caían
los copos de la nieve
***
Bombardeo
Caían los barriletes
regresaban todos juntos
envueltos en llamas
con sus colas de trapo
de sábanas del cielo
desde donde alguna vez
abrazados a un oso
nos besaron la frente
y susurraron al oído
buenas noches
hijo
que descanses
Caía la noche vidrio roto
desde una muy alta claraboya
y caía el sol de mayo
entre la sangrienta melena
de ese roble
también la lombriz
en el territorio de aquel bagre
y la espera en vano
el vano regreso
la tarde colgando del anzuelo
y entre las manos un tazón
con leche hirviendo y miel
sobre una tostada casi negra
y ese tufo entre las uñas
a lata a tierra a humo
a pez ausente
y aparecían de pronto
los perros de la infancia
para echarse al lado nuestro
y nos olían el miedo y nos lamían
y luego por fin el silencio
al fin el silencio poder dormir
dormir un poco o para siempre
(Buenas noches
compañeros
buenas noches)
***
Última carta
Sobre la plancheta de reglaje
del mortero escribe
“Aquí no hay álamos”
Ha visto a la muerte
comiéndole el brazo
al soldado Santos
Ha visto la cara desnuda
de aquel que fue Juárez
alguna vez
y ahora escribe
“querido Pablo”
Su garganta exhala
fantasmas de niebla
alaridos de la vela
que lo alumbra
(ángel de cera
ala tuerta que crece
que pinta sombras
en la piedra)
y el soldado Raninqueo
escribe
inocencias de otros fuegos
ternuras ya perdidas
habla de tía-abuela
de una cajita de música
“no entregar Carhué al huinca”
escribe
Afuera el vivac es una toldería arrasada
***
Brindis
Subía y bajaba colinas
hasta llegar al soldado Sañisky
Le daba un abrazo
le ponía entre las manos
mi paquete de Marlboro
esto es tuyo —le decía—
es todo lo que tengo
y nos dedicábamos a echar humo
igual que aquellos agujeros
que de pronto aparecían
en la turba como un
acné irremediable
Hoy cuando nos juntamos
en algún cumpleaños
y enciendo un cigarrillo
sentimos que estamos allá de nuevo
Entonces mi amigo
—que ya no fuma—
me pone en la mano
una copa de vino
y miramos cómo corren
nuestros hijos
cómo hablan nuestras mujeres
Y porque aún nos perdura
la tristeza es que estamos felices
y porque sabemos que de alguna
manera no nos han vencido
es que brindamos
***
Patria
el amor es una patria con luces de crepúsculo
Dylan Thomas
Yo no quería tu sonrisa ni tu llanto
y en verdad te imaginaba
como una comadreja criando
muertitos en su bolsa
Pero en la Soledad te vi
te vi y tomé tu mano
y estabas bella como la luz del dolor
Casitas de chapa salían de vos
jacarandaes ojerosos
hilachas de flores de lapacho
angelitos pordioseros salían de vos
zorzales lastimados y en los picos
banderas de jazmines y lavandas
Te vi y estabas bella y temblabas
sombras de niños salían de vos
corriendo hacia un zaguán oscuro y viejo
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Autor: Gustavo Caso Rosendi. Título: Soldados. Editorial: Volcán de Agua.



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