La Edad Media ha sido descrita, en ocasiones, con falsedades y distorsiones. Este libro trata de poner orden a un pasado tergiversado por quienes pretenden justificar identidades y construir relatos. Se nos ha contado una historia que no existió y ha llegado la hora de desvelar la verdad.
En este making of Alejandro García Sanjuán explica cómo escribió Desmitificando la Edad Media peninsular (Catarata).
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Por distintas razones, este es un libro escrito a contracorriente. Desde hace tiempo, la tendencia historiográfica predominante ha consistido en tratar de mitigar o contrarrestar la leyenda negra sobre la Edad Media, entendida como un período oscuro de la historia humana. La habitual utilización del adjetivo «medieval» para descalificar cualquier realidad actual considerada nociva o reprobable resulta suficientemente elocuente para entender la amplia difusión que, a lo largo del tiempo, ha adquirido esa visión peyorativa de los siglos medievales.
La nación adquirió el máximo estatus político con la proclamación de la soberanía nacional en las revoluciones liberales. Ese protagonismo político debía corresponderse con su papel en la historia, dando origen a las narrativas nacionales, cuyo objetivo principal consistió en establecer los orígenes y la evolución de la nación a lo largo del tiempo. Estos relatos, en los que el sujeto era colectivo (“nosotros”, la nación), tuvieron como objetivo principal establecer los orígenes remotos de la identidad colectiva (cuanto más remotos, mejor), en catalogar sus grandes acciones y hazañas y en identificar a sus héroes. Por diversas razones, la Edad Media fue considerada, de manera casi unánime, como la época de nacimiento de las naciones europeas. Fue el caso de nuestro país, en el que cobró carta de naturaleza la idea de una nación forjada en ocho largos siglos de lucha de liberación contra el islam.
A lo largo del tiempo, los historiadores han jugado un papel sustancial en la elaboración, promoción y difusión de la mitología nacional. Por lo tanto, escribir un ensayo crítico al respecto representa, al mismo tiempo, un esfuerzo de crítica historiográfica. Mientras que, en casi todo el mundo, la historia se desnacionalizaba después de la Segunda Guerra Mundial, España caminaba justo en la dirección contraria. La dictadura franquista fue el período en el que la mitología nacional alcanzó sus mayores cotas de difusión, al convertirse en parte integral de la propaganda oficial. El franquismo revela que la idealización del pasado no es nada inocente, sino que está asociada a relatos que permiten legitimar la exclusión, estableciendo quién pertenece y quién no. Los mitos son dispositivos ideológicos con una elevada carga de toxicidad. Los mitos, como dijo Álvarez Junco, dividen a la sociedad y pueden llevar a la gente a matarse entre sí.
Exponer los problemas asociados a la idealización del pasado y entender cómo ciertos relatos sobre el pasado medieval han sido utilizados para excluir o incluso para legitimar la violencia han sido dos de los objetivos principales de este ensayo, en el que también se trata de explicar cómo la modernidad nacionalizó mitos que, en realidad, eran muy anteriores y que, en algunos casos, se remontaban a la propia época medieval. Es el caso de una figura tan célebre como el Cid, por ejemplo.
Desmitificar el pasado no resulta tarea fácil. Como decía al principio, implica, en buena medida, nadar a contracorriente. Supone, por ejemplo, decirle a los burgaleses que el Cid no fue un héroe de la Reconquista, o a los sevillanos que Fernando III no fue el «liberador» de su ciudad. También exige exponer la forma en la que muchos historiadores han contribuido, y siguen contribuyendo, a alimentar agendas identitarias y nacionales. Pero, por más impopular o ingrato que, en ocasiones, pueda resultar, denunciar el uso del pasado como un arma ideológica de exclusión forma parte inexcusable de la práctica historiográfica académica.
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Autor: Álvaro García Sanjuán. Título: Desmitificando la Edad Media peninsular. Editorial: Catarata. Venta: Todos tus libros.


¡Vaya! No sé, quizás me estoy precipitando en mi juicio. Pero la desmitificación de la Edad Media es ya un asunto viejo y forma parte de los dogmas posmodernistas deconstructores. Quizàs estemos ya en un tiempo en el que hay que desmitificar la desmitificación y construir en lugar de deconstruir.
¡Claro que la historia, no sólo la Edad Media sino toda al completo, fue instrumentalizada por la dictadura franquista¡ Incluso desde nuestro pasado correspondiente a la Prehistoria reciente y a los mitos celtibéricos caudillistas. A mi, por ejemplo me tocó apechugar con aquello.
Pero con la deconstrucción no se ataca sólo a la mitificación franquista sino también a insignes historiadores como Claudio Sánchez Albornoz a los que no se puede acusar precisamente de franquistas.
Quizás estemos asistiendo a los últimos coletazos deconstructores del tardo historicismo posmodernista.
De todas formas, leeré el libro para hacer crítica más fundamentada.