Inicio > Libros > No ficción > La cancelación del futuro

La cancelación del futuro

La cancelación del futuro

A lo largo del tiempo, las sociedades imaginan su final como una fase necesaria, una forma de mejorar su propio funcionamiento y su cohesión. Al menos ha sido así hasta las ultimas décadas en que esta relación parece haberse invertido, cerrando la puerta entreabierta que iba del pensamiento al cambio colectivo. La gran diferencia con épocas no tan lejanas, marcadas también por el miedo y la incertidumbre, no está tanto en la naturaleza más o menos profunda de la crisis como en nuestra absoluta falta de valores, estímulos e ideas para pensar algo distinto, empezando por un nuevo final. Este libro repasa cómo hemos llegado a diseñar este presente perfecto, atravesado por una combinación de dominio económico, cultural y tecnológico que, sin embargo, ha derivado en un enorme vacío existencial que hace olvidar todo anhelo de justicia social. Un ensayo que, a diferencia de otros, no trata de desligar cada una de esas facetas imposibles de reducir u ordenar, sino que las aborda en su conjunto, en la nube, donde el subconsciente las envuelve de creatividad cultural para satisfacer nuestras obsesiones.

"Fredric Jameson, en defensa de la imaginación política, desarrolló su teoría estética revelando las formas de separación y anulación entre utopía y ciencia ficción"

Parte, para ello, de dos grandes narraciones que rompen con las visiones más comerciales y convencionales del futuro. La primera es la “fantasía tecnofascita” de Nick Land, el creador de Colapso, obra que ha inspirado la ola ultraconservadora que ha cambiado el mundo desde los Estados Unidos. El poder político, como el vicepresidente J. D Vance a la cabeza, o magnates y propietarios de distintas empresas tecnológicas punteras, como Elon Musk, han reconocido su fascinación por este modelo de dictadura plutocrática que tratan firmemente de desarrollar. La segunda, que denomina “utopía ecosocialista”, no solo contradice la primera, sino que viene a superar los movimientos ecologistas tradicionales tanto como la imposibilidad de la socialdemocracia actual por imponer la agenda del cambio climático. Lo sorprendente es que ambas parten de ese colapso, de ese final, como una nueva oportunidad para la Humanidad. Una idea que ya desarrolló el periodista Max Fisher en su obra Realismo capitalista. En pleno impacto de la crisis financiera de 2008, sentenció “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, refiriéndose a cómo la cultura política creada por el posmodernismo y la fantasía neoliberal del fin de la historia, habían imposibilitado cualquier salida real a la crisis, convirtiendo toda visión apocalíptica en “utopía de centro comercial”.

"Las narrativas de nuestro tiempo, en definitiva, muestran ese desasosiego, motivado por la incomunicación y la imposibilidad de experimentar la realidad más allá de la pantalla"

Diagnóstico que puede parecer certero para comprender cómo hemos combinado y normalizado en nuestras vidas las obligaciones cotidianas, el trabajo, el futuro, en definitiva, con una serie de catástrofes, pandemias y cambios extremos que pueden llevar a nuestro final inminente. Pero que, sin embargo, forma parte de un falso dilema que este libro se dedica a rebatir con detenimiento a lo largo de sus más de trescientas páginas. Vuelve para ello a las fuentes, a las críticas originarias de esta visión, empezando por Fredric Jameson, que, en defensa de la imaginación política, desarrolló su teoría estética revelando las formas de separación y anulación entre utopía y ciencia ficción. Su crítica reproduce nuevamente esa misma función de clausura que cumple la cultura posmoderna ahora en la economía digital. Desde finales del siglo XX, nos hemos instalado el mesianismo del fin de la historia, a pesar de que los últimos años se han caracterizado por un milenarismo de signo inverso, en que las premoniciones catastróficas o redentoras del futuro han sido reemplazadas por la sensación del fin de esto o aquello (el fin de la ideología, del arte o las clases sociales; la “crisis” del estado de bienestar, etc.): tomados en conjunto, estos fenómenos siguen constituyendo el tronco del posmodernismo.

La enumeración de todos esos elementos que sigue el libro es deliberadamente desordenada. El lugar de la ciencia ficción es ocupado por una masa caótica, heterogénea, de sujetos, prácticas y teorías que parecen alternativas pero que nacen muertas, cerradas: desde los doomers a esa mezcla de ecofascismo que amenaza con la vuelta al nuevo mito de la naturaleza en la Inteligencia Artificial. La amnesia, el olvido como respuesta a la creciente ansiedad social. La lista de elementos entrelazados que estudia y detalla el libro es muy amplia, a veces puede parecer algo rebuscada o minoritaria, pues deja muchos mundos fuera de su visión, pero resulta meridianamente clara para mostrar cómo se ha producido un cambio o corte de naturaleza en nuestra propia relación social. Las narrativas de nuestro tiempo, en definitiva, muestran ese desasosiego, motivado por la incomunicación y la imposibilidad de experimentar la realidad más allá de la pantalla. Para salir de Matrix hay que elegir, hay que crear una imaginación apocalíptica que termine con la distopía reinante y permita creer, de nuevo, que otro fin del mundo es posible.

—————————————

Autor: Eudald Espluga. Título: Imaginar el fin. Pensamiento apocalíptico para un futuro postcapitalista. Editorial: Paidós. Venta: Todos tus libros.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios