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El lugar del naufragio

El lugar del naufragio

La palabra “zohar” está relacionada con la luz, su raíz trilítera Z-H-R, procedente del hebreo, significa “brillar, resplandecer o iluminar”. El uso esotérico está vinculado a la visión de Ezequiel del Carro Celestial (Merkavah) o al brillo del firmamento al que es asimilado el trabajo del sabio en Daniel. Pongamos pues que hablamos de la Luz…

En el articulo correspondiente a la voz “Zohar” de la Jewish Encyclopedia (Nueva York, 1901-1906) encontramos la siguiente información, que utilizaremos como punto de partida para este artículo buscando hacer mínimamente inteligible a un lector no especializado el contenido de este libro:

“Una obra pseudoepigráfica que pretende ser una revelación divina comunicada a través de Simón ben Yoḥai (90-160 AD) a sus discípulos selectos. Con la forma de un comentario sobre el Pentateuco, escrito parte en arameo y parte en hebreo, contiene una teosofía cabalística completa que trata sobre la naturaleza de Dios, la cosmogonía y la cosmología del universo, el alma, el pecado, la redención, el bien, el mal, etc. Apareció por primera vez en España en el siglo XIII, gracias a la labor del escritor cabalístico Moisés ben Shem-Ṭob de León (1240-1305), quien la atribuyó al “tanna” milagroso (maestro oral de la Ley ente los siglos I y II) Simón ben Yoḥai.”

Simón ben Yohai vivió un periodo significativo, tras la destrucción del Segundo Templo (70 AD) y la revuelta fallida (135 AD) de Simón bar Kojba que abrió paso a la más intensa de las variantes de dispersión y exilio (Diáspora) que acompañaron al pueblo judío a lo largo de su accidentada historia. Fue discípulo del Rabí Akiva (50-135 AD), quien fuera ejecutado en este episodio insurreccional concreto y considerado padre del judaísmo rabínico.

Hechas estas consideraciones divulgativas pasemos al Libro del Esplendor en la edición que nos ofrece Atalanta, de calidad notable como acostumbra. La edición y un extenso ensayo introductorio son obra de Lola Josa: filóloga, escritora, maestra de Cábala y catedrática en la Universidad de Barcelona especializada en los Siglos de Oro de la literatura castellana. Dejemos que sea ella misma quien lo explique:

“El propósito de este volumen no es otro que el de traer destellos de su fulgor a lectores que, por primera vez, se sientan atraídos por el libro más importante de la historia de la Cábala. En ellos se ha pensado a la hora de seleccionar los fragmentos del ingente corpus que, pese a no caracterizarse por su homogeneidad, nos enseña a pensar la Creación, su misterio y evidencias en el tiempo.”

El mundo fue creado y se fijó sobre un pacto.

La Cábala puede percibirse, a la vista de su esquema arborescente, como un “caballo ensillado.”

La primera impresión del Zohar fue realizada en Mantua (1558-1560) y en Cremona (1559). Ambas son ediciones incompletas a las que con el tiempo se han incorporado otros materiales. Las ediciones más voluminosas en lengua inglesa datan del siglo XXI: Michael Berg (23 volúmenes) y Daniel C. Matt (12 volúmenes, Pritzker). Las dos son del 2003. La edición española la ha publicado la editorial Obelisco (Barcelona) entre 2006 y 2029 y consta de 26 volúmenes.

"Zohar puede ser considerado una Biblia del misticismo hebreo, así lo considera la editora. Una obra colectiva compuesta por escritos diversos, en cierto modo un compendio del saber anterior"

La aparición de esta obra inicia, no sin polémica sobre su autenticidad que proseguirá hasta nuestros días, una nueva etapa en el pensamiento místico hebraico. La Torá, el punto arquimediano, ha sido fuente de numerosos comentarios exegéticos, muchos de ellos de distinta intensidad y cualidad, a lo largo de los siglos. El secreto del Alefato, el alfabeto hebreo, “se encuentra en las fronteras de la lógica, desconcertando el dominio de las palabras y poniendo en juego los limites lingüísticos, trabajando a fondo la naturaleza performativa del lenguaje.”

Lo desconocido es infinitamente superior a lo manifiesto y “al principio, al igual que todo, permanece oculto el quién.” Y así continuamente a lo largo del libro. “La Sabiduría no ilumina salvo por la locura.”

Zohar puede ser considerado una “Biblia del misticismo hebreo”, así lo considera la editora. Una obra colectiva compuesta por escritos diversos, en cierto modo un compendio del saber anterior. “El libro del esplendor” es también un midrash. Un comentario exegético a la Torá, y a otros comentarios, que interpreta y busca hacer inteligibles en determinado momento histórico  cuestiones religiosas variadas muchas de ellas de orden ritual o místicas.

"El En-Sof: término este acuñado por los primeros cabalistas de Provenza y España, aquí sigo a Gerschom Scholem, para expresar el aspecto no cognoscible de lo divino"

Es altamente recomendable, cosa que no ocurre la mayoría de las veces, que el lector comience leyendo con esmerada atención el largo ensayo introductorio para mejor acceder a los rudimentos básicos que le permitan comprender los textos seleccionados. Muchas ideas aquí expresadas proceden de allí. “Del mismo modo que el beneficio de la luz solo se percibe desde la oscuridad.”

En El libro del esplendor se habla de muchas cosas: del Árbol de la Vida y sus 22 caminos, una especie de mapa del Alma, de la Shejiná (la Matrona), de la piedra abisal que desecharon los constructores… también del Secreto del Nombre de Dios por el que el mundo se sostiene. En el ejercicio de sus procedimientos (Gematria, Notaricon (acrónimos) y Temurah, entre otros), busca superar las dualidades y sacar a la luz significados encriptados en el latido de las antítesis, significados que permitan al cabalista tener acceso a la raíz oculta del infinito: el En-Sof.

Término este acuñado por los primeros cabalistas de Provenza y España, aquí sigo a Gerschom Scholem (1897-1982), para expresar el aspecto no cognoscible de lo divino. El objetivo de Zohar es amar y enaltecer el En-Sof, sublime e inabarcable. “El latido del universo que anhela manifestarse desde los lindes del alefato es sólo el comienzo.” La deconstrucción y construcción textual agramatical, el método.

La Torá comienzo con Bereshit pero ¿qué nos dice El libro del esplendor sobre esto? “Bereshit, “en el principio”,  significa “Con Sabiduría”, aquella que sostiene el mundo y es puerta de entrada al corazón de los secretos más profundos e inaccesibles.” Y continúa: el Santo incognoscible inscribió un signo oculto en el hondón de las palabras.

“Un sueño es más preciso que una visión y puede explicar lo que en esta resulta oscuro.”

Creo que con esto podemos comenzar a hacernos una idea aproximada, más allá de cuestiones concretas y detalladas, del contenido de esta obra. No es cuestión del reseñador hablar de ellas porque inevitablemente simplificará o tergiversará. Es el lector quien debe hacer una lectura atenta del libro que tiene ante sí. Más allá del vuelo de las palabras, de la oscilación propia de todo texto sometido a exégesis, hemos de tener en cuenta que “en el pensamiento cabalístico, cuando desvelamos un sentido nuevo en alguna de las palabras de la Torá, la palabra se eleva hasta la presencia del Santo.” Configurando con ello un Cielo y una Tierra renovados. Este es el ámbito del misterio y el poder determinante del Secreto. Hay una “energia secreta que trasciende también lo oculto”… configurada en innúmeros.

En todo momento recalcar que nos encontramos con una transformación de la percepción: un camino hacia la alegría, la paz y el regocijo espiritual. “El pensamiento desciende a la mano en el diseño mismo de la primera letra: Alef.”

"Murmullo del agua, a lo lejos, y susurro del maestro... a la oreja. Pero no pudo ser y se repitió de nuevo el Día que derrotaron al ingente Cono los Esclarecidos Celestes"

El libro del esplendor tuvo gran influencia en la Cábala cristiana renacentista y sus desarrollos posteriores. También, obviamente, en los maestros cabalistas del Safed. Durante el episodio del Mesías judío fallido, Sabbatai Sevi (1626-1676), me niego expresamente a calificarle de “falso”, no por adhesión sino por duda epistémica, constituyó el factor clave. La fuente de inspiración de este milenarismo sin precedentes fue determinada interpretación del Zohar.

“El viento es lo que ven los muertos cuando miran el mundo desde donde están.” dice Olga Tokarczuk en Los libros de Jacob. “Si no fuera por nosotros, los muertos, que intercedemos por los vivos, estos no sobrevivirían ni medio día en medio del mundo.”

Murmullo del agua, a lo lejos, y susurro del maestro… a la oreja. Pero no pudo ser y se repitió de nuevo el Día que derrotaron al ingente Cono los Esclarecidos Celestes (Babel).

Terminamos ofreciendo al lector algún fragmento significativo de corte sintético. En el epígrafe titulado, El esplendor (16 de 128):

“Antes de que el Santo, Bendito Sea, creara el Mundo, Su Nombre estaba en Él, ambos indiferenciados, sin posibilidad alguna de discernirlos. Este es el motivo por el cual Su Nombre y Él no podían formar una unidad, pues no existía la Creación, es decir, lo dual. Cuando lo hizo, cuando tuvo la voluntad de crearlo todo, lo erigió y lo trazó, pero no se vio cumplido hasta que se cubrió con un manto de esplendor que, en sí, fue lo que creó el mundo. De la Luz del supremo resplandor surgieron poderosos e imponentes cedros, y dispuso Su palanquín sobre veintidós letras grabadas que formaron las diez expresiones que la Torá recoge durante el proceso de la Creación.”

El punto de vista cabalístico, terminamos con esto remitiéndonos a un texto de Scholem:

“Tiene su origen en una distinción fundamental que afecta al problema de lo divino. En abstracto es posible pensar en Dios como Dios mismo con referencia tan sólo a su propia naturaleza o como Dios en su relación con su creación. Todos los cabalistas están de acuerdo en que no es posible alcanzar un conocimiento religioso de Dios, ni siquiera del tipo más excelso, a no ser mediante la contemplación de la relación de Dios con la creación. Dios en sí mismo, la Esencia absoluta, está más allá de todo conocimiento especulativo o incluso extático. La actitud de la cábala respecto a Dios puede definirse como un agnosticismo místico, formulado en forma más o menos extrema y próximo al punto de partida del neoplatonismo. Para expresar este aspecto no cognoscible de lo divino los primeros cabalistas de Provenza y España acuñaron el termino En-Sof (infinito).”

Y es que, como se lee en Un mismo corazón (38 de 128):

“—Si un grupo de personas son una sola mente, una misma voluntad, y hablan la lengua sagrada, está escrito de ellas que nada les hará desistir de lo que han pensado hacer, y el juicio de lo Alto será impotente contra ellas. ¡Imaginemos cuando más debe aplicarse esto a nosotros o a cualquier otro de los compañeros que estamos ocupados en el estudio de la Torá!”

El carácter antropomórfico de muchos desarrollos de la cábala rehuye en sus desarrollos, muchos de ellos activistas y vinculados a egregóres, provocados sin duda por una desmedida actividad de proyección, el acceso a la “soledad devastada” que mencionaba Cioran (1911-1995) en Contra la imagen (1976) como alegoría de las experiencias místicas más profundas. También incitan a un compromiso potencialmente peligroso, hemos citado a Sabbatai Sevi, con actividades supuestas de rectificación, bien intencionadas, que podrían muy bien no ser otra cosa que manifestaciones de la influencia solapada de la Otra Parte.

Quisiera saber todo de MI

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Autor: Anónimo. Título: Zohar. Libro del esplendor. Traducción: Lola Josa. Editorial: Atalanta. Venta: Todos tus libros.

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