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Nerea Pérez de las Heras: “La autoayuda es una falacia”

Nerea Pérez de las Heras: “La autoayuda es una falacia”

Un “autoensayo” lleno de “rabia alegre”. Así define Nerea Pérez de las Heras su nuevo libro, Fantasma (Alfaguara), en el que narra el accidente que hace tres años la dejó sin parte de una pierna, a la vez que reflexiona sobre la amistad, la fama o la sanidad pública, en un canto de defensa de lo colectivo.

La periodista y comunicadora, codirectora de los pódcast Saldremos mejores y Lo normal, derrocha humor y optimismo. “Soy como una monja hecha por Los Morancos, idealista y muy motivada”, señala, aunque al mismo tiempo admite que “la dependencia trae mucha oscuridad, a quien la atiende y a quien la sufre. Tienes que estar un poco cabreada y un poco ilusionada, como 50-50”, afirma.

El 23 de julio de 2023, coincidiendo con la jornada de elecciones generales, Pérez de las Heras (Madrid, 1982) sufrió el impacto de una hélice de un barco en su pierna derecha mientras se bañaba en las aguas de Menorca. Solo un mes y varias intervenciones quirúrgicas después lo contó en una publicación en su cuenta de Instagram, en septiembre de ese mismo año lo hizo en una intervención radiofónica y en enero reapareció, vestida de gala y con muletas, en una alfombra roja. “Tenía muy claro que quería volver al trabajo, y para eso tenía que contar lo que me había pasado. Habría sido un poco raro presentarme al mundo sin un trozo”, dice. “Soy autónoma y, como todos los autónomos, una baja es un problema de subsistencia real, en este caso para mí y para un par de equipos de personas”.

La editorial Alfaguara presenta Fantasma como el salto a la literatura de Pérez de las Heras, pero ella dice no ver tanta diferencia entre este libro y Feminismo para torpes (2019), donde también partía de la experiencia personal para ir hacia el ensayo. Lo que en ningún caso es Fantasma es un libro de autoayuda, una filosofía “positivista” e “individualista”, que la autora rechaza con contundencia. “Es una falacia, una mentira tan grande que hay que combatirla desde todos los flancos posibles. Estamos expuestas a muchísima publicidad alrededor de la automejora y de lo que tú puedes. Tú no puedes nada. Puedes poquísimo, puedes cuatro mierdas, y durante un tiempo muy limitado”, sostiene la autora, convencida de que “necesitamos más que nunca cualquier agrupación en el mundo analógico, desde un sindicato a un AMPA o una rave, lo que sea”.

La escritora lamenta la tendencia a dar por hecho el estado de bienestar y reconoce que le indigna el maltrato a los sanitarios después de tanto aplaudirlos durante la pandemia. “Quizá eran cortes de manga y no aplausos lo que sonaba”. Pero también le cabrea la indiferencia. “Me parece alucinante que sigas haciendo scroll durante 20 años de privatización de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid y de leer una movida detrás de otra de cómo se está troceando y vendiendo”.

En el libro también habla de lo neurológico, del shock inicial al dolor nervioso, “algo muy misterioso y difícil de combatir”; del momento en que le preguntaron, en el hospital, qué hacer con el miembro amputado y ella, que en ese momento estaba hablando con sus amigas, contestó “lo más barato”, y siguió a lo suyo. O de otro momento, cuando volvió a bañarse en el mar. “No solo he vuelto, sino que buceo, voy en kayak, hago de todo”.

Pero cuando le preguntan si hay una nueva Nerea después de lo ocurrido lo tiene claro: dice que no. Si acaso, una más impaciente y que escucha más a su propio cuerpo. “La experiencia está incorporada y metabolizada. No soy romántica respecto a esto de las versiones anteriores y de la nueva versión. Todos estamos llenos de ausencias y de mataduras. Somos nuestras heridas todo el rato”.

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