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Escuchar para volver a escribir

Escuchar para volver a escribir

Pocos capítulos resultan tan oscuros y reveladores en la historia de España como los vinculados a las instituciones represivas del franquismo. Una de ellas fue el Patronato de Protección a la Mujer, organismo encargado del adoctrinamiento mora de las mujeres caídas.

En este making of Carmen Guillén explica cómo escribió Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección de la Mujer (1944-1985), publicado en Crítica.

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Una de las preguntas que más se repiten en las entrevistas y presentaciones del libro es cómo llegué al Patronato de Protección a la Mujer. La respuesta es siempre la misma: no fui yo quien encontró al Patronato; fue el Patronato quien me encontró a mí. Y lo hizo hace doce años, en un archivo provincial. Era 2014 y entonces yo andaba buscando información para un trabajo sobre la prostitución durante el franquismo. Cada vez que introducía una búsqueda relacionada con ese tema en el ordenador de aquella sala silenciosa aparecía el mismo nombre: Patronato de Protección a la Mujer. No tenía ni la más remota idea de lo que era aquel organismo, y eso que acababa de terminar un máster en Historia Contemporánea y me había especializado en el franquismo.

Decidí seguir aquel rastro con la única intención de entender qué papel desempeñaba en el control de la prostitución. Pero, cuanto más avanzaba, más evidente resultaba que su función iba mucho más allá de ese fenómeno. Su extensión por todo el territorio español, las décadas durante las que permaneció activa y el número de mujeres que pasaron por sus centros me hicieron comprender que estaba ante una historia mucho mayor de lo que había imaginado. Y sin embargo, apenas se hablaba de ella. Me sorprendía que una institución con semejante implantación y recorrido hubiera permanecido durante tanto tiempo prácticamente ausente de la historiografía. Fue por eso por lo que decidí cambiar el rumbo de la investigación y convertir el Patronato en el objeto central de mi tesis doctoral. Durante los cuatro años que duró la investigación, recorrí archivos de toda España, consulté miles de documentos, reconstruí expedientes dispersos, revisé prensa de la época y traté de recomponer la historia de una institución que apenas ocupaba unas pocas páginas en la historiografía. Sin embargo, cuando defendí aquella tesis, nunca tuve la sensación de haber cerrado del todo aquella etapa.

"Sus recuerdos no solo amplían el relato; también obligan a releer y matizar muchos de los documentos oficiales con los que trabajé hace más de una década. Sin esas voces, este libro habría sido muy distinto"

En los años siguientes continué localizando documentación, leyendo todo lo que se publicaba sobre el tema, conociendo a otras investigadoras y, sobre todo, escuchando a mujeres que habían pasado por sus centros. Ese seguramente ha sido el gran cambio que ha incorporado este libro con respecto a aquella tesis. Cuando comencé a estudiar el Patronato, más allá del imprescindible trabajo de Consuelo García del Cid —que tuvo el enorme mérito de romper el silencio desde su propia experiencia y situar el Patronato en el debate público— apenas existían estudios académicos y los testimonios de las supervivientes eran todavía muy escasos. Muchas de aquellas mujeres han decidido contar sus historias y sus testimonios han cambiado profundamente nuestra forma de comprender el Patronato. Sus recuerdos no solo amplían el relato; también obligan a releer y matizar muchos de los documentos oficiales con los que trabajé hace más de una década. Sin esas voces, este libro habría sido muy distinto. En buena medida, son ellas las que explican por qué necesitaba volver a esta historia tantos años después de defender la tesis.

El proceso de escritura también ha tenido algo de reencuentro… y de pequeña tortura. Volver a leer una tesis doctoral escrita ocho años atrás es una experiencia que recomendaría con muchas reservas. Me ha devuelto al momento en que la escribí y al enorme esfuerzo que supuso llegar hasta el final, pero al mismo tiempo he descubierto frases que hoy redactaría de otra manera, apartados que desarrollaría de forma diferente y páginas enteras que me han hecho pensar: «¿De verdad escribí yo esto?».

"Conserva la misma base documental y el mismo compromiso con las fuentes, pero incorpora todo lo aprendido durante estos años y una forma diferente de contar una historia más cercana y accesible"

Sin embargo, ese ejercicio de volver sobre mi propio trabajo ha resultado mucho más enriquecedor de lo que esperaba. Me ha permitido recuperar cuestiones que entonces quedaron fuera por falta de espacio, incorporar documentación localizada en los últimos años, cambiar de opinión sobre algunos aspectos y, sobre todo, integrar en el relato las experiencias y los testimonios personales de quienes vivieron el Patronato. Y además, me ha dado la oportunidad de escribir con una libertad que una tesis doctoral difícilmente permite. Conserva la misma base documental y el mismo compromiso con las fuentes, pero incorpora todo lo aprendido durante estos años y una forma diferente de contar una historia más cercana y accesible.

Quizá ese sea, en el fondo, el verdadero making of de este libro: una investigación que comenzó hace doce años en la pantalla de un ordenador de archivo, que fue creciendo entre miles de documentos y entre las voces de quienes vivieron aquella historia, y que hoy regresa convertida en un relato pensado para llegar a muchos más lectores de los que jamás imaginé cuando vi, por primera vez, aquel nombre: Patronato de Protección a la Mujer.

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Autora: Carmen Guillén. Título: Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección de la Mujer (1944-1985). Editorial: Crítica. Venta: Todos tus libros.

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