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«Brigado», Dellafuente y lo bíblico

«Brigado», Dellafuente y lo bíblico

Siempre me resulta especial acercarme a la obra de Dellafuente porque siento ese estímulo de encontrarme ante algo por desentrañar. De que no hay puntada sin hilo. Brigado —que significa «agradecido», en honor a sus raíces brasileñas— es un álbum que de primeras llama la atención porque presenta a otro alter ego del artista granadino en el mapa, que participa como un colaborador más: 3NOC. El número 3 se repite en distintos títulos de las canciones: «Sin explicacion3s», «La vida te da sorpr3sas», «Mi modo de vida <3» y «2:3 Filipenses». En numerología, este dígito está ligado a la creatividad, la expresión artística y la conexión entre mente, cuerpo y espíritu. En la canción que da nombre al disco, el cantante manifiesta: «Agradecío de lo que me está pasando; de ser Padre, Hijo y Espíritu Santo».

Si nos detenemos en el terreno de lo bíblico, el Espíritu Santo conforma la tercera persona de la Santísima Trinidad, y es quien guía a Dios en tres cosas: poder, fuerza y acción. La canción «Espíritu Santo» dice: «Quiero matar a la versión de mí que tú estás alabando, Alhamdulillah, Espíritu Santo», que concuerda con esa vocación de Dellafuente por desligarse de algunas partes de su identidad y presentar otras nuevas, de reinventarse, de morir para volver a nacer. De hecho, anteriormente ya publicó un proyecto conceptual bajo el nombre de Taifa Yallah, Ep.01-Causa (2020), más apegado al rock andaluz que a su estilo habitual, así como también jugó a «morir» creativamente en su álbum Descanso en Poder (2020). En «Espiritu Santo», además, el artista declara: «No vayas de valiente por arrepentío, valiente arrepentirse cuando no hay testigos», que conecta con lo escrito en Mateo 6:5-6:

«Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres… Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público».

Si analizamos a Enoc como personaje bíblico —recordemos que es el segundo nombre de Dellafuente, Pablo Enoc—, le encontramos como el personaje del Génesis conocido por ser el hombre que «caminó con Dios»: «Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios» (Génesis 5:21-24). No es casualidad que viviese 365 años, coincidiendo con los días del calendario solar; lo que el Génesis nos muestra de Enoc es que transitó por la vida de manera plena y fue un ejemplo de rectitud frente a la degradación moral que supuso el Diluvio Universal. Además, también existe el Libro de Enoc, no reconocido por el cristianismo por ser un libro apócrifo escrito por autores anónimos entre los siglos III a.C. y I d.C.

El mismo Enoc también aparece en La Biblia como un personaje distinto, hijo de Caín, lo que refuerza que, al igual que Dellafuente, podría tener distintos «linajes» —«Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc»— (Génesis 4:17-1). Ya en su primer disco, Azulejos de corales (2015), Dellafuente cantó en su popular tema «Al vacío»: «Estoy bendito, mi nombre viene de la Biblia» —en el salmo 118:26, de hecho, se proclama «Bendito el que viene en el nombre del Señor»—. No obstante, a pesar de las continuas referencias religiosas que encontramos en la obra de Dellafuente, que incluso anteriormente escribió sus propios salmos con motivo de la publicación del merchandising de Milagro (2021).

El tema con referencia explícita bíblica, «Filipenses 2:3», remite al versículo «Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo». Aquí, Dellafuente profundiza en la idea de buscarse un buen rival a su altura («Si no es el presente, no puedo controlar, 2:3 Filipenses, bendice a mi rival»), conectando con la idea religiosa de poner la otra mejilla a modo de resistir dignamente ante el ataque del otro, siendo consciente de que el mal se reproduce si se ejerce la venganza. Además, añade, «Pero lo que está pa’ ti, nadie te puede quitar», que se puede asociar con Romanos 11:29 («Pues lo que Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento»).

Torii Yama (2024), su anterior álbum publicado, aguarda el tema «12:15», que a priori significa 12 y cuarto, en referencia a una hora exacta; sin embargo, la Biblia nos remite a Lucas 12:15: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee». Casualidad o no, sí que es una idea que comulga con la humildad que Dellafuente ha defendido a lo largo de los años. Son numerosas las referencias religiosas a lo largo de toda su obra, aunque en alguna ocasión ha confesado tener una relación tormentosa con la fe; en «Ángeles», canción de su primera época artística, dedicada a su abuela, manifestó: «Dejé de rezar hace años, tus dioses solo me hacían daño, porque yo creía, te lo juro por mi suerte, pero es difícil de entender viendo la muerte. / Digo “Dios bendiga” pero casi sin quererlo».

El disco, en su conjunto, conforma un trabajo introspectivo y delicado que trata otros temas, como la vulnerabilidad ante el amor, y una cabeza continuamente ansiosa y pensante que busca la paz y la belleza a través de la música. Su narrativa visual gira en torno al robo de obras de arte, autodenominándose como «realista y dramático, flow Caravaggio». Es la historia de un hombre que ha amado mucho, ha perdido todo y a la vez ha ganado mediante esa reconciliación con la pérdida («De tanto perder, vencí»), que además recuerda a lo que escribió Enrique Morente en su famoso «Manhattan»: «Me amaste como perdedor, y te preocupa que pueda vencer». Y, al fondo de toda esa autodestrucción, queda la búsqueda de la verdad, eje clave en la forma de desentrañar su universo artístico: «Tomo decisiones que sé que pueden destruirme porque amo reconstruirme. / Estoy viciao en coger la vía difícil, la dе la verdad, me da seguridad esta inseguridad».

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