Inicio > Historia > 1936 día a día > 29 de septiembre de 1936: El atropello de Alfonso Carlos

29 de septiembre de 1936: El atropello de Alfonso Carlos

29 de septiembre de 1936: El atropello de Alfonso Carlos

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Martes, 29 de septiembre de 1936: El atropello de Alfonso Carlos

El veintinueve de septiembre salió del número 9 de la Theresianumgasse, muy cerquita del famoso colegio donde estudió el joven Alfonso XII, un anciano bien trajeado y con barba plateada.

Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este, el pretendiente carlista al trono español, era un personaje conocido en el vecindario dado que llevaba más de medio siglo viviendo en Viena con su mujer, María de las Nieves de Braganza, cuando la muerte de su sobrino don Jaime lo puso al frente del carlismo.

Tras delegar en Manuel Fal Conde para casi todo, llevaba en Austria una existencia modesta. No en balde con el desmoronamiento del imperio de los Habsburgo, la revolución republicana del año diecinueve le incautó la mayoría de sus bienes. Pese a ello mantenía sus palacios de Puchheim y Ebenzweier y el apartamento vienés del que salía.

"Austria acogía a cualquiera que se opusiera al marxismo, y más si era católico. Por ello, la actividad conspirativa de Alfonso Carlos no era ningún secreto en Viena"

—No te alejes tanto, querida —dijo, ofreciendo el brazo a su esposa.

Hasta muy recientemente, la vida de Alfonso Carlos estaba dedicada a la eliminación de los duelos de honor. Era su única iniciativa progresista, pues desde que dirigía la Comunión la dotaba de una línea política aún más reaccionaria, si cabe.

Y eso no disgustaba en Austria, país transformado en dictadura a raíz de que el partido austrafascista, de orientación católica, ganase la guerra civil a las milicias socialistas y comunistas. El Estado corporativista cristiano de Dollfuss acogía a cualquiera que se opusiera al marxismo, y más si era católico. Por ello, la actividad conspirativa de Alfonso Carlos no era ningún secreto en Viena y era, si acaso, amparada por las autoridades.

Esa mañana septembrina, nuestro anciano acababa de salir a la calle del brazo de su esposa. Los dos iban al palacio de Belvedere a pasear por el parque. Al viejo aristócrata se le notaba cómo le brillaban los ojos en su buen paso al cruzar la calle.

—No sé por qué estás tan contento, Alfonso Carlos.

—Estoy contento porque ya está toda Guipúzcoa en manos de…

Antes de que completara su frase, lo arrolló un camión militar. El vehículo pegó un frenazo demasiado tarde. El matrimonio cruzaba la inclinada Prinz-Eugen-Strasse que separaba el parque de la manzana donde residían. El camión llegó a toda velocidad cuesta abajo. El duque quedó algo rezagado de su esposa y no pudo esquivarlo.

—¡Alfonso Carlos! ¡Dios mío, lo han atropellado! ¡Lo han atropellado!

El camión se detuvo, pero no se pudo hacer nada. Unas horas más tarde, Alfonso Carlos moría en su domicilio, lo que enseguida fue comunicado por teléfono a Fal Conde.

—Entiendo —dijo el tradicionalista—. Yo se lo comunicaré a la Comunión y al general Mola.

Y colgó con expresión preocupada. No podía ser una jornada más negra para el carlismo.

Todas las entradas de 1936 día a día

Entrevista con José Ángel Mañas sobre 1936 día a día

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios