A mi hermana Celia.
Duermen los caballeros
la siesta de los siglos,
esperando
el despertar
del Nuevo Día,
el último
y el primero.
Es la iglesia
de San Francisco,
en Betanzos,
siglo XIV,
bellísimo templo,
con detalles góticos
escoltados
de hermosos
sepulcros.
Duerme legendario,
ahora
a los pies
de la iglesia,
Fernán Pérez Andrade
llamado
“O Bóo”,
“El Bueno”,
por la calidad
de su persona
y de su recuerdo.
Fernán Pérez Andrade
abre para mí
la dinastía
de los Andrade,
que en el siglo XV,
con Fernando de Andrade
serán condes.
Este Fernando
enterrado en Pontedeume
luchó en Italia,
en las guerras
del Gran Capitán.
Venció en Seminara,
donde aquél
fuera derrotado,
y volvió héroe
de allí.
Los Andrade
hicieron mucho
en estas tierras
no exentas de polémicas.
Pero “El Bueno”
construyó el Puente
de Piedra
de Pontedeume,
y el Castillo
de Nogueirosa,
aparte de mucho más.
Hoy su sepulcro,
sobre el oso
y el jabalí
se elevan en piedra
a los cielos
de nuestra imaginación,
en San Francisco,
maravilloso escenario
para la fe
de un poeta
y para la resurrección
de los caballeros.


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