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Polonia, un país marcado por su poesía

Polonia, un país marcado por su poesía

La 18ª edición del Festival Eñe, que se celebrará del 4 al 25 de noviembre en Madrid y del 21 al 30 de noviembre en Málaga, con la poesía como tema central, contará con Polonia con país invitado, tras el acuerdo alcanzado con el Instituto Polaco de Cultura y la colaboración del Instituto Adam Mickiewicz.

Polonia tiene una de las tradiciones literarias más reconocidas de Europa y aporta una mirada literaria rica y diversa que dialogará con la de otros autores españoles e internacionales. Como señaló Maria Ślebioda, directora del Instituto Polaco de Cultura en Madrid, la participación de Polonia es “una invitación a adentrarse en una de las tradiciones literarias más hondas y decisivas de Europa, donde la palabra ha sido a la vez memoria, refugio y forma de resistencia: porque cuando la palabra se apaga, el silencio corre el riesgo de perpetuar aquello que debe ser denunciado y recordado”.

Para comenzar esta serie de artículos sobre la literatura polaca, vamos a conversar sobre poesía con una de los mayores especialistas en poesía polaca, Xavier Farré.

Xavier Farré nació en L’Espluga de Francolí, en 1971, y es poeta y traductor. Ha publicado los libros de poemas:  Llocs Comuns; Retorns de l’Est (Tria de poemes 1990-2001); Inventari de fronteres; La disfressa dels arbres; Punt rere punt; Tristes? Cartes a Lluci y Escantells. También ha publicado un libro de ensayos, L’auditori de Görlitz, sobre poesía y sus relaciones con la identidad, el exilio y el holocausto, que se ha traducido al italiano y al polaco. Algunos de sus poemas se han traducido a varias lenguas: croata, esloveno, español, francés, inglés, polaco y lituano. Xavier Farré traduce principalmente del polaco y del esloveno y durante los años 2018-2023 fue miembro del premio de poesía Wisława Szymborska. Ha traducido libros de, entre otros autores, Czesław Miłosz, Adam Zagajewski, Zbigniew Herbert, Olga Tokarczuk, Stanisław Lem, Tomasz Różycki; y del esloveno, de Aleš Debeljak, Lojze Kovačič o Tomaž Šalamun.

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—Quiero empezar hablando de cómo llega a España la poesía polaca, porque los primeros nombres que se traducen en España son Czesław Miłosz, Zbigniew Herbert o Wisława Szymborska. ¿Por qué crees que tiene éxito esa poesía en nuestro país, por las traducciones, por los temas, por el momento en el que llega?

"Szymborska es una autora que aparece más tardíamente en España y fruto del Nobel"

—Yo creo que es que es un poco de todo. No puedo decir que es por las traducciones porque soy parte implicada, evidentemente, pero sí por los otros aspectos, claramente. Es decir, por una parte también es un tipo de poesía distinta a la que estamos acostumbrados en la lírica española, después por el momento en el que se traducen. Porque aquí hay dos etapas que básicamente están relacionadas con los premios Nobel. La primera es el de Czesław Miłosz, que lo gana en 1980 y la primera traducción de su poesía es en el año 1982, y la segunda es el de Szymborska, que lo gana en lo en el año 1996 y precisamente en ese momento es cuando aparecen las primeras traducciones de Szymborska en España, con lo cual es muy importante el momento. En España ya hemos dejado la dictadura atrás pero este tipo de discurso en contra del poder también es atractivo para el lector español. Herbert aparece antes que Szymborska porque en ese momento se estaba pensando si lo ganaría Zbigniew Herbert, que es lo que en un principio esperaba todo el mundo en Polonia, y se lo llevó Szymborska. Pero Szymborska es una autora que aparece más tardíamente en España y fruto del Nobel.

—Pero hay un desfase entre el momento en el que llegan a España esas traducciones y lo que está ocurriendo mientras tanto en la propia poesía polaca, ya que cuando estos autores empiezan a consolidarse como la imagen internacional de la poesía polaca, la escena poética en Polonia ya se ha transformado considerablemente y está explorando otros caminos.

—Exacto, eso es muy curioso. Como decía, están las dos etapas, pero la principal es la segunda, de mediados de los 90, porque la primera, es decir, la de Czesław Miłosz, salió esa antología, pero no tuvo más trascendencia. Es a mediados y finales de los 90 cuando en España empezamos a darnos cuenta de la importancia de esta poesía. Y resulta que en Polonia ya han sucedido los cambios políticos, el cambio político hacia la democracia y en Polonia ya están en otro mundo político que evidentemente repercute en el mundo poético, es decir, en Polonia ya este discurso de estas grandes voces que se ven como unas voces de un modernismo en cierta manera, incluso autoritario, cada vez cuaja menos o intentan desmarcarse. En los años 90 hay un gran cambio en la poesía polaca. Entra de repente una gran influencia de la poesía norteamericana y hay una serie de autores polacos que son centrales para esta introducción y esto hace que haya un discurso completamente posmoderno. Ellos ya están en otra esfera, ya son completamente distintos. Intentan alejarse de esta tendencia de la llamada escuela polaca de poesía.

—Porque mucho más allá de la historia, la guerra, el totalitarismo, la memoria o la experiencia centroeuropea, la poesía polaca del siglo XX y, sobre todo, la contemporánea, es mucho más diversa.

—La poesía que en esos momentos empieza a predominar, básicamente se centra en la cotidianidad, en una serie de referencias completamente personales, por ejemplo, de los autores, en la intranscendencia de la historia, en un discurso completamente contrario al modernismo. No intentan buscar ninguna moral, tampoco.

—Y luego, el canon de la literatura polaca se va ampliando poco a poco en España gracias a nuevas traducciones, de autores como Janusz Szuber, Anna Świrszczyńska, Halina Poświatowska o Zuzanna Ginczanka. En el caso de las poetas, además, este proceso coincide con una revisión del propio canon en Polonia: autoras que durante décadas ocuparon un lugar secundario están siendo releídas y recuperadas, y su obra adquiere una nueva visibilidad.

"Halina Poświatowska es una poeta completamente moderna, pero que aún no se ha hecho una revisión de su obra"

—Exacto. Eso es otra vía. Podríamos decir que de las que has mencionado serían dos las centrales, que antes estaban en los márgenes: una es Zuzanna Ginczanka y la otra es Anna Świrszczyńska. Curiosamente a Anna Świrszczyńska la recuperó al principio Czesław Miłosz. Miłosz escribió todo un libro, que tuvo bastante repercusión en Polonia, donde hablaba de la poesía de Świrszczyńska cuando apenas era conocida. Lo que ocurre es que el discurso de Miłosz es en cierta manera bastante heteropatriarcal y lo que se ha hecho después es revisionar el discurso, mirar desde otra perspectiva, y esto es lo que nos ha llegado también. Hay otras que no. Por ejemplo, Halina Poświatowska es una poeta completamente moderna, pero que aún no se ha hecho una revisión de su obra en Polonia, (ahora se está empezando, con biografías) y se ha dejado de encasillar en la poesía, digamos principalmente del amor y de la muerte, y del amor adolescente.

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la cosa más pequeña, de Halina Poświatowska

de la combinación de elementos

surge una molécula de proteína

de la molécula de proteína

surge un organismo vivo

una flor

un árbol

un mono

un ser humano

 

los átomos de los elementos bailan

su baile

es un plasma vivo que resucita

sonriente
con dolor

sonriente

 

las partículas de los átomos

se estiran como gatos

antes de saltar

el salto es tensión

la condensación de la ola

más pequeña

¿a la vida?

¿por la muerte?

Himno idólatra, 1958

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—¿En qué punto está el acceso del público español a la poesía polaca? ¿Tú crees que ahora mismo, frente a otros momentos en los que solo había dos o tres autores que llegaban cuando llegaban, crees que ahora tenemos (gracias a antologías como la tuya, de la que luego hablaremos) una visión mucho más real de lo que está ocurriendo en Polonia?

"En España o en español, se tiene más acceso a autores contemporáneos, a la poesía polaca contemporánea, que en cualquier otra lengua"

—Yo creo que sí. Tenemos varias antologías. Tenemos una antología que preparamos Abel Murcia, Gerardo Beltrán y yo sobre poetas polacos, nacidos entre los años 60 y 80 (Poesía a contragolpe: antología de poesía polaca contemporánea. Ed. Prensas de la Universidad de Zaragoza). Después, Abel Murcia y Gerardo Beltrán hicieron una antología también de poetas polacas mujeres, (Luz que fue sombra. Diecisiete poetas polacas (1963-1981). Ed. Vaso Roto). Ahora estoy preparando una pequeña antología para el Festival Eñe, y todo esto junto a la entrada de las otras traducciones, creo que sí que tenemos una buena perspectiva cada vez mejor, e incluso me atrevería a decir que en estos momentos, actualmente en España o en español, se tiene más acceso a autores contemporáneos, a la poesía polaca contemporánea, que en cualquier otra lengua, teniendo en cuenta incluso el inglés.

—Al mismo tiempo que se amplía ese canon del siglo XX, se están traduciendo también poetas mucho más contemporáneos: Tomasz Różycki, Julia Fiedorczuk, Urszula Honek, Małgorzata Lebda, Ariel Rosé, entre otros. ¿Qué nombres serían los más importantes en la poesía polaca actual?

—Los que has mencionado, pero después habría una lista bastante más grande. El problema de intentar seleccionar en la contemporaneidad es que no sabemos cómo va después a juzgarles el tiempo. Ahora, claro, hay toda una serie de autores que nos parecen muy interesantes. Además de los que has mencionado está Stanisław Kalina Jaglarz, por ejemplo, todos los autores que hay en la antología y más porque la antología es muy reducida, evidentemente, limitada por varios condicionantes, uno de ellos sería la propia extensión de esta. Lo que a mí me interesa de aquí es que hay muchas vías distintas de comunicación con esta poesía. Son temáticamente muy distintas, formalmente muy distintas, y esta variedad es absolutamente impresionante actualmente.

—¿Nos puedes dar unas pinceladas de lo que está ocurriendo actualmente en la poesía polaca? ¿Qué temas están apareciendo?

"Hay muchas lecturas poéticas y en estas lecturas poéticas están principalmente los autores que aparecen en la antología, y que en ningún momento son fáciles"

—En Polonia la poesía está principalmente dominada todavía aún por las editoriales que algunas se dedican únicamente y exclusivamente a publicar poesía. Otra cuestión es la distribución, que es distinto. Pero digamos, hay muchas lecturas poéticas y en estas lecturas poéticas están principalmente los autores que aparecen en la antología, y que en ningún momento son fáciles, es más, tienen un discurso bastante difícil. Lo que yo destacaría serían tres bloques. Primero la poesía de crítica social, pero que no tiene nada que ver con ese realismo social que nosotros teníamos en los años 70. En segundo lugar la recuperación y renovación de una vanguardia. Y en tercer lugar lo que es la llamada ecopoesía, que tiene un discurso muy potente en Polonia.

—¡Qué interesante! Cuéntanos qué es la ecopoesía.

—Bueno, la ecopoesía básicamente es el hecho de tomar conciencia de los cambios que están sucediendo en estos momentos, las consecuencias catastróficas a las que nos lleva, por ejemplo, el uso continuado de determinada tecnología y de combustibles, y después el intento de volver a crear unos lazos con la naturaleza. Pero desde una perspectiva que no es la de ver la naturaleza y los animales como acompañantes o como seres inferiores, sino como una comunión, en cierta manera, un intento de comprensión de todo mundo, un intento de ponerse en el otro, de encontrar la alteridad en la naturaleza y en los animales.

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las aguas, de Stanisław Kalina Jaglarz

las aguas se alejan y desde los valles mira el ojo entrecerrado del huerto

desde ahora los corzos se acercan y comparten una manzana

metidos en nosotros mismos nos ocultamos en la niebla sin juicios claros

cuando nos sigan con la mirada el rescate será posible

 

hoy el micelio respira fuerte las setas fluyen por un lecho seco

los sombreros están calientes y llenos de contenido porque cada uno tiene nombre

hasta ayer nos iba bien sabíamos tan poco

ahora el balido de una oveja sin favores trasciende el silencio y pierde

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—En realidad siempre ha habido una relación especial entre la literatura polaca y la poesía —o, más ampliamente, con cierta idea de lo poético. ¿Qué peso ha tenido la poesía históricamente en la cultura polaca?

"La poesía polaca ha tenido un papel que trasciende las fronteras de lo literario"

—La poesía polaca ha tenido un papel que trasciende las fronteras de lo literario. Se constituye como un discurso de carácter histórico, social, incluso de carácter identitario, y esto lo tenemos principalmente desde el romanticismo y hasta el siglo XX. En el romanticismo, de hecho, como Polonia estaba dividida en tres grandes imperios, (el imperio prusiano, ruso y austrohúngaro) y no existía en el mapa de las de las naciones. Los tres grandes imperios que tenía alrededor la absorbieron y el elemento que ligaba a toda la sociedad era la lengua, y más específicamente, la poesía. A partir de aquí se constituye todo un discurso, en el marco del romanticismo, la primavera de las naciones, el despertar de la conciencia nacional y, en este caso, de manera más clara, recordando un pasado histórico que fue absolutamente deslumbrante. Fue una de las repúblicas más importantes que hubo en Europa hasta el siglo XVIII. Lo que hace la poesía es, en cierta manera, vehicular todas esas inquietudes y además se añaden una serie de elementos, por ejemplo, el elemento religioso, místico. Y aquí entra un aspecto que es una característica propia que tiene el romanticismo polaco y que no tienen otros romanticismos, que es el mesianismo. Es decir, Polonia como la salvadora de las naciones que tiene que volver a resurgir, y esto es principalmente en algunos poetas como Juliusz Słowacki, pero principalmente en las obras de Adam Mickiewicz como en el “Pan Tadeusz”. Es un mesianismo que vehicula a través de la poesía, a través del romanticismo, a través de los poemas épicos, especialmente, una visión que hace que cohesione toda la sociedad en un estado que no existe, y esto es fundamental para la historia literaria posterior de Polonia.

—¿Esta tradición permite entender también, en parte, la importancia que adquirió la poesía durante el siglo XX?

—En parte tal vez sí, pero no soy muy partidario de esta visión porque, de hecho, evidentemente, en la segunda mitad del siglo XX, que es cuando la literatura, la poesía polaca se sitúa entre las más importantes del panorama occidental, sí que hay una respuesta a otro poder, en este caso al poder comunista, a un régimen impuesto que además viene de los soviéticos, es decir, el enemigo que ya existía anteriormente, podríamos decir Rusia, que se va transformando. Pero aparte de que haya esta línea que existe, es evidente, y hay toda una serie de elementos que hacen que sea muy distinta a la anterior y que esta importancia venga por otros motivos, principalmente por la importancia que tiene la poesía en el exterior, es decir, en el exilio, a partir de Czesław Miłosz y a partir de una serie de autores no polacos, británicos, que buscan en la poesía polaca elementos que ellos no perciben en la propia, y esto hace que en un momento determinado que la poesía polaca cobre mucha más importancia que otras literaturas del este, por ejemplo.

—¿Esto es lo que se llamó la «escuela polaca de poesía»? 

"La escuela polaca de poesía surge principalmente cuando Czesław Miłosz está en el exilio, cuando finalmente puede llegar a los Estados Unidos y puede enseñar y publica una antología"

—Efectivamente. La escuela polaca de poesía surge principalmente cuando Czesław Miłosz está en el exilio, cuando finalmente puede llegar a los Estados Unidos y puede enseñar y publica una antología (Polish Postwar Poetry) donde presenta una serie de características (discurso diáfano, relación con la historia, el hecho de reflexionar sobre el trauma de la Segunda Guerra Mundial, etcétera) y todos estos elementos son los que él dice que aparecen en estos autores que publica en su antología. Esta es la primera vía y la otra es la de los autores británicos, especialmente de una revista, que es “Modern Poetry in Translation”, donde estaba como redactor en jefe Ted Hughes, que es una de las figuras más importantes de la poesía contemporánea.

—Ahora quiero hablar contigo de un tema que es siempre recurrente, sobre todo al hablar con traductores. ¿Cómo te enfrentas como traductor a esta poesía que me comentabas que es una poesía muy vanguardista y que avanza en otros territorios del lenguaje?

—Aquí habría dos problemas principales. Uno enfrentarse a ello como traductor, es decir, en la lengua misma, tal y como es el discurso. Otra es, cuando somos conscientes de este cambio y de esta dificultad, cómo lo puede llegar a asimilar un lector español. Es decir, cómo esto después traspasa. Y es intentar encontrar un equilibrio entre estos aspectos porque, como he dicho, es un discurso que, de buenas a primeras, uno entra en algunos de estos poemas y está completamente perdido, porque no tiene referentes. Pero no es que sean referentes culturales, es que automáticamente lo que hace el autor es eliminar estos referentes. Es decir, da igual que seamos polacos o españoles. No es una cuestión cultural, es una cuestión lingüística y de referencias propias del autor. Esto se basa en un uso del lenguaje que conlleva una serie de asociaciones creadas (no me gustaría aquí utilizar la palabra arbitrarias) pero parece como si esas asociaciones no siguieran una lógica habitual, y después con un discurso rupturista. Una cosa a la que están muy acostumbrados ya en Polonia, menos en España, y que ya lo vemos en Herbert y en otros autores anteriores, es la ausencia de signos de puntuación. Es decir, crear el discurso a través tan solo de las de las relaciones dentro de las palabras, sin los signos. Esto plantea una dificultad mayor, también por la naturaleza de las dos lenguas. Todo esto, junto, hace que a veces uno, como traductor, se plantee si realmente esto puede cuajar, y si puede llegar a entenderse. Uno como traductor puede estar satisfecho, más o menos, de haber solucionado los problemas lingüísticos, ese reto que plantea el texto, pero otra cuestión es, cuando pensamos en el lector, cómo va a ver esto. Si lo va a ver como una traducción o lo va a ver como una cosa en la que hay un discurso completamente incomprensible.

—Estás preparando una publicación que va a ver la luz con motivo de la participación de Polonia en el festival Ñ. ¿Qué nos puedes adelantar de esa antología?

"Las vanguardias polacas no tuvieron una incidencia tan grande como en otras literaturas. Hay una serie de autores canónicos, pero ahora es cuando tenemos esta reintroducción de las vanguardias"

—Al final el título que va a tener la antología ya en sí mismo es extraño. El título es Mellas en la piel. Claro, mellas no tenemos en la piel. Es intentar transmitir esta asociación de mundos que no tienen relación directa, pero que se las podemos dar. Es una pequeña antología que publica principalmente el Institut Adam Mickiewicz, que es una institución de Polonia que se encarga de la promoción de la cultura y de la literatura en el extranjero, y con la colaboración del Instituto Polaco de Cultura en Madrid. Pensamos en hacer una antología con pocos poetas, aunque intenté cada vez ensancharla más, hasta que al final, claro, hay un momento en el que te dicen que ya no más.

—Y lo has organizado en bloques temáticos más que por autores.

—Exacto, es en bloques temáticos, pero estos bloques temáticos son completamente vasos comunicantes. De hecho, hay autores que están en un bloque, pero que pueden estar en otro bloque, esto lo explico en el prólogo. Pero lo que me interesaba era destacar algunas de las líneas temáticas que en estos momentos son los ejes vertebradores de la poesía polaca contemporánea, de la más joven y no tan joven, porque tenemos autores que han publicado tan solo uno o dos libros y tenemos algún autor como Tomasz Różycki, o como Michał Sobol, que son los que están en el grupo de los más clásicos, que son autores nacidos a principios de los 70, con lo cual es una antología que intenta dar una perspectiva de lo que está haciéndose en este momento de manera simultánea, en Polonia, y lo que se va publicando.

—Hay un bloque que se llama la tercera vanguardia, una vanguardia que entronca casi con las vanguardias de hace un siglo.

—Sí, este es un bloque (y aquí doy el disparo de salida a un autor y un libro que ganó el premio Wisława Szymborska, que es el libro Fábrica de levadura de Julian Kornhauser) que introduce un discurso completamente surrealista, humorístico, pero en el que a la vez hay un discurso sobre la identidad. A partir de ese momento se han revalorizado las vanguardias, en especial el surrealismo. Hace bien poco hemos tenido el centenario, con lo cual han aparecido varios estudios sobre surrealismo. Esto es muy curioso porque igual que en otros países (como en España, donde también tenemos la segunda vanguardia en los años 70, es decir, después del realismo, con los novísimos) en Polonia tenemos una segunda vanguardia que entronca y se distingue bastante de las primeras vanguardias. Yo la llamo tercera vanguardia, precisamente por asociarla con estas segundas que tenemos ya en el tercer cuarto del siglo XX, pero principalmente con las primeras. Es curioso porque las vanguardias polacas no tuvieron una incidencia tan grande como en otras literaturas. Hay una serie de autores canónicos, pero ahora es cuando tenemos esta reintroducción de las vanguardias.

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Fábrica de levadura, de Jakub Kornhauser

En ese viejo edificio vivía un picamaderos verde que había anidado bajo las chimeneas, era sordo como una tapia. Por las ventanas rotas le tirábamos pan y hormigas. Por doquier había madera amontonada, y el revoque de las paredes recordaba los rollos de la Torá. Aún no sabíamos que en las ruinas que había cerca del río se escondía una pequeña sinagoga. Las hojas enmohecidas olían a levadura. Observamos cómo se mojaban las puntas de nuestras botas. Padre nunca quiso creer que el picamaderos se reía como un hombre. Por lo demás, allí vivían también otros pájaros, no más grandes que el pulgar. Era otoño, pero no nevó hasta marzo.

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—¿Qué es la poesía del silencio?

"En el bloque de la poesía del silencio están los poetas más intimistas. La poesía del silencio tiene varias vías y en prólogo yo la enlazo con el máximo representante de esta poesía en España, que fue José Ángel Valente"

—En el bloque de la poesía del silencio están los poetas más intimistas. La poesía del silencio tiene varias vías y en prólogo yo la enlazo con el máximo representante de esta poesía en España, que fue José Ángel Valente. José Ángel Valente viene de dos fuentes. Valente viene de la de la tradición judeocristiana, del misticismo, que tiene una gran influencia, y por otro lado tiene la influencia de un autor capital que es Paul Celan. Paul Celan llega a un discurso mucho más críptico, hermético, y Valente hace el cambio hacia este tipo de poesía, donde habla mucho más sobre la trascendencia, con el lenguaje cada vez más sintético, mucho más reducido, que juega, no con la acumulación del lenguaje, sino con lo que no se dice, con lo que es inasible. En Polonia hay un autor de la generación de la nueva ola, es decir, generación del 68, contemporáneo, del mismo grupo que Adam Zagajewski, a quien conocemos más, que es Ryszard Krynicki, que también está traducido por Abel Murcia, en Vaso Roto, y Ryszard Krynicki podría ser el representante de esta de esta vía en Polonia y es el que en cierta manera vehicula esta línea y después los otros autores beben de él. Después habría otros, como Tadeusz Różewicz. Pero Tadeusz Różewicz más en un sentido de contradiscurso. Es también poesía de silencio, pero es a la vez es un contradiscurso, cosa que no teníamos en otros autores. Es un tipo de poesía completamente desnuda, no desnuda en el sentido del primer Juan Ramón Jiménez, sino sin ningún tipo de discurso excesivamente retórico, con el uso mínimo del lenguaje y con ese esa línea del misticismo, para intentar captar lo que es la esencia.

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Invernada, de Urszula Honek

esta casa vuelve en sueños. estoy ante la casa y observo

una vista de la ciudad. se apagan y se encienden las luces.

veo un perro marrón, niños pequeños y a su madre que nunca

se vuelve hacia nosotros. el perro ladra y quiere jugar.

los niños están concentrados mirando por el cristal. quisiera abrazar

a uno de ellos, porque sé que lo van a encontrar en el suelo que ahora pisa.

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—Por último, como poeta, ¿te has visto influido por la literatura polaca? ¿Dónde estás ahora mismo como poeta en tu creación?

—Evidentemente sí, estoy influido por la poesía polaca, por los autores que antes comentábamos, por los autores de la escuela poética polaca, principalmente por Czesław Miłosz, pero a la vez, lo que uno intenta siempre es intentar desmarcarse de estas influencias. Es un intento de encontrar un equilibrio entre la poesía más actual y desmarcarme de la idea de la escuela de poesía polaca. Intentar desmarcarse hace que uno busque también en otras partes. Y curiosamente, es la poesía eslovena, algunos autores de poesía eslovena, principalmente un autor que murió hace unos años, Aleš Debeljak, que creo que es el que, aunque yo no fuera consciente en su momento, es uno de los que más me ha marcado a la hora de construir, de ver el funcionamiento, de construir el poema.

—Ahora mismo, los que se acerquen a la literatura polaca, y el Festival Eñe es una buena excusa, para hacerlo ¿crees se van a sorprender de la riqueza y de la calidad que hay en la literatura polaca? Es un país culturalmente muy potente.

"Los polacos tienen una espina, y esto aparece mucho en el discurso de los críticos, y es que no tienen una gran novela"

—Es muy potente, muy potente. Uno se va dando cuenta a medida que la va descubriendo. Yo, en su momento, vine para conocer la poesía polaca, pero después descubrí el filón, todos los otros filones que aparecían que también yo desconocía en su momento. Creo que se van a encontrar con una literatura que en algunos campos es realmente muy potente, como la prosa de no ficción. Los polacos tienen una espina, y esto aparece mucho en el discurso de los críticos, y es que no tienen una gran novela, que la novela no es uno de los géneros importantes, cosa con la que no estoy nada de acuerdo, porque han ido apareciendo novelas realmente muy interesantes. Y en cuanto a la poesía, lo que se van a encontrar es un discurso completamente distinto. A pesar de que haya habido ya estas antologías, a pesar de las nuevas traducciones que han ido apareciendo, en el imaginario lector todavía existe la imagen de la poesía polaca como ese tipo de poesía de la escuela poética polaca. Es una imagen que todavía persiste y creo que (viendo esta antología del Festival, que es va a ir más allá a través de un discurso bastante más arriesgado) van a ver un mundo completamente distinto, un tipo de poesía que les va a sorprender también porque es muy diferente al que voy viendo en España.

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Recuerden, no se pierdan la 18ª edición del Festival Eñe, que se celebrará del 6 al 25 de noviembre en Madrid y del 26 al 29 de noviembre en Málaga, con la poesía como tema central, y con Polonia como País Invitado. Y sumérjanse en la apasionante poesía polaca. Merece la pena.

Nosotros seguiremos hablando de literatura polaca en próximas entregas.

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