El nueve de marzo de 1959 se produce un hecho insólito: el Boletín Oficial del Estado publica la lista de 872 españoles, con nombres y apellidos, titulares de cuentas en Suiza. Unos meses atrás, tiene lugar en las calles de Barcelona otro hecho no menos excepcional. La detención de Georges Rivara, agente de la Societé de Banque Suisse (SBS) con una dilatada experiencia y protagonista de esta historia. Tras dos décadas del final de la guerra civil, la dictadura celebra su salida del aislamiento internacional. Un tiempo en el que no solo están cerradas las fronteras a cal y canto para las personas, también para el dinero que empieza a fluir por todas partes.
1956 es el año clave; desde distintos focos saltan las alarmas por la situación económica y la inflación disparada que trastoca el guion de un régimen, por lo demás plenamente consolidado y estructurado desde la guerra civil. Falange, descabezada tras la caída de Arrese, asiste al ascenso imparable de los técnicos que, apoyados por Carrero Blanco, quedan al frente de un Plan de Estabilización presentado en 1959, año en que transcurre esta historia que, por encima de todo, muestra la transformación de las élites financieras y empresariales del país. Un año que va a marcar a sangre y fuego la lucha entre las llamadas familias políticas de la dictadura, mostrando un conflicto interno que rara vez logra sortear la censura. Solís, el nuevo secretario general del Movimiento, decide dar la batalla por el control del gobierno a los tecnócratas del Opus Dei, sector todavía minoritario pero muy influyente, y hace público el asunto a través del diario Arriba.
Este tercer y último momento único en lo que va de dictadura es trascendental, pues es el propio Franco, como muestra el borrador del acta del Consejo de Ministros en el que se aborda el tema, quien decide elevar públicamente una cuestión que, sobre todo, afecta a Suiza y Estados Unidos, donde van a parar la mayor parte de los capitales que salen de España. En realidad, no se trata de un simple enfrentamiento interno, ya que de fondo hay una dura pugna por la gestión de la crisis que ha desatado el asunto. La batalla soterrada entre los ministerios de Comercio (Ullastres) y Hacienda (Navarro Rubio), puntas de lanza de la tecnocracia, por enfriar el tema y conducirlo, de hecho y sin modificar la legislación, hacia una amnistía fiscal, permite que el Juzgado de Delitos Monetarios haga su trabajo y avance como una apisonadora. El régimen que había creado la Fiscalía de Tasas para combatir el estraperlo por abajo se enfrenta ahora a algo mucho más sofisticado que afecta a su base social más favorecida. Todas las personalidades y empresas que desfilan por la sala del juzgado se aferran a su actuación en el golpe, a su apoyo en la guerra, como su tabla de salvación, pero las viejas lealtades de la Victoria ya no se muestran tan operativas como las de la nueva élite empresarial y financiera, de Madrid, Bilbao y, sobre todo, de Barcelona (62% de los encausados), que cuenta con el beneplácito de la Administración y utiliza una legión de intermediarios, como Rivara, para sus fines: una nueva genealogía de ingeniera financiera y de cuentas offshore que termina mutando la vieja corrupción local y caciquil hasta asentarla en parte sustancial del capitalismo español de los años sesenta, el desarrollismo, que llega hasta nuestros días.
El agente suizo es, para concluir, una investigación exhaustiva que destaca por el esfuerzo del autor en hacer comprensibles los números y digeribles las fuentes jurídicas, fiscales, bancarias y políticas. La narración, los personajes, la trama, el lenguaje, los capítulos cortos, todo, conduce a seguir leyendo para comprender lo que, en realidad, se esconde tras un escándalo que, diez años más tarde y con dinero público, volvería a materializarse bajo las siglas de Matesa. Este otro, mucho menos conocido hasta la fecha, que terminó con el suicidio del propio agente a su regreso a Suiza, muestra el funcionamiento real de un país que empezaba a crecer por encima de la media. El precio pagado lo estamos conociendo ahora.
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Autor: Enrique Faes Díaz. Título: El agente suizo: Fuga de capitales en la España de Franco. Editorial: Galaxia Gutenberg. Venta: Todos tus libros.


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