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Andrea Levy: “La casa de Bernarda Alba es el libro que me ha hecho reivindicativa y revolucionaria”

Andrea Levy: “La casa de Bernarda Alba es el libro que me ha hecho reivindicativa y revolucionaria”

La vicesecretaria de Estudios y Programas del PP nos habla de su amor por los malditos, de La Divina Comedia o de su antipatía literaria hacia Stephen King.

El despacho de Andrea Levy (Barcelona, 1984) se encuentra en la quinta planta de Génova 13. En broma, tras pasar el control de seguridad, le digo a Jeosm: “Abandona la esperanza si entras aquí”. En realidad, el paisaje que vemos —insisto: el que vemos— en la sede del PP se parece a la redacción de un periódico en verano más que al Infierno del Dante. El ecosistema no asusta, se manifiesta funcional en exceso, y el responsable de comunicación que nos atiende, David Ciudad, se preocupa –gracias– por encontrar el lugar ideal para hacer las fotos. Al final, y con el consentimiento de la entrevistada, claro, optamos por el despacho de la vicesecretaria de Estudios y Programas de los populares. “Está más que visto, pero, como habéis podido comprobar, no hay mucho más”, nos dice. Mira con ojos diáfanos, sonríe con música, nos enseña los libros que no se lleva a casa por coñazos. “¡Uf, tú me vas a hacer muchas preguntas!”, exclama, con humor, cuando ve la hoja del cuestionario. “¿Ya está el poder –pregunto– intentando censurar a la prensa de nuevo?”. Nos reímos.

Y empezamos a hablar sobre Literatura.

 

P: Andrea, ¿cuál es el primer libro que recuerda haber leído?

R: El principito, Le Petit Prince. Lo leí en francés.

P: ¿Alguna obra que alimentara su vocación política?

R: Supongo que ha habido muchos libros y no todos ensayos, como puede parecer. (Piensa) Hay un concepto en un libro al que vuelvo mucho, y no es nada político en la forma, pero sí en el fondo, y es en La casa de Bernarda Alba, donde hay esta situación de asfixia por las convenciones, sobre la moral, y ese grito ahogado, pero grito de libertad y transgredir la convención. Quizá sea el libro que me ha hecho reivindicativa y revolucionaria.

P: ¿Qué tipo de Literatura prefiere?

R: Últimamente leo mucho ensayo político, y estoy dejando la lista de deseos para las vacaciones que pueda tener en agosto, pero suelo combinar. Soy muy de novela porque las puedes leer sin un bolígrafo en la mano (Risas).

P: ¿Qué tres libros enviaría, qué sé yo, al espacio, en una de esas misiones de la NASA que buscan vida extraterrestre, para demostrar que la Humanidad no merece ser aniquilada?

R: (Piensa) La Divina Comedia, de Dante. Ese seguro. Rojo y negro de Stendhal. Y tendríamos que enviarle algo punky, también. (Risas) Venga, Pulp, de Bukowski.

"El Ensayo sobre la ceguera es una de las novelas que más angustia me ha producido y la tuve que dejar…"

P: Dígame un libro que no haya podido soportar, que, a la décima página, haya dejado de leer.

R: ¿Por malo o por impacto? El Ensayo sobre la ceguera es una de las novelas que más angustia me ha producido y la tuve que dejar…

P: Por malo, baje al barro.

R: (Risas) ¡Uf, muchos! Por ejemplo, los de Stephen King.

P: ¿No le gusta Stephen King? Usted y yo vamos a tener problemas.

R: (Risas) ¡No conecto con esas cosas!

P: ¿Se ha enamorado de algún personaje literario?

R: Hombre, yo, de Chinaski. O de Bandini. Por ejemplo, en La senda del perdedor, que no sabes si el autor es el personaje o no… He leído posteriormente a Fante y, entonces, he empezado a dudar un poco de mi amor por Bukowski, pero sí, me he enamorado de ellos.

"Cuando lees sus diarios, en esa relación tormentosa, me parece que Anaïs era un poco más volátil de pensamiento, pero creo que Henry la utilizaba un poco."

P: ¿Y qué hay de Henry Miller?

R: ¿Sabes lo que pasa? Yo soy muy de Anaïs Nin. No sé hasta qué punto se utilizaban en esa relación. Cuando lees sus diarios, en esa relación tormentosa, me parece que Anaïs era un poco más volátil de pensamiento, pero creo que Henry la utilizaba un poco. Y le tengo antipatía por ella.

P: ¿Y algún personaje al que haya querido matar?

R: El año pasado leí, para reconciliarme con el género de terror (Risas), El diablo a todas horas, de Pollock. Es gore, casi. Lo paso mal a través de toda la historia. Tenía un cierto vicio: era gore, lo pasabas mal, pero tenía necesidad de seguir mirando. Pero odiaba al personaje.

P: Sin libros, el ser humano sería…

R: Vacuo. Con libros, tenemos la capacidad de imaginarnos lugares, personas, sentimientos, sensaciones. Tendríamos un vacío por rellenar nuestra imaginación.

P: ¿Qué está leyendo ahora?

R: La novela-ensayo de Vance, Hilbilly, una elegía rural. Intenta explicar esa parte de América que se conectó con Trump. Y los Cuentos prohibidos de Corea del Norte, que ha editado Asteroide.

P: ¿Un político que lee es mejor que uno que no lo hace?

R: No concibiría políticos que no leyeran. El político debe salir de su burbuja y la lectura no es un mal canal, al contrario.

"La Cultura ha de ser razón de Estado. Las grandes naciones la han entendido así."

P: ¿Interesa de verdad la Cultura a los políticos, Andrea?

R: La Cultura ha de ser razón de Estado. Las grandes naciones la han entendido así. Si puedo contribuir en algo, ahí está mi empeño político. Tenemos un patrimonio cultural que lo merece.

P: ¿Por qué en el Congreso, en los mítines, etcétera, apenas se habla sobre Cultura y, cuando se hace, se utiliza como arma arrojadiza?

R: En la trayectoria de los últimos años sale más rentable políticamente la confrontación que el consenso, y hacer bandos en la Cultura, apropiándosela y negándosela al otro, seguramente, esa voluntad de confrontación sale rentable políticamente. Es un error: en los consensos se crece. Entonces, yo quiero reivindicar que hay autores que no son patrimonio de una ideología, sino del conjunto de la Cultura. Contribuiríamos mucho más a hacer florecer nuestra Cultura y promocionarla si no nos la tiráramos a la cabeza.

P: Rajoy fue el primer presidente de Gobierno que, en cuatro años de mandato, nunca visitó la RAE. ¿Qué opina sobre esto?

R: Uno, cuando llega a responsabilidades de Gobierno, es cierto que su agenda la marcan muchos temas. La agenda del presidente del Gobierno, por ejemplo, tiene un marcado carácter internacional. También te digo una cosa: yo reivindico la naturalidad del político. Yo hablo de Cultura porque es algo que me gusta, y quiero compartir esta faceta al margen del canon político. Sí es cierto que, como institución que es, debe tener su respaldo institucional y político.

P: Sí, sí, y ahora, responda.

R: (Risas) No lo sabía. Antes de que termine el mandato, le recomendaremos que vaya.

"Debemos implicarnos en el fomento de la lectura desde edades muy tempranas."

P: En octubre, el CIS arrojó el siguiente dato: el 36,1% de los españoles no lee libros nunca o casi nunca.

R: Como decía antes, es una cuestión de Estado. Debemos implicarnos en el fomento de la lectura desde edades muy tempranas. He seguido muy de cerca el debate suscitado hace unas semanas sobre cuáles son los libros que deben leer los alumnos. Es importante porque reivindica el legado de lo que somos y queremos ser, y además, insisto, nos saca de lo mundano, de lo cotidiano, y seremos mentes más libres, más abiertas, si tenemos esa capacidad de acercarnos al mundo imaginario, y enfrentarnos a los problemas con dinámicas o con parámetros que no sean los de lo cotidiano.

P: Camilo José Cela Conde me dijo una vez que el concepto de lectura obligadaes un oxímoron, preguntándose “cómo se puede obligar a leer”.

R: Me lo pregunto muchas veces. Los libros que te obligaron a leer de pequeño los leíste para sacar una buena nota en el examen, no por interés, no por disfrute. Yo, obligatoriamente, leí El Quijote y Cien años de soledad, y los leí sin pasión. Por ejemplo, la segunda parte del Quijote creo que me la fumé… Leí Cien años de soledad haciendo esquemas sobre personajes. Estoy de acuerdo en que es un oxímoron. Hay que acertar en esas lecturas para fomentar e incentivar que se lea más. A lo mejor, no poniendo tanta solemnidad, metiendo lecturas más punkis.

P: Finalmente, ¿cree, como el poeta, que, de todas las historias de la Historia, la más triste es la de España porque el hombre, harto ya de luchar con sus demonios, decide encargarles el gobierno?

R: (Suspira) He leído los diarios de Gil de Biedma. Hay una especie de melancolía en el español siempre de pensar que va a fracasar. Creo que si hacemos una mirada panorámica en la Historia, es cierto que hay sombras, pero también grandes éxitos. Haríamos bien en administrarnos más moral, más ilusión. Reivindicaría, realmente, la gran nación que somos. Estoy de acuerdo con los versos de Gil de Biedma, pero creo que se compadece de su propia tristeza. Hay más ilusión en el español también.

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