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Antifascistas prematuros

Antifascistas prematuros

Las Brigadas Internacionales (B.I.) fueron una unidad de reclutamiento, instrucción y administración —creadas e impulsadas por la Internacional Comunista (Comintern)—, con el objetivo de formar una fuerza que combatiese el fascismo en la Guerra Civil Española. Se formaron seis brigadas, en las que se procuró que los soldados integrantes fuesen de la procedencia más uniforme posible. A pesar de todos los intentos realizados, terminaron siendo una amalgama de nacionalidades, ya que sus miembros procedían de todos los países de Europa, de América del Norte y del Sur, del Norte de África, Oriente Medio, incluso testimonialmente, del Lejano Oriente y Oceanía. A veces luchaban juntas, pero siempre a las órdenes del Gobierno de la República Española. Se nutrían de voluntarios que llegaron a España desde más de sesenta países, y se estima que el número máximo de brigadistas llegó a treinta y cinco mil, entre hombres y mujeres. La procedencia ideológica cubría todo el abanico social y político: había socialistas, comunistas, anarquistas, conservadores, judíos, musulmanes, católicos, protestantes, ateos, agnósticos, masones, etc. Era un crisol de todas las razas y lenguas. En cuanto a la motivación que los impulsó a alistarse, los había idealistas, aventureros, defensores ortodoxos de las consignas políticas, personas en paro y sin perspectivas de trabajo que encontraron el suyo en la guerra.

A ciencia cierta, fueron unos visionarios que, en aquel momento, solo ellos fueron capaces de ver la tragedia que se cernía sobre el mundo. Los brigadistas sintieron la necesidad de dejar la seguridad de su hogar y venir a luchar a España para hacer un mundo mejor, salvándolo de los fascistas representados por Hitler, Mussolini y Franco. En general, mayoritariamente, se enrolaron buenas personas, pero también llegaron hombres y mujeres de todo tipo, que dotaron de un carácter polémico a las B.I.

"Tremlett se enfrentó con éxito a una labor inmensa de investigación que le llevó a peregrinar por registros históricos, bibliotecas de instituciones y archivos documentales"

Todos los brigadistas, sin ambages, compartían un vínculo común muy fuerte: eran defensores de la democracia y antifascistas convencidos que deseaban librar al mundo de males mayores. Entre los muchos documentos manuscritos aportados en la obra, hay uno que aclara y ratifica lo afirmado hasta ahora. Es un fragmento de la carta en la que Piet Akkerman explica a su madre —judía polaca emigrante en Bélgica—, Bruma Akkerman, por qué había seguido los pasos su hermano Emiel, como voluntario, para ir a luchar a España contra los fascistas. Dice:

“Entiéndelo, madre. Por favor, entiéndelo. Debes saber, madre, que no he venido a España por intereses egoístas. No tenía derecho a NO venir, al ver que en España estaba el polvorín que iba a incendiar el mundo entero. Eso perpetuaría la opresión, instituiría científicamente el asesinato en masa y pisotearía y animalizaría a todos los seres humanos vivos. Después de haber visto ESO, ¿cómo podía NO ir? ¿Cómo podía dudar, pese a mis escasas, escasísimas habilidades, a la hora de ayudar a prevenir una guerra mundial y derrotar al fascismo? No llores, madre, no llores. Y si lo haces, por favor, no llores de pena. Tu hijo trata de ser un hombre que piensa y actúa humanamente”.

El autor de este ensayo, Las Brigadas Internacionales: Fascismo, libertad y la Guerra Civil Española, Giles E. H. Tremlett (Plymouth, 1962) es periodista galardonado, corresponsal de prensa extranjera en España, que acomete una labor descomunal al reconstruir la historia de las B.I. de una manera valiente y acertada, separando la ilusión, la propaganda y el mito de la auténtica realidad. Tremlett se enfrentó con éxito a una labor inmensa de investigación que le llevó a peregrinar por registros históricos, bibliotecas de instituciones y archivos documentales. Viajó desde Moscú (pudo consultar el RGASPI, registro histórico de la documentación de la Internacional Comunista, “Comintern”), hasta la Institución Hoover en Stanford (California), a la biblioteca Taminent en Nueva York, pasando por Ámsterdam, Varsovia, Belgrado, París…

"No es el primer libro que cuenta la historia de las B.I., pero sí es el primero que aborda la tarea desde un punto de vista exclusivo de los brigadistas"

De todo este proceso de documentación Tremlett obtiene una cantidad ingente de datos de las B.I. sobre las motivaciones políticas que llevaron a su constitución, el reclutamiento de voluntarios, la formación de las brigadas, los lugares donde tenían sus centros de instrucción, hospitales, estados mayores, las batallas en que participaron, etc. Con estos datos es capaz de construir y armar un puzle gigantesco, dotándolo de un relato sólido, entretenido y veraz sobre las B.I. Describe, de manera minuciosa, lo que hicieron cientos de brigadistas a lo largo de su presencia en España. El resultado final es un ensayo histórico —en ciertos momentos novelado—, riguroso, clarificador y entretenido.

No es el primer libro que cuenta la historia de las B.I., pero sí es el primero que aborda la tarea desde un punto de vista exclusivo de los brigadistas. No entra en muchas consideraciones sobre el bando fascista, solo hace referencia a las necesarias para entender el contexto que narra en momentos concretos. Es un análisis muy profundo de las motivaciones políticas que impulsaron y permitieron la creación, reclutamiento, organización y formación de las brigadas. Describe, con credibilidad y emoción, todo lo acontecido desde los campos de instrucción a las batallas en que participan, de sus éxitos a sus fracasos, de sus polémicas a sus axiomas, de sus mitos a sus realidades. Explica con profusión de detalles cómo, dónde y quiénes fueron los protagonistas públicos y anónimos de las diversas batallas en que participaron. Reseña decenas de figuras públicas que se involucraron y participaron en las B.I. desde Hemingway hasta Capa, Orwell, Willy Brandt, Dos Passos, Hoxha, Gerda Taro, Picasso, Marlow, Marty, etc.

Con respecto a la participación de los brigadistas en la guerra, al leer a Tremlett queda demostrado que eran personas con sus virtudes y defectos. Hay multitud de hechos valientes y heroicos, lo mismo que hay acciones cobardes y traidoras. Todo consustancial y lógico con la condición humana en un clima bélico. Estos brigadistas, que llegaron en tropel al inicio de la sublevación, supieron con su comportamiento suplir las enormes deficiencias  de equipamiento y de instrucción militar, pero sobre todo las enormes reticencias que tenía el Gobierno de la República, presidido por Largo Caballero, por considerar que al organizar el Comintern el reclutamiento y ser el cincuenta por ciento de los integrantes de procedencia comunista (Stalin controlaba las B.I.). Sin embargo, los éxitos logrados en la defensa de Madrid consiguieron mudar, en parte, la opinión y desconfianza del gabinete republicano.

"Al descubrir los horrores del régimen nazi y del holocausto algunos políticos de las democracias occidentales reexaminaron la guerra de España"

La Guerra Civil Española se puede considerar el primer episodio de la II Guerra Mundial. En España, con la actitud no intervencionista de algunas potencias europeas, la solapada intervención de la Unión Soviética de Stalin, que estaba solo preocupado por no alarmar a las potencias europeas, dio pie para que la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini tuviesen el campo libre para apoyar a Franco. Este apoyo facilitó a los fascistas probar en una guerra real sus avances en armamento, mejorarlo, probar tácticas, adiestrar a unidades de los ejércitos y hacer un ensayo general de lo que una vez finalizada la Guerra Civil, y con los magníficos resultados obtenidos, poner en práctica lo aprendido en España en la guerra que envolvió al mundo.

Los brigadistas, después de la derrota en España, se encontraron en 1945 con la victoria final y el reconocimiento mundial a su visión y valor por luchar casi nueve años contra el fascismo y dejar, en tierra española, a más del veinticinco por ciento de sus compañeros fallecidos. Se les llegó a definir como “antifascistas prematuros”. En España, en 1996, el Congreso de los Diputados, con el voto unánime, les agradeció su lucha, y en reconocimiento se concedió a todos los brigadistas la nacionalidad española por la defensa de la democracia.

Al descubrir los horrores del régimen nazi y del holocausto algunos políticos de las democracias occidentales reexaminaron la guerra de España y reconocieron que no habían cumplido con su deber de defender al mundo libre.

"Los brigadistas, después de sufrir la derrota en España, una vez saboreada la victoria en la II G. M. continuaron su vida, parecida a un carrusel"

En marzo de 2016 John McCain —ex piloto naval, ex preso en la guerra de Vietnam, senador y candidato a la presidencia de USA—rindió homenaje Mr. Berg, último brigadista estadounidense, que era sindicalista y comunista. Lo hizo en el New York Times, y entre otras cosas dijo:

“No todos los 2.800 voluntarios que salieron de Estados Unidos para luchar en la Guerra Civil Española e integraron la Brigada Lincoln eran comunistas, pero muchos sí lo eran, como Mr. Berg. Creían que (en España) luchaban, en primer lugar por la Libertad, sacrificando sus vidas en un país del que sabían poco, por un pueblo que no conocían, defendieron la democracia… Siempre he sentido admiración por su valentía”.

Los brigadistas, después de sufrir la derrota en España, una vez saboreada la victoria en la II G. M. continuaron su vida, parecida a un carrusel: unas veces les llevó a la cima por haber sido brigadistas y otras, cuando cambiaron las tornas gobernantes, fueron purgados por su pasado político.

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Autores: Giles Tremlett. Título: Las Brigadas Internacionales: Fascismo, libertad y la Guerra Civil Española. Editorial: Penguin Random House. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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