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Bestia de estilo

Escribir sobre Pasolini, además de ser un privilegio, entraña una revuelta personal.

Sus ojos sostienen la mirada al mundo, el mundo no aguanta tanta confrontación, y ahí estoy yo, caigo al magnetismo de sus ideas, invitado a cambiar de caverna, de República.

Todo empieza con un prólogo de M. Colleoni que contextualiza el universo teatral de esta bestia. Hace un breve repaso de las raíces arqueológicas de sus escritos; testifica, argumenta, supone y propone que las necesidades de Pasolini son las de revivir la cultura.

Antes de tropezar con su Teatro, Amelia Pérez de Villar (traductora) notifica una autobiografía. Empiezo a comprender que estos terrenos esconden un origen “trágico”, la pluma aparece entre las sábanas del reposo y los Diálogos de Platón.

Ubi amor, ibi oculus est. Donde hubo amor, allí está la mirada. Pasolini nos mira de frente, sí, pero no es solo una actitud literal, es también una visión de futuro.

Bestia de Estilo

La primera página es su voz. Pasolini marca antecedentes: nombra a Italia como cómplice de la estupidez y la ignorancia moderna: no hay conformismo peor que el de la izquierda: sobre todo, naturalmente, cuando viene impuesto precisamente de la derecha; acribilla a todos los intelectuales (salva a Carmelo Bene, sentencia a Darío Fo); resalta su pedantería y su repulsión por las nuevas vanguardias.

 

Nueve episodios y un apéndice. Cada episodio ocurre en la antigua Checoslovaquia, durante la ocupación alemana. Reseño lo que para mí es fuego fatuo de esta obra.

Jan (protagonista) inicia la obra masturbándose ante la naturaleza y ante el pueblo, se declara poeta. Pienso; fatum, hamartia, hybris:

JAN.

¿Poeta de qué?

De mi sexo y de mi pueblo

De mi sexo caliente que conoce el fresco del aire.

Aparecen las ideas como personajes secundarios. Pasolini corporiza los conceptos, les da el don de la palabra sobre un escenario surrealista:

EL HUMANISMO.

El terror está en ti.

Pero crees que se debe

a la luz de la agonía

del crepúsculo sobre tu sexo.

Tengo que leer en voz alta para que las palabras se liberen en el espacio, resuenen en algún lugar y un eco vuelva a mí. No para entender, sino para sentir ese lenguaje roto, ese sonido a humanista, a pequeño burgués.

Pasolini aborda la lucha de clases, el comunismo y la opresión, pone un espejo cóncavo al héroe (me deformo en él), es ahí donde se revela la influencia de Esquilo. La tragedia; no hay sangre ni cuencas vacías, hay ideas yermas.

JAN.

Una idea de estilo: ¡un estilo!

Plantada en el corazón,

desde donde vibran las cuerdas más secretas

de mi arpa ciega

Es una idea que contempla el rojo.

Al avanzar por cada episodio siento una nostalgia que no es mía, una especie de lluvia roja que me cala los huesos. De tanto en tanto la voz de un pasado de entreguerras. Cada nombre propio marca una ideología, una línea horizontal sobre los escombros de la segunda guerra mundial, sobre el capitalismo, sobre la tumba de Marx, sobre la filosofía del siglo XX.

Antes de llegar al apéndice, en el último episodio, un combate retórico entre El Capital y La Revolución, ambos quieren apropiarse por completo del joven poeta (y de mí).

Pasolini dice que en el apéndice se encuentran cosas importantes. No le falta razón. Seis fragmentos entre París y Praga; el poeta parece que me habla, me confunde, rompe la forma y me dice que lea despacio, que no corra. Fragmentos que nacen como respuesta a una crisis cultural, como reacción y golpe al teatro de estilo burgués. Este estilo solo puede ser amenazado por otro estilo a su altura, pienso; un estilo salvaje, bestial.

Todo cobra sentido si leemos su Manifiesto para un nuevo teatro. Comprendemos el idealismo de Pasolini; su exasperación antimarxista, anticomunista, antiburguesa, antifascista, antitodo.

Leer Bestia de estilo es sentir la tensión entre literatura y política, es respirar una contradicción que intenta resolverse sobre la marcha. Pasolini exige excluir cualquier formalismo, pero a la vez carga de forma sus textos, los marca con sello poético, es racional e irracional al mismo tiempo. Se contradice. Bien lo dice Colleoni, Pasolini es un oxímoron viviente.

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Autor: Pier Paolo Pasolini. Título: “Bestia de estilo” dentro del volumen: “Teatro”. Editorial: Punto de vista editores. Venta: Todostuslibros.

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