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Mi bien, poemas de Isla Correyero

Mi bien, poemas de Isla Correyero

En 1997 Isla Correyero definió rotundamente la creación poética: “Es un camino solitario y altísimo”. La editorial Visor ha recogido sus versos en una antología poética. A continuación reproduzco varios de esos poemas.

CONJUNTO DE CONDICIONES
GENERALES —DEL SENTIMIENTO
Y LA SEXUALIDAD— PROPIAS DE EUROPA
OCCIDENTAL, A PARTIR DEL AÑO MIL

Deslízate en mi cuerpo como en agua.
Cierra tus caderitas con mi llave.
Pon tentación en mí, señal y curvas,
levanta el movimiento de mi paz.

Que hoy has venido a mí, mi niña, alegre,
y yo busco tu amor hasta el futuro.
No quiero ver mi fin sin que me ames,
tú has de ser de mi cielo fiel testigo.

Se tiñan con mi lengua tus tristezas
para el adiós que me darás mañana.
Se estiren mis caricias golpeando
los pámpanos azules de tus nervios.

Pero ahora que la tarde desfallece
y está la luna entrando en tinta blanca,
deslízate en mi cuerpo, llave ponme,
ciérrame las caderas, sombra en sombra.

TRÍO

Propuso un trío al festejar su vuelta.
Puse de lujo vasos y vajilla,
rosas y lirios en la mesa grande,
blanco mantel de acanalados pájaros.

Llegó preciosa cuando vino el otro,
los dos entraron juntos en la casa,
uno inflamó las velas y visillos,
la otra llenó mi copa de ginebra.

Bebimos sin comer, los tres a un tiempo,
la mesa se cubrió de fuego y hojas,
mi amada me ofreció su pan mojado,
y yo comí de él. El pan sangraba.

El afecto nos hizo inseparables.

TODOS NOSOTROS

Todos nosotros que debutamos
en la vida con una tara irremediable,
que deseábamos tanto y habíamos
obtenido tan poco, que con tan
buenas intenciones, tan mal
acabamos… Todos nosotros.
Jim Thompson

Todos nosotros.
Los que nacimos rechazando la política y las leyes.
Los orgullosos.
Los que sabíamos que extraían de nuestra percepción la
libertad.

Todos nosotros.
Que crecimos en pueblos y en ciudades aún azules.
Que fuimos incalculables niños instintivos y lunáticos.

Todos nosotros.
Viajeros.
Los que atravesamos la oscuridad del sexo y la habitamos.
Los buscadores de belleza.
Los que probamos las exóticas sustancias y vivimos en el
cine y en la noche.

Todos nosotros.
Generación, tribu, conjunto de perdedores que
imaginamos que la ruina era el más alto honor.

Todos nosotros.
Los desterrados ahora de aquel grupo.
Los olvidados, los oscuros, los ausentes.
Los abandonados y los destruidos.

Todos nosotros.
Los que ya no soñamos. Los que somos compradores de
todo.
Los arrasados por el dinero y por las guerras.
Los que ahora somos impenetrables asesinos blancos.

Los que contemplamos la luna desde el cielo.

COÑO AZUL

Mi coño es negro como carbón evaporado.
Pero se vuelve azul
a la luz de la tele y de la luna.

La característica más peculiar que explica su color y forma
es que tiene una circulación lenta y estremecida
que va navegando hacia la tinta de las venas
y se abre al desamparo de mi dormitorio
como si comprendiese que un dedo impenetrable
masculino no pasará por él
ni por las sábanas.

Sería una esperanza considerar
que sobre mi sexo solitario aún pueden caber volúmenes
remotos
o un pañuelo azul que penetrase las dos secciones
púrpuras abiertas
y así pasar esta tela azul ensangrentada quedándose
rompiéndome
porque mi coño ya es invencible
mi enemigo.

Aislado del amor
cualquier coño es violento.

CITA PSICOLÓGICA

Mi perro no ve bien doctora pero huele
mis lágrimas y se viene a mi lado
tirándose en el suelo lamiéndome
las uñas —algo olfateará del que fuera
su amo en los días de amor y sangre
derramada—. Él sabe aún sin verme
tomar las medicinas que la cabeza
me duele horriblemente y no puedo
aguantar ni el ruido de su rabo.
Esta cabeza terriblemente enferma
doctora ya no puede explicarse ni pensar
ni leer ni siquiera tratarme
con los seres humanos ni los irracionales.
Allí en mi casa sola tratando de encajar
con torpe coherencia una cosa con otra
haciendo un irreal esfuerzo sobrehumano
por mantenerme viva porque me vean alegre
mis hijos o mi madre o al menos
que no sepan hasta qué punto finjo
porque no sepan ellos ni nadie ni mi perro
cómo de mi cabeza entran y salen
los más feroces actos de suicidio
ahorcamiento o decapitación.

Mándeme otras pastillas doctora si es posible
curarme de él su destructiva forma de
desesperarme…

O elimine mi nombre de la lista de espera
no estaré aquí llorando el próximo trimestre

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Autor: Isla Correyero. Título: Mi bien. Editorial: Visor. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro