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Blas Ruiz Grau: «Las plataformas digitales han llegado para quedarse»

Blas Ruiz Grau: «Las plataformas digitales han llegado para quedarse»

Cada vez cuesta más destacar en un mercado tan saturado de novedades en el que las editoriales publican decenas de libros por semana. Sin embargo, la trilogía que tiene por protagonista al inspector Nicolás Valdés se ha mantenido en la cúspide de los más vendidos desde la publicación de su primer título, No mentirás. Acabando ediciones completas en solo unos días, No robarás se convirtió en una de las novelas más  leídas y comentadas en redes sociales como Twitter, impulsando a Blas Ruiz Grau a la culminación de su obra más ambiciosa con la publicación del último título de la saga, No morirás.

He tenido la suerte de poder estrecharle la mano en varias ocasiones a uno de los escritores del género más leídos del momento y he podido comprobar que detrás de la mirada joven de Blas, se esconde un escritor trabajador, luchador e incansable que, a base de machacar las teclas de su ordenador, ha visto su nombre junto a grandes referentes del género cómo Juan Gómez-Jurado, César Pérez Gellida o Manuel Marlasca. Hoy, el autor se sienta con todos nosotros para charlar un rato sobre No morirás y las anécdotas que han envuelto su escritura. 

—Blas, aunque te cueste reconocerlo, has logrado algo que muy pocos autores consiguen: construir una trama que ha mantenido en vilo a miles y miles de lectoras y lectores durante años. Hace apenas un par de semanas hemos visto, por fin, el broche final de esta trilogía tan esperada con tu última novela, No morirás. ¿Qué has sentido durante todo el tiempo que has debido mantener la historia de Nicolás Valdés dando tumbos dentro de tu cabeza? ¿Notas algo parecido al alivio con el punto y final, o se acerca más al vacío que experimenta el escritor después de volcar todo lo que guardaba en su interior?

"Sentía agobio porque deseaba teclear más rápido todavía para poder soltarlo"

—En mi caso, al ser un escritor que lo lleva todo dentro hasta que lo escupe, sentía agobio, porque deseaba teclear más rápido todavía para poder soltarlo. Sobre todo es complicado cuando estás con un punto previo de la trama y quieres contar lo que vendrá después, porque ya lo sabes, y esa escena te emociona especialmente. Aunque bueno, aprendes a gestionarlo, y con esta última novela he experimentado también a la hora de escribir escenas sueltas y sin orden aparente. He sentido y siento un vacío que se justifica tras esos seis años de pensar constantemente en lo mismo.

—He leído en varias ocasiones que desde un primer momento tenías claro que los crímenes de Fernando Lorenzo iban a formar parte de una trilogía. Pero, ¿estaba todo tan bien organizado en tu imaginación desde el principio, o cada novela ha sido un reto a la hora de estructurarla y vomitarla? 

—Siempre tenía claro inicio y final de cada novela. Lo que sucede por todo el medio ha ido surgiendo a medida que iba tecleando. He tenido mucha suerte, porque creo que al final ha quedado todo bien compactado, pero podría haber salido un desastre, porque me lancé al vacío sin red. Es un típico “niños: no hagáis esto en casa”.

—Me interesa mucho saber cómo ha sido el proceso creativo del malo malísimo de esta historia. La profundidad psicológica de Fernando y/o Carlos es latente durante toda la obra. ¿Alguna vez has sentido tu propia cordura flaquear durante la creación de este personaje tan complejo? 

—Sí, porque tengo la malísima suerte de empatizar demasiado con mis personajes. Desde un punto de vista creativo esto podría ser algo bueno, pero ya te digo yo que, llevado al extremo como yo lo hago, no lo es. El problema, sobre todo, es que se supone que él no siente nada al cometer esas atrocidades, y yo sí al ver lo que hace. Ahí siento angustia.

—Todos conocen a Blas Ruiz Grau por ser uno de los autores más vendidos en plataformas digitales como Amazon o Casa del Libro. Con el primer título de la trilogía ya te colocaste en la cúspide de los escritores más leídos del género, pero es que con la publicación de las dos últimas novelas, No robarás y ahora No morirás, has logrado vender las primeras ediciones completas en solo unos días. ¿Crees que el mercado editorial, en general, ha tenido que aceptar a la fuerza la importancia de las plataformas de ventas digitales?

"Las plataformas digitales han llegado para quedarse. Es un nuevo estándar y no hay que menospreciarlo"

—Es como todo, renovarse o morir. Supongo que los fabricantes de cintas de vídeo miraron muy mal a los que comenzaban con los CDs y DVDs, pero es que forma parte del progreso. Puedes estar de acuerdo, gustarte o no, pero es así y cuanto antes lo aceptes mejor. En este caso las plataformas digitales han llegado para quedarse. Es un nuevo estándar y no hay que menospreciarlo. Aunque si me piden una opinión sincera, diré que me gustaría que ambas (papel y digital) convivieran por siempre y en armonía.

—Además de ser uno de los autores más vendidos del género negro, también eres uno de los escritores más activos en redes sociales. Hace unos meses publiqué un artículo en esta misma revista donde hablo, precisamente, sobre la importancia de las RRSS en el mercado editorial. Vivimos una generación de autores y autoras que, además de preocuparnos por escribir bien e intentar hacerlo cada vez mejor, debemos trabajar para que nuestra presencia en Facebook, Twitter o Instagram sea lo más activa posible. ¿Crees que las redes son hoy día una herramienta fundamental para destacar en un mercado tan saturado de novedades? 

—Sí, por desgracia. A mí me encanta la parte de interacción con los lectores que me dan las redes, pero al mismo tiempo las odio en sí. Están tan cargadas de ira, de mala leche y frustración que me tiran completamente para atrás. Cuesta encontrar equilibrio en ellas y, la verdad, ahora parece que comienzo a hallarlo. Ahora bien, también son una putada, porque hay autores que nos quitarían el hipo a más de uno que siempre estarán en la sombra por no poder lograr que sus redes sean visibles. Y casos contrarios, por desgracia, más todavía.

—También comentas que esta pandemia, además de perjudicar a las ventas y a la visibilidad que puede tener una novela en cuanto a festivales, firmas o presentaciones, te ha afectado bastante a nivel anímico. He notado cierta oscuridad y pesadumbre en algunas escenas de No morirás, sobre todo angustia, cuando a uno de los personajes le llega el agua al cuello. ¿Han podido afectar las consecuencias de este virus a la escritura de tu última novela? 

"Quería reflejar, sobre todo, la angustia propia de una investigación y hechos como los que están viviendo"

—Aquí tengo que decirte que no. Por suerte la novela estaba escrita cuando esta locura comenzó, así que todo esto que me cuentas se debe a que quería justo esa oscuridad en ellos. Quería reflejar, sobre todo, la angustia propia de una investigación y hechos como los que están viviendo. Ahora bien, eso que dices del nivel anímico, desde luego. En mi caso me costaba concentrarme muchísimo. Más que en toda mi vida. Ahora por suerte estoy mucho mejor.

—Los lectores, además de disfrutar una evolución en la personalidad de Nicolás Valdés y de los propios personajes de la trilogía, también hemos experimentado una transformación de tu propia narrativa. ¿Podría ser No morirás tu mejor obra hasta el momento?

Es algo que siempre se dice, pero que sin duda afirmo. Lo es. Y espero que, sinceramente, se quede a la altura del betún de la siguiente. Soy más exigente de lo que pueda parecer, y novela que no mejore sería un absoluto fracaso.

—Es normal que los lectores nos hagamos la pregunta de si va a haber continuidad para el inspector Nicolás Valdés. 

—Puedo decir que hay cosillas por contar todavía, pero que no será inmediato.

—Durante una de las conferencias que nos regalaste en Cartagena Negra sobre ficción y realidad en el mundo de la criminalística, nos contaste tu experiencia durante una autopsia en la que estuviste presente para la documentación de tu ensayo ¡Que nadie toque nada!. ¿Son así de exigentes los procesos de documentación para tus novelas? 

"Me gusta llevarlo al límite para, al menos, saber de lo que hablo cuando relato cualquier cosa"

—Totalmente. Para mí sí, aunque como con todo, con cada escritor debe de ser un mundo. Me gusta llevarlo al límite para, al menos, saber de lo que hablo cuando relato cualquier cosa. Estos seis años han sido la mar de interesantes.

—De hecho, en los dos últimos títulos de la trilogía describes Madrid a la perfección, y no me consta que vivas allí. 

—Jajajaja, es una ciudad que adoro y adoraré siempre. He recorrido tanto sus calles que ya la siento como mía. Me ha sido muy fácil moverme por ella en los textos.

—Ya te confesé una vez, con cervezas mediante, que tienes mi más profunda admiración por ser uno de los pocos autores que realmente está comprometido con la sociedad. Muestra de ello es que has donado los beneficios de tres de tus obras a distintas ONGs, como Educo, Proyde o Acnur. Con este tipo de iniciativas se ensalza aún más el componente social que siempre ha guardado la literatura, y es un gesto por el que muchos profesionales del sector deberíamos estarte agradecidos. ¿Cómo crees que podría beneficiar al futuro de la industria si la gente relacionase los libros o los autores con este tipo de gestos cargados de generosidad? 

—Muchas gracias por decirme eso, pero al fin y al cabo es algo que siempre he hecho porque me apetecía y podía. Creo que siempre que se relacionen buenos gestos con lo que sea beneficiará enormemente al sector en cuestión.

—¿Qué les dirías aquellos lectores o lectoras que prefieren piratear una novela antes de ir a una biblioteca o gastarse un par de euros en el ebook?

"Ya tengo dando botes en mi cabeza la nueva novela"

—Por ponerte un ejemplo: voy a ir a buscar a un gestor para que me haga la declaración de la Renta. Que pase su tiempo, su jornada laboral empleado en ella. Y cuando la tenga me la llevo sin más. No le pago. Puedo alegar que cobra mucho por su trabajo y que, bueno, no hace falta ponerse así ya que hace muchas otras a lo largo del año. O a cortarme el pelo gratis, porque “primero quiero probar cómo lo hace, y ya si me gusta volveré otras veces”. Impensable, ¿verdad? Pues no pienso añadir nada más. A buen entendedor…

—Tú última novela acaba de salir al mercado y soy consciente de que aún es pronto para hablar de otras cosas, ya que ahora mismo andarás totalmente concentrado en las primeras opiniones de No morirás y en el trabajo aplastante que genera la promoción de una novela. Pero también me consta que eres uno de esos escritores incansables que siempre tienen nuevos proyectos en la cabeza. ¿Puedes adelantarnos algo sobre lo que estés trabajando en estos momentos?

—Por supuesto. Estoy acabando un nuevo ensayo criminal que creo que gustará mucho. Además, ya tengo dando botes en mi cabeza la nueva novela. Sin dejar la parte negra, será más thriller que nunca, así que voy preparando al lector, porque no pienso dejarle respirar.

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