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Aunque tú no lo sepas, de Enrique Urquijo

Las grandes canciones viven muchas vidas. Mutan y resucitan en nuevas versiones. A menudo, además, nacen en un libro de poemas antes de que suene el primer acorde. El caso de Aunque tú no lo sepas, poema de Luis García Montero además de canción de Quique González para Enrique Urquijo, es peculiar y revelador. Demuestra una constante que también vemos, por ejemplo, cuando un cuadro inspira a un escritor o una novela engendra una película. El arte fluye.

Voy por partes. En el 94, el poeta granadino publica en Visor un clásico contemporáneo, Habitaciones separadas, que un año después es distinguido con el Premio Nacional de Poesía. Y uno de los poemas que más calan entre los lectores es éste:

Aunque tú no lo sepas, de Luis García Montero

Aunque tú no lo sepas. Manuscrito del poema de Luis García Montero

Aunque tú no lo sepas. Manuscrito del poema de Luis García Montero

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

***

Sigo. Inspirado por esos versos, Quique González escribe una canción para Enrique Urquijo, que el cantante publica con Los Problemas en el disco Desde que no nos vemos, en el 98. (Me hago mayor, cuando estudiaba BUP decíamos “el 98” y pensábamos en el desastre de Cuba y en la cada vez más lejana generación de Azorín, Baroja, Machado y cía.; ahora el último 98 todavía queda cerca, y parece que fue ayer cuando Urquijo dejó este mundo, en la calle Espíritu Santo de Malasaña, en el 99.)

En fin, veinte años después, el tema sigue vivo, y no dejan de aparecer versiones. Es una canción que podemos disfrutar, como los versos de García Montero, sin música:

Aunque tú no lo sepas, de Quique González

Aunque tu no lo sepas
me he inventado tu nombre
me drogué con promesas
y he dormido en los coches.

Aunque tu no lo entiendas
nunca escribo el remite en el sobre
por no dejar mis huellas.

Aunque tú no lo sepas
me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja
fría cuando te marchas.

He blindado mi puerta
y al llegar la mañana
no me di ni cuenta
de que ya nunca estabas.

Aunque tu no lo sepas
nos decíamos tanto
con las manos tan llenas
cada día más flacos.

Inventamos mareas
tripulábamos barcos,
encendía con besos
el mar de tus labios.

Y toda tu escalera.

***

La canción bebe del poema, apenas encontramos coincidencias, salvo el título y esa cama que se enfría cuando te marchas. Y cuenta una historia de amor distinta. Hablando de historias, al menos han surgido dos más: Almudena Grandes, además de otras muchas cosas pareja de García Montero, escribió inspirándose en este poema el relato El vocabulario de los balcones, que publicó en El País y luego recogió en el libro libro Modelos de mujer, de 1996.

Modelos de mujer, de Almudena GrandesEl relato comienza así: “No hay escalera sin barandilla ni hortera sin zapatos de rejilla, solíamos decir en aquella época, pero lo peor no era la abominable trama entretejida con tiritas de cuero marrón que estigmatizaba cruelmente sus empeines, sino el grosero repiqueteo de esos tacones —tap tap tap tap—, que acechaban mis pasos cuatro veces al día, todas las mañanas y todas las tardes, de casa al instituto, del instituto a casa, y vuelta a empezar. De vez en cuando, mientras cambiaba de acera en cada semáforo para que, por lo menos, le costara trabajo seguirme, me preguntaba por qué se empeñaría él en llevar todos los días a clase aquellos zapatos de domingo, siempre impecables, tan lustrosos y brillantes, aunque sus costuras ya hubieran empezado a reventar. Él no necesitaba esos tacones, una base insólita para sus eternos pantalones de chándal de espuma azul, porque era un chico muy alto, pero aquel mínimo detalle no bastaba para convertir en un misterio el vulgar acertijo de su existencia“.

Cuatro años después Juan Vicente Córdoba se basó en ese cuento para alumbrar la película titulada, cómo no, Aunque tú no lo sepas.

***

Más. El arte fluye, decía. En el documental Aunque tú no lo sepas: La poesía de Luis García Montero recitan el poema numerosos artistas:

Y, cómo no, Quique González canta su canción en ese documental, como podéis ver y escuchar en este vídeo:

Más vídeos. Aquí podemos escuchar a Luis García Montero recitando sus versos en  el Festival de Poesia d’Oliva Poefesta, en 2013:

Hay quien dice que Internet es un estercolero. Pero los que vemos la botella más llena que vacía no dejamos de encontrar tesoros. Termino con cuatro versiones de la canción.

La más “visualizada” en YouTube. Clara Lago en la película Tengo ganas de ti:

La versión original, de Enrique Urquijo y Los Problemas:

La que prefiero, del directo de Quique González de 2006 que podemos escuchar en el magnífico disco Ajuste de cuentas:

La más sentida, cantada al alimón por Enrique Urquijo y Quique González:

El arte fluye, aunque no lo sepas.