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Certamen de Novela Histórica en Úbeda: el estudio de la Historia como vacuna contra el populismo

Certamen de Novela Histórica en Úbeda: el estudio de la Historia como vacuna contra el populismo

La octava edición del Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda se celebró, desde el martes 12 hasta el domingo 17 de noviembre, en la urbe que vio nacer a Francisco de los Cobos, a Juan Esteban de Medina, a Joaquín Sabina o a Antonio Muñoz Molina. Zenda estuvo presente en los actos celebrados desde el viernes hasta el domingo; previamente, presentaron sus obras, entre otros autores, Francisco Narla, Mercedes Santos o Carlos Bardem.

Escribió García Montero que desde los arcos del Hospital de Santiago, proyectado por Andrés de Vandelvira en 1562 y terminado de construir en 1575, “nos miraban caídos los párpados del tiempo”. Úbeda, ínsula renacentista sitiada por un ejército de olivos, enclave toscano con acento jienense, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad junto a la cercana y también hermosísima Baeza, rezuma historia y belleza en sus palacios, sus conventos, sus antiguas casas consistoriales y, sobre todo, su plaza Vázquez de Molina, en la que sobresalen la Sacra Capilla del Salvador y la basílica de Santa María de los Reales Alcázares.

"Para los grandes pensadores de Grecia, la democracia era una aberración. (Pedro Santamaría)"

Ahí, en la mañana del sábado, un grupo de 30 recreadores vestidos con uniformes del ejército inglés representaron la batalla de Isandlwana, que, en el contexto de la guerra anglo-zulú, enfrentó el 22 de enero de 1879 a 20.000 nativos contra una columna de 1.800 británicos, saldándose la contienda con la derrota de los segundos. Los ubetenses que acudieron hicieron de zulús y, si bien resulta extraño imaginar a un guerrero africano abrigado hasta las trancas y con la piel blanca o roja por el frío, la cosa resultó muy divertida. Las recreaciones previstas para el domingo —una lucha de gladiadores y la batalla de Rorke’s Drift— fueron suspendidas por culpa de la lluvia.

En cuanto a actividades literarias, Alan Pitronello recibió el VIII Premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda por su obra La segunda expedición; Simon Scarrow, el Premio Ivanhoe por su trayectoria literaria, e Iñaki Biggi, el Premio Los Cerros de Úbeda por su novela Valkirias, una historia de vikingos protagonizada por un grupo de mujeres que lleva a cabo una “misión ficticia” en la Sevilla musulmana, escrita con “naturalidad” y sin pretensiones ideológicas.

En la tarde del viernes, Claudia Casanova presentó Historia de una flor, una novela de ficción inspirada en la botánica Blanca Catalán de Ocón. José Zoilo, por su parte, habló de su trilogía Las cenizas de Hispania, ambientada en la Hispania de los últimos años del Imperio Romano. El autor canario subrayó que, para alguien que escribe novela histórica, “la fase de documentación es fundamental”, y también señaló que “no podemos pensar que sabemos cómo es un personaje con nuestras ideas de ahora”.

En este sentido, al día siguiente, Pedro Santamaría, refiriéndose a su novela El ateniense, dijo que procura “que todas las opiniones y diálogos sean sacadas de la época, aunque parezcan actuales”, añadiendo que su última obra “trata sobre la democracia, y una democracia radical”, y recordando que “para los grandes pensadores de Grecia, la democracia era una aberración”. En el encuentro posterior a la entrega del Premio Ivanhoe, Simon Scarrow reivindicó la importancia de “escribir novela histórica”: “Lo que pasa en Cataluña, en España y con el Brexit es porque la gente no lee y no sabe de dónde venimos”. Por la tarde, Ben Kane presentó Guerra de imperios, una historia de romanos ambientada en el siglo III a.C., y Baptiste Touverey Constantinopla, “una novela de romanos, pero de romanos de Oriente”, plagada de intrigas palaciegas.

"El populismo que llamamos hoy se desarrolla en el siglo XX, pero nace en la Antigua Grecia con los demagogos. (Emilio Lara)"

En la mañana del domingo, Emilio Lara conversó con Iñaki Biggi sobre la ya mencionada Valkirias. Después, quien escribe este texto, junto al autor jienense y al escritor Sebastián Roa, presentó su última novela, Tiempos de esperanza, que recibió el último Premio Edhasa de Narrativas Históricas. Tanto Lara como Roa afirmaron que en la fórmula “novela histórica” el sustantivo debe primar sobre el adjetivo, y que “una novela tiene que entretener desde el primer párrafo”.

Durante este último acto, se comparó al Esteban de Cloyes de Tiempos de esperanza —novela que transcurre en 1212— con la Greta Thunberg contemporánea: “Me recuerda a la señorita Rottenmeier —dijo el colaborador zendiano—. Se parecen mucho físicamente y en el gesto. Viene a ser lo mismo en el sentido de cómo determinados mensajes que pueden tener una finalidad muy buena, muy positiva, se distorsionan por la forma de decirlo. Es importantísimo acompañar una ética con una estética”.

Además, ambos autores se pronunciaron sobre el populismo. Según Lara, “el populismo que llamamos hoy se desarrolla en el siglo XX, pero nace en la Antigua Grecia con los demagogos, que pervertían la popular, decían a la gente lo que quería oír, engendraban la semilla de la violencia y lo que hacían era dividir las sociedades”. Según Roa, “el populismo es inherente a la democracia. Todo lo bueno tiene su cara mala. El fanatismo es, probablemente, la cara mala de una buena intención, de un pensamiento humano”.

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