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Cervantes encabeza la primera semana en busca del escritor español

Miguel de Cervantes Saavedra. Acrílico de Hernán Cortés Moreno

Los primeros días tras la apertura de las votaciones empiezan a regalarnos cosas para analizar. Apenas una semana después de que se abriese al público la posibilidad de seleccionar al escritor clásico que mejor representa el concepto de España, alrededor de 2000 opiniones han sido registradas. Mientras las votaciones continúan, los diez primeros puestos de la clasificación están, actualmente, de la siguiente manera:

Cervantes, a la cabeza

Diego B.C., uno de los primeros votantes de Miguel de Cervantes, explica: «Además de ser fundacional en nuestra lengua es, a un mismo tiempo, el más local y el más universal de los escritores españoles». Este parece ser el eje a partir del cual se articulan la mayor parte de los razonamientos que de momento aúpan al autor de El Quijote a la primera posición del ranking de manera destacada. Felipe de Jesús Mancilla Margalli, por su parte, expande su argumentación a partir de lo lingüístico, señalando que Cervantes es el escritor español por excelencia, por «la forma en que utilizó la lengua castellana, no sólo aprovechando la riqueza numérica de vocablos, sino expandiendo sus posibilidades expresivas de manera muy acorde con la cultura de su país, dotándola de tal universalidad que ha trascendido al tiempo y el espacio en que fue publicada su obra».

Víctor Manuel Ramos profundiza en algunas consideraciones respecto al análisis de la idiosincrasia española por parte de Miguel de Cervantes: «Supo sintetizar, en El Quijote, las dos almas del español, sus dos extremos, casi caricaturas. El alma mística, guerrera e idealista; y el alma mundana, hedonista y práctica. Javier Martínez Sellers tiene más claros sus motivos: «Porque, a partir de 1965, todos le imitan«. En líneas generales, la capacidad cervantina de amalgamar el binomio de lo español en el contraste entre Don Quijote y Sancho, así como su irrepetible habilidad para trascender hacia lo universal desde lo local, justifican la solidez de su primera plaza.

Galdós, pintado por Sorolla.

Galdós, firme perseguidor

Tras la estela de grandeza de Miguel de Cervantes, la siguiente figura que cobra importancia en los resultados registrados hasta la fecha es la de Benito Pérez Galdós, que se coloca como sólido segundo clasificado en la encuesta. Fernando Goitia, uno de sus votantes, afirma: «No sé si es el más español, ya que todos los seleccionados reflejaron España de muy distintos modos, pero voto por Pérez Galdós ya que, como escritor, se planteó directamente el propósito de que los españoles conociéramos mejor nuestro país con sus Episodios nacionales«. Fernando, de hecho, se refiere a él como «notario de buena parte de la historia española».

Sol, por su parte, señala que «su obra lo contiene todo. Lo grande y lo pequeño, lo bueno y lo malo, el espíritu y la carne, el estruendo y el silencio«. Pilar da continuidad a esto, apuntando: «Con su prosa consigue pasearnos por la historia reciente de España; nos acerca a los tipos más auténticos y sabe retratar la dicotomía presente en nuestra tierra. Su intención es la de cambiar esta situación a través de una dura crítica social que, en el fondo, encierra un gran amor por esta tierra y lo que podría llegar a ser. Juan José Machado Rojas sostiene su elección por delante de Cervantes de la siguiente manera: «Me costó no votar a Cervantes, ya que El Quijote es… pero, a mí, Don Benito me ha dado mucho. Tantas novelas inolvidables que aún hoy me parecen contemporáneas, que me ayudan a comprender este país y a sus gentes, para lo bueno y lo malo».

Delibes, a la cabeza del siglo XXI

Miguel Delibes, fallecido en 2010, es el último fallecido de todos los autores que se presentan como candidatos. De igual manera, el autor de Los santos inocentes se las ha ingeniado para colarse nada menos que en la tercera posición de la clasificación tras una semana de votaciones. Ana Boedo, una de sus votantes, añade: «Tú das a cualquiera que nos conozca un poco un libro suyo sin firmar, y a las poquitas páginas ya sabe que el autor es español. Nos define sin espacio para la duda».

Patxi introduce otro de los elementos recurrentes dentro de las argumentaciones de los votantes de Delibes: «Es, sin duda, el escritor moderno con más arraigo al mundo rural que tanto ha identificado al pueblo español durante siglos». Meritxell Martínez profundiza en esta cuestión: «Por su conocimiento del paisaje castellano, del alma de las personas, de las costumbres, de un universo al final español, porque escribía siempre desde España».

Quevedo, por José Lucas

Quevedo, por José Lucas.

Quevedo y Machado, reyes de la lírica española

Los cinco primeros puestos de esta clasificación prematura los ocupan los dos primeros literatos de la lista que dedicaron sus esfuerzos creativos a la poesía —en el caso de Machado, de manera más exclusiva que en el de Quevedo—. La cuarta plaza es territorio del autor de El Buscón, del que votantes como Antonio afirman: «Representa para mí esa combinación extraña que somos los españoles, mordaces en la crítica hacia los demás, irreductibles ante la autoridad, creativos en el lenguaje como las coplas de los carnavales de Cádiz… pero a la vez tremendamente solidarios y orgullosos de nuestro país». Emilio Durán sentencia: «Fue la representación exacta de España. Casta venida a menos. Futuro implacable. Dolor, mucho dolor… y aún así se reía«.

Tras la estela de Quevedo aparece, como un relámpago lírico, la figura de Antonio Machado. Apunta, sobre él, Cecilia Vargas: «Su poesía engloba todo quehacer humano y lo pinta con un lenguaje sencillo y atrayente. Habla de la pena, del amor, de lo cotidiano, de la guerra… y todo con un sentimiento inconfundiblemente español». Juan Carlos, por su parte, ahonda en una de las cuestiones que se repiten entre los votantes: «Por su sensibilidad para narrar la España castellana hasta el punto de dejar su vida en ello«. Y Manuel regresa a la esencia, como muchos otros de los que se decantan por Machado: «De los nominados es el que recuerdo con más emoción. No tengo más criterio literario».

De Lorca a Valle-Inclán; entre Unamuno y Baroja... hasta llegar al Lazarillo

La segunda mitad del top 10 de nuestra primera clasificación en busca del escritor español está predominantemente copada por los escritores de referencia de la Generación del 98. Sin embargo, ante ellos emerge en sexta posición la figura palpitante de Federico García Lorca. Apunta Esther Muñoz Blázquez: «Porque la sutileza de cada palabra empleada en la construcción de su poesía nos lleva a lo más profundo y a lo más sensual de nuestro ser, más que como españoles como seres humanos, con nuestra carne y nuestra alma. Sólo una poesía de Lorca ya sería más que suficiente para representar nuestra literatura».

Tras él, Ramón María del Valle-Inclán encabeza su ristra generacional. Sobre el creador del esperpento, Gonzalo señala que «a pesar de que compite contra muchos otros, su manera de deformar la realidad —debido a que no existe otra manera de representarla—, podría haber sido útil y volvería a serlo en nuestro país, y así hasta la eternidad«.

Valle-Inclán, por Zuloaga.

Miguel de Unamuno sucede, en el listado de votaciones, a Valle-Inclán. Sobre el autor de San Manuel Bueno, mártir, su votante Leo asegura: «Unamuno ha sido una referencia cultural e intelectual ya a partir de su misma generación; sus ensayos han permitido profundizar lo esencial del alma española. Sigue siendo un escritor actual gracias a su escritura directa y clara y a su visión subjetiva de la relación entre autor y personaje».

Con igual entusiasmo escribe Araceli Bernardo sobre Pío Baroja, noveno clasificado: «De una manera pausada, transmite la inquietud de toda persona. Me identifico con muchos de sus personajes en esa búsqueda permanente. Ha descrito como nadie el paisaje vasco y a sus habitantes«.

La lista, de momento, se cierra con un anónimo. Concretamente, el responsable de haber creado una de las obras más emblemáticas de la historia de la literatura española, cima de la picaresca: el Lazarillo de Tormes. Podemos quedarnos con lo que dice, a la sazón, Miguel Ángel Perea: «Por el reflejo que hace de una sociedad que, siglos después, sigue siendo identificable. El ciego, el clérigo y el vasallo se pueden ver en nuestras calles. El personaje de Lázaro, el pícaro, es lo más genuinamente español que existe: la mezcla de crueldad y humor con que narra su vida. El autor de la obra nunca dio la cara, pues conocía a la perfección lo que le ocurriría en España a gente que escribe lo que él escribió».

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Las votaciones continuarán abiertas hasta el próximo día 3 de abril, y los resultados finales se harán públicos el día 21 del mismo mes.

Puedes seguir votando AQUÍ.

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