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Conocer al personaje

En febrero del 2005 me encontraba trabajando en una zona conocida como Sebja Abdal-lah, un paraje salino y árido situado entre Rabuni y Bojador, cerca de la localidad argelina de Tinduf. Estamos hablando de la región más árida e inhóspita del planeta Tierra, donde sobreviven miles de refugiados saharauis que, hace ya más de cuatro décadas, lograron escapar del genocidio perpetrado por las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos. Habíamos dedicado toda la jornada a la realización de prospecciones, con el objetivo de ubicar la zona idónea para un nuevo pozo profundo que aumentara el caudal de agua del sistema de abastecimiento de los campamentos de refugiados. Finalmente resultó que la posición que creímos más favorable para perforar el sondeo estaba en las proximidades de un vetusto edificio que albergaba un hospital para heridos de guerra. Mis colaboradores locales me dijeron que dicho hospital llevaba por nombre “Martir Buel-la”, en honor a un médico saharaui que entregó su vida a cambio de salvar la de muchos de sus compatriotas durante los bombardeos perpetrados por la aviación marroquí. Pero, a pesar de la gran fuerza emocional y la indudable épica contenida en la historia de aquel médico, lo que atrapó mi atención fue el detalle de que el protagonista estuviera casado con una enfermera españolanassarani, decían ellos— que vivió en persona aquella etapa cruel del éxodo de los refugiados, una muchacha joven, según mis confidentes, apenas recién salida de la universidad, que estuvo allí, junto a los exiliados saharauis masacrados sin piedad por orden directa del monarca alauí. Ante mi insistencia por recabar más información, los colegas locales me dijeron que nadie sabía el nombre original de aquella enfermera, ya que todos los saharauis la conocen como Horría, que en hassanía significa “libertad”. La historia me impresionó tanto que, muchos años después, acabé convirtiendo a aquella enfermera en un personaje secundario de mi primera novela.

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—¡Moha, sal de una vez o llegaremos tarde!

"Era una muchacha joven, según mis confidentes, apenas recién salida de la universidad, que estuvo allí, junto a los exiliados saharauis masacrados sin piedad por orden directa del monarca alauí"

Sábado 24 de febrero del año 2018, día de mi cuadragésimo sexto cumpleaños. Moha es, en realidad, Mohamed Salem uld Brahim uld Ahmed, un muchacho de 16 años que vive con nosotros en régimen de acogida. Moha es uno más de la familia. Moha es saharaui. Y también es un adolescente, lo cual explica su empanada mental permanente. En resumen: Moha es un chaval estupendo con toda la vida por delante. Nos apeamos del metro en la Villa Olímpica y caminamos un rato hasta alcanzar la Estación del Norte. En los jardines adyacentes se divisa una jaima grande y esbelta; majestuosa a la manera en la que lo son todas las jaimas del desierto. La comunidad saharaui de Barcelona la ha instalado para albergar una serie de actos reivindicativos con motivo del cuadragésimo segundo aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática.

—Toma, Jorge, explícales a todos lo de tu libro.

Quien me habla es Mohamed Hamchi, el profesor de hassanía de Moha y miembro de la delegación de Frente Polisario en Catalunya.

Me pasa el micrófono.

"Un escalofrío me recorre la espalda. Siento erupciones de sudor surgiendo por los poros de mi frente. Me tiemblan las piernas"

La jaima está repleta de saharauis, la mayoría mujeres y jóvenes. Al fondo, en la esquina, retiradas como queriendo evitar cualquier protagonismo, se distingue a un par de señoras españolas de edad provecta. Improviso un discurso acerca de mi novela. Digo que ha salido a la venta hace apenas dos semanas. Me cuesta poco captar la atención del público porque trata sobre la vida de El Uali Mustafa Sayed, el líder de la Revolución del Sáhara. El más insigne de los héroes y mártires de la causa. El Che Guevara del desierto. El Mandela saharaui. Al terminar, aplausos y vítores. Las mujeres me obsequian con el zgarit, ese grito ululato que siempre usan en sus celebraciones. Percibo la hinchazón en el ego. Observo que una de las señoras del fondo se acerca hacia mí. Muestra una ostensible cojera que le hace precisar de un bastón para poder avanzar.

—Hola, Jorge. Soy Montse Aizcorbe. Habrás oído hablar de mí, supongo.

(Silencio embarazoso. No tengo la menor idea de quién es)

—Soy Horría, la enfermera.

Un escalofrío me recorre la espalda. Siento erupciones de sudor surgiendo por los poros de mi frente. Me tiemblan las piernas. Apenas si acierto a murmurar incoherencias y disparates.

—Horría, sales en mi novela —musito.

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Tras aquel encuentro llegaron comidas, e-mails, reuniones y largas conversaciones. Un año después el manuscrito estaba listo. Se trata de la novela La enfermera del desierto. La sorprendente historia protagonizada por Montse Aizcorbe, la enfermera nassarani que se convirtió en Horría durante la guerra del Sáhara.

Una historia que merece ser conocida.

Booktrailer de La enfermera del desierto

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Autor: Jorge Molinero Huguet. Título: La enfermera del desierto. Editorial: Carena. Venta: Amazon

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