Un anciano aparece muerto en su casa de San Agustín. Todo apunta a un suicidio, pero el subinspector David Juárez, aún adaptándose a su nueva vida en Gran Canaria, no está convencido. Su intuición le dice que hay algo más.
En este making of Sergio Mira Jordán explica cómo escribió Mate de dos alfiles (Alrevés).
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Mientras escribía La sombra del océano (que luego ganaría el I Premio Alexis Ravelo de novela negra) tenía muy claro que la pareja protagonista se merecía una segunda vida. De hecho, cuando presentamos el libro en Arucas (Gran Canaria) ya estaba escrito al 90 % este Mate de dos alfiles que acaba de salir, de nuevo con la editorial Alrevés.
Afrontar una serie, con unos personajes que crecen y evolucionan a cada historia pero que no tienen que dejar de ser reconocibles para el lector es el primer escollo que tocaba salvar. Los datos que se daban en La sombra del océano han de fijarse para no caer en contradicciones en esta segunda entrega y en las siguientes: la situación con la mujer de Juárez, las relaciones con el inspector Berrido y los otros miembros de la Judicial de Maspalomas, qué pasa con la jueza De los Reyes… Para ello hay que tirar, como dicen en el mundo de la televisión, de biblia: todo apuntado para no cometer tropiezos.
El germen de Mate de dos alfiles es bien conocido: un suicidio que podría no ser tal. Un misterio típico de la narrativa negra. En San Agustín (cerca de Maspalomas, localidad perteneciente a San Bartolomé de Tirajana, al sur de la isla) ha aparecido un anciano en su casa, rodeado de cajas vacías de ansiolíticos, una botellita de whisky y un tablero de ajedrez con una partida empezada. Nada apunta a criminalidad, pero Juárez (que lleva en la isla cuatro meses: ahora estamos en septiembre de 2023) convence a su compañera Itahisa Calderín para rascar en la superficie de los hechos. Él, que es seguidor del estoicismo y va y viene con las Meditaciones de Marco Aurelio bajo el brazo, trata de encontrar las razones de un suicidio. Al mismo tiempo, está conociendo a alguien: Ángela, una administrativa de la comisaría (que tendrá más presencia). Y todavía está haciéndose a la isla: lo veremos subir al Pino, la tradicional romería de Gran Canaria. Y sabremos qué sucede con su todavía mujer, que sigue en Alicante, distanciados por un suceso del pasado que es imposible borrar de la memoria.
El puzle se completó poco a poco. Lo que más cuesta al escribir una novela es organizar la escaleta (la trama, básicamente) para que nada falle. Al menos, para mí. Luego ya se va rellenando el edificio. Aquí me tocó volver atrás un par de veces, sobre todo cuando veía que quería que pasara algo en un futuro que necesitaba cambiar ahora para que todo fluyera. Resultaba complicado, pero es cuestión de pensar por encima del libro. La historia de Mate de dos alfiles es conclusiva e individual, pero el arco dramático es mucho más grande y recorre, en según qué casos, tres o cuatro historias. Quien le siga la pista al subinspector Juárez y al resto de la unidad 1 de la Policía Judicial podrá disfrutar con los pequeños detalles y esas conexiones entre novelas. Quien llegue de primeras ahora, espero, se sentirá atraído por conocer el origen de todo. Ahora que ve la luz esta segunda historia se pone la piedra para la siguiente. La rueda sigue. La marcha no se detiene. Cada punto final que escribo se difumina a los meses para poder seguir creando y abriendo caminos. Espero que me acompañen durante este trayecto.
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Autor: Sergio Mira Jordán. Título: Mate de dos alfiles. Editorial: Alrevés. Venta: Todos tus libros.


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