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Dellachaouen y sus Joyitas de prestao

Dellachaouen y sus Joyitas de prestao

«Son cosas de los genes, de haber mamao eso… y sin saber quién era El Gloria, qué era el Fandango del Gloria, yo hice esa música». Así comienza Joyitas de prestao, el primer disco de Dellachaouen, que rescata un fragmento de una entrevista al cantaor José Mercé. Camarón de la Isla, La Paquera de Jerez y Manuel Soto «Sordera», entre otros, son nombres que cantaron por los conocidos fandangos de Rafael Ramos Antúnez, más conocido como «Niño Gloria», que en sus comienzos alternaba el cante con el trabajo en el campo. Dellachaouen, que además comparte esa conexión con el campo, es un artista urbano que bebe del flamenco y también cree en la reivindicación honesta de sus influencias, y que nace hace alrededor de dos años de una manera periférica dentro del panorama urbano español, cuando se encuentra unos auriculares por la calle y comienza a grabar canciones con una aplicación de su móvil. Tras un gran número de singles publicados, Joyitas de prestao (2023) es su primer proyecto unificado.

"La música de Dellachaouen es resultado de ese universo tan particular donde conviven guiños a la cultura árabe y distintos géneros"

Hace poco hablaba sobre sus orígenes en una entrevista para El Plural con Luis Abascal: «Es la de muchos hijos de inmigrantes. Mi familia es de campo y cultivó almendras durante generaciones en un valle junto a Chaouen. Vengo de una madre muy especial, muy luchadora. Se vino con 14 años a España, cuando todavía vivía Franco. Llegó a hacer contrabando para poder ganar dinero. Luego volvió a Marruecos, donde nací. Hasta los cinco años estuve ahí. Después nos vinimos mi hermano y yo con ella a España». La música de Dellachaouen es difícil de definir en cuanto al estilo, pero indudablemente es resultado de ese universo tan particular donde conviven guiños a la cultura árabe y distintos géneros como el rap, el trap, el flamenco, el drill, el hyperpop, el reguetón, la bachata y un largo etcétera. Todo esto encuadrado en la búsqueda de una fuerte atmósfera poética que consigue mediante un exhaustivo cuidado de las letras y una genuina sensibilidad.

Joyitas de prestao es un disco de 17 pistas que cuenta con colaboraciones ambiciosas, además de estar producido por LaJoyería, proyecto que tiene su origen en una lonja de Bilbao que posteriormente abrió como estudio musical, formado por distintos artistas, entre ellos Érebo, productor del disco —también cabe destacar el importantísimo papel de Jay Cas en los beats—. «Maleza», el segundo tema del álbum, es una colaboración con el rapero granadino Yung Beef, donde la crudeza de Dellachaouen deja frases como «me fui de mi tierra pa’ buscarme los jurdeles, me volví a ir de mi tierra pa’ buscarme los jurdeles, no me importa na’, el que nada tiene, nada teme» junto a la ironía de Yung Beef y su «yo soy real como el Madrid, tú un neandertal, un mandril». «Aunque digan qué soy» es una colaboración junto a Sule B, miembro del conocido grupo Suite Soprano, cuya letra se inspira en «Bandolero» de Don Omar y Tego Calderón («aunque digan que soy un bandolero donde voy, le doy gracias a Dios por hoy estar donde estoy») y que, además, es una crítica desafiante al papel de la policía en la sociedad («ahora te crees que has triunfao porque eres policía, quítate la placa y hablamos otro día […]. Loco, no somos malos, estamos rotos»).

«Ishallah» —cuyo origen etimológico proviene del árabe y significa «Si Dios quiere», es decir, «ojalá»— es uno de los grandes temas de amor de este proyecto: «Ishallah, nos vemos en la otra vida […]. Cosiste heridas y no eras cirujana […]. Te echo de menos, cada vez falta menos para darte un beso, una rosa y un clavel». Sin embargo, en «Hasta la tumba» —de la mano de Érebo, esta vez como artista a la vez que productor—, encontramos la otra cara del amor, donde ambos cantan «cada vez que tú me quieres, lo siento como un puñal» con voces distorsionadas que casan a la perfección con ese toque melancólico que han buscado darle a todas las facetas del disco. «Romero y crisantemo», con una de las letras más desgarradoras, aúna a la perfección ese gusto por la estética y las imágenes potentes a la hora de escribir («si algún día me muero, entiérrame donde muere el romero, ese que siempre miras pal cielo a ver si veo pa’ donde me duelo […]. Espérame que aún no puedo, ahora son relámpagos los que reinan tu pelo […]. Te estoy viendo en los charquitos que apuñalan al cielo».

"Casi no miro el móvil, las cosas han cambiado, ya no quedamos todos los días pero eres mi mitad, no compartimos postre pero tienes mi mitad"

«Montura y jinete» adquiere un aire más épico y hace referencia al espíritu del disco mediante la idea del paso del tiempo («hace tiempo que la ropa no es de prestao»). La siguiente, con el mismo título que la de Prince —«Purple Rain»— es una colaboración con GlorySixVain, otro de los cantantes que podríamos encuadrar en una segunda generación dentro del panorama urbano, con influencia evidente del ya mencionado Yung Beef. Por otra parte, en «Lirios y jurdeles» ha decidido trabajar junto a Vazkez —con el que ya se unió en «Media vida», la canción que ha resultado ser una de las más escuchadas de ambos— en uno de los temas más sentimentales del álbum («Dios bendiga el mercaíto en el que nos cruzamos, Dios bendiga las fatigas que nos educaron […]. Casi no miro el móvil, las cosas han cambiado, ya no quedamos todos los días pero eres mi mitad, no compartimos postre pero tienes mi mitad»). «Aguamarina», la última colaboración del disco, va de la mano de Ben Yart, otro de los artistas que ha alcanzado gran notoriedad este 2023 gracias a su primer y esperadísimo disco, Ceros.

"El Torta, en su famosa entrevista con Jesús Quintero, comentaba que lo que buscaba mediante su arte no era cantar, sino transmitir"

El álbum termina con «Rico sin dinero», «Alboroto» y «Fin de fiestas»; a esta última podríamos considerarla una reinterpretación de «Muchas caricias», del disco Azulejos de corales, del conocido artista granadino Dellafuente. Dándole Dellachaouen un ritmo más lento y melancólico —y habiendo afirmado en alguna ocasión que es una idea que nació, en principio, por la broma de que tanto le han comparado con él—, la canción cierra el disco regalándonos frases como «pero es que tú tienes algo que no he visto nunca, y es que tú tienes algo que me eriza la nuca» o «mira, te he hecho una cancioncita con el estribillo que querías, el que a ti te gusta, el que se pique que se joda, a nadie debo na’, yo vivo como El Torta». El Torta, en su famosa entrevista con Jesús Quintero, comentaba que lo que buscaba mediante su arte no era cantar, sino transmitir, que el sufrir le había desarrollado los sentidos y que el cante debía ser «libre y sin dinero». Una filosofía que, además, Dellachaouen defiende a través de su obra, que sin duda también comparte rasgos con la de Dellafuente —más que en estilo, en la manera de relacionarse con la vida—.

Dellachaouen es un artista que da la sensación de no parecerse a nadie —debido a ese no nacer apegado a ningún círculo musical—, además de ser una amalgama de referencias tan dispares como Chavela Vargas, Camarón, Lorca, Luis Miguel, El Torta, Niña Pastori y un largo etcétera. Alusiones encajadas perfectamente en cada canción y que, a veces, incluso son imperceptibles puesto que parecen realmente suyas. Cabe destacar, también, la participación de Dellachaouen en proyectos como Bottimix del Verano, vol. 2 (2023) de Iuve Boticcelli y Soy el puente (2022) de One Path y Yung Hegelians Choir. Su Joyitas de prestao, en conclusión, es un álbum pulido que defiende la sencillez y la humildad desde una óptica y estilo sumamente propios, y que sin duda le coloca en un lugar dentro del panorama musical español, al igual que a la producción de LaJoyería y Jay Cas, de quienes seguiremos hablando durante mucho tiempo.

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