El ámbito del duelo, según Kübler-Ross, se articula en torno a cinco fases. Por su parte, Gómez Sancho lo interpreta alrededor de tres etapas. Existen duelos silentes, complejos o no manifestados. A veces se expresan pasado un cierto tiempo, latentes, esperando un detalle o factor clave para que explote el torrente emocional. Porque si hay una fuerza mayor que el amor, es, quizá, la muerte.
Y esa es la pieza clave que hace mover los engranajes de este artilugio literario de Rosario Villajos: Cortarse el cabello (Seix Barral, 2026). La autora cordobesa aborda la muerte y sus raíces a través de un maremágnum de relatos que conviven como capítulos de un vasto catálogo, uno que habla de soledad, pérdida y tristeza. De ese amor perdido o no encontrado, de la ausencia de un ser querido, de un padre o de una madre. Del dolor gestado por la venganza y la lucha, o bien de la pérdida de ese fruto, de ese recién nacido —niño o niña— que ilumina y puede dar calor a un hogar.
Villajos ya exploró muchos de estos matices en obras anteriores como La muela (2021) y La educación física (2023), pero con esta recopilación consagra su visión y su necesidad de contar: de usar las letras para expresar las emociones que laten en nuestro interior, reflejar ese duelo auténtico, real, que hemos vivido o viviremos. Y mostrar al mundo una parte de nosotros, quizás la más íntima y, también, la más sorprendente.
En Cortarse el cabello se exploran situaciones variopintas que convergen en una misma constelación de ideas. Desde un hombre en cuyo pelo reside una abeja reina y, por ende, un enjambre entero —en el primer relato, “Mi primer cadáver”—, pasando por los coloquios de una pareja acerca de la inmortalidad y el vampirismo, hasta unas hermanas cuyo cabello está ligado, entrelazado, dictaminando que sus vidas se hallan conectadas y que la pérdida de una puede significar la pérdida de ambas. También hay pérdidas más sutiles, como la de “Fantasma victoriano”, donde se explora la geografía londinense para hablar de los tormentos de vivir en pareja, de la perpetuidad de nuestras acciones y de la belleza melancólica de ciertos cementerios británicos. Y qué decir de ese bello relato que es “Camina de Noche”, donde la autora nos traslada a la dramática historia de una joven que abandona lo que queda de su vida para adentrarse en una nueva, junto a los sioux.
En todo momento se juega con los tiempos, con las pausas marcadas, con los silencios incómodos y con la melancolía que termina por posarse en el lector. El estilo de Villajos se estira para hilvanar tonalidades y pensamientos intrusivos a través de una prosa de carácter lírico, creando así un pequeño mundo dentro del mundo, uno llamado Cortarse el cabello. En él, los mitos griegos —en especial el de Orfeo y Eurídice—, la espiritualidad sioux o la atmósfera decimonónica convergen en situaciones delirantes, mágicas o desgraciadas. Pues eso es, en definitiva, la vida: un repertorio de anécdotas, de sucesos y de adioses que terminan conformando el libro de nuestro existir.
Cortarse el cabello es, en el fondo, un manifiesto: uno que refleja el valor y el poder que emanan de los cuentos, una narrativa breve que custodia un potencial muchas veces menospreciado. También es un alegato en favor de afrontar la pérdida y a su hermana inevitable, la muerte. La autora sabe bien de lo que habla y encuentra en este arte, la literatura, el medio por el que puede gritarlo al mundo. Ese que está fuera del otro mundo, el de Cortarse el cabello, aunque no demasiado lejos de él. Porque, al fin y al cabo, la realidad tiende a superar a la ficción.
—————————————
Autora: Rosario Villajos. Título: Cortarse el cabello. Editorial: Seix Barral. Venta: Todos tus libros.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: