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El ácido de las manzanas

Imagen: Vlatka Popovic

Los libros están en las estanterías, pero la poesía puede por suerte encontrarse en cualquier lugar. Las redes sociales son un trampolín excelente para voces jóvenes y nuevas que vienen a refrescar el panorama literario. Además, en ellas no hay fronteras ni kilómetros de separación, lo que permite el descubrimiento de poetas extranjeros a quienes puede ser complicado llegar.

El último descubrimiento de esta cuarentena ha sido Gustavo Yuste, un joven poeta y periodista argentino. La vida quiso que nos conociéramos como lo primero hace unos años en Buenos Aires y que nos hayamos reencontrado como poetas durante la pandemia. Qué gesto el reencuentro ante la obligación de la reclusión. Si alguien no ve un verso ahí, que siga leyendo.

"El libro tiene una calidad absoluta, sus poemas hablan de cotidianidad y convierte los detalles minúsculos en destello"

Vi un poema suyo recomendado por alguien y me gustó. Un recordatorio para cuando lleguen / los momentos de tristeza: / al igual que durante los cortes de luz, / es recomendable salir a comprobar / si sólo somos nosotros / o es en todo el barrio. Hice click, investigué, lo compartí y le seguí. Su nombre me sonaba, pero no caía. Entonces me escribió y me recordó la nota que me hizo allá por 2018 para La Primera Piedra.

Charlamos y me envió su libro, recién publicado. Se llama La felicidad no es un lugar, y lo edita Santos Locos, una editorial local independiente. El libro tiene una calidad absoluta: sus poemas hablan de cotidianidad y convierte los detalles minúsculos en destello. Tiene ese deje de poeta argentino que tan bien sabe hablar de lo común como si fuera algo extraordinario, y que me tiene encandilada. (…) Vos mordés la fruta sin miedo, / mientras que yo uso un cuchillo / para evitar el contacto directo. / De algo tan íntimo y superficial / podríamos sacar varias conclusiones, / pero yo elijo solo dos: / tu capacidad de dejar marcas / en las cosas que tocás / y la distancia instintiva / que toma mi cuerpo / de todo lo que me hace bien.

"Le cuento que voy a dar la vuelta a los papeles de nuevo, que esta vez soy yo quien le va a recomendar en una nota"

Lo cierto es que ha abierto una ventana que llevaba tiempo pidiendo luz. Aparté su libro y me dediqué a observar la tarde, intentando sacar de cada pequeño objeto o acto un poema que mereciese la pena.

Le cuento que voy a dar la vuelta a los papeles de nuevo, que esta vez soy yo quien le va a recomendar en una nota. Le adelanto que me preguntarán por su libro. Me explica que hasta que esté armada la tienda digital quien quiera conseguirlo puede escribir por Instagram a @santoslocospoesia y pedir los enlaces de descarga. Él no lo sabe, creo, pero ya ha traspasado la frontera. Cuestión de tiempo que alguna editorial de por aquí le eche el ojo. Lo espero con ansias.

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