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El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo, de Honoré de Balzac

El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo, de Honoré de Balzac

Hete aquí una deliciosa broma literaria y una pequeña obra maestra; sin duda mucho más de actualidad que en el momento en el que fue escrita, hace ya más de 180 años, lo que no es sino una prueba más (y de lo más rotunda y práctica) de que los verdaderos genios, y Balzac lo fue, se adelantan siempre a su época.

En Zenda reproducimos el arranque de El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo (Espuela de Plata), de Honoré de Balzac.

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Primera lección

De las deudas

De la imposibilidad de no tener deudas • ¿Qué se entiende por la palabra deudas? • Sus diferentes subespecies • Su número, su significado, y su valor según la interpretación
de mi tío • Monte de Piedad

«¿Dónde está el hombre dichoso de nuestro siglo» (solía decir mi tío), que en los últimos treinta años, en medio de los asignados y por culpa de ellos, como por los pagarés, la derrota política y la bancarrota (cuyo primer ejemplo fue dado por el mismo Estado), así como a consecuencia de las migraciones, de las confiscaciones de fortunas, de las requisiciones, de las pretensiones a la fortuna por medio de los llamados saneamientos y de las invasiones que cambiaron todas las condiciones de propiedad, en todo momento se encontraba, sin embargo, en condiciones de decir: No le debo nada a nadie…? ¿Qué nación, aunque hoy se encuentre sobre una montaña de oro, podría decir: Nunca le deberemos nada a nadie…? Lo he dicho anteriormente, y lo voy a repetir, siempre que tenga ocasión de hacerlo: Francia misma, tan rica como es, está compuesta de dos clases de personas: los deudores y los acreedores. En otras palabras: la clase productora y la clase consumidora».

Pero volvamos al tema central que me ha de ocupar, y tratemos de definir de manera clara y precisa ese asunto que llamamos deudas. Llegaremos más lejos si analizamos esta palabra en todos sus significados posibles.

Este término, tomado en el sentido estricto de la palabra, significa: aquello que se le debe a alguien. Afortunadamente también se entiende frecuentemente con deudas lo que se nos debe a nosotros, es decir crédito. Para evitar confusiones, hay que hacer la diferencia entre una gran variedad de deudas diferentes, por lo que me he propuesto dar una explicación de cada una de sus expresiones.

Toda aquella gente que contrae entre sí obligaciones, puede granjearse deudas. De ello se deduce lógicamente también el caso contrario: aquellos que no pueden contraer obligaciones, no son capaces de producir deudas. Por lo tanto, los menores, los hijos que no han llegado a la madurez, las mujeres que están bajo la autoridad de sus esposos, se encuentran en la imposibilidad de contraer deudas sin el permiso de aquellos que los dominan, es decir sus progenitores o responsables, sus padres o sus esposos.

Se pueden generar deudas oralmente o en cualquier tipo de forma escrita, bien sea por cambios o por pagarés, por decisión de la Corte u otras sentencias de veredicto semejante.

Las razones por las cuales se contraen deudas se corresponden con todos aquellos asuntos en los cuales uno se compromete, como por ejemplo viviendas, alimentos, alquiler, préstamos, adelantos, etc.

Nuestra jurisprudencia reconoce veintiséis diferentes tipos de deuda, que han sido determinados uno por uno, y que mi tío explica de la forma siguiente:

A saber:

1.º Deudas activas. Activas desde el punto de vista del acreedor, o mejor dicho, del crédito. Por ejemplo el crédito de un tabernero en cuyo establecimiento se come desde hace tiempo, y a quien se le debe dinero desde el mismo instante en que se inició este hábito. Este crédito tiene que ser llamado deuda activa.

El término deuda activa significa todo lo contrario de deuda pasiva. Sin embargo, esta última es casi idéntica a la primera, con una sola diferencia. Por deuda activa se entienden todos aquellos montos que se deben porque ya se ha comido en donde el tabernero, sin pagarle, y hasta el día de hoy. Bajo deuda pasiva va el dinero que le vamos a deber en el futuro, cuando decidamos seguir comiendo en su establecimiento sin abandonar la práctica de no pagar.

2.º Deudas viejas, sobre todo hipotecas.– Son aquellas que preceden a todas las demás. Son de todas las deudas las más difíciles de contraer, puesto que son las primeras, y porque son fáciles de eliminar. Esto es debido a que hay ocho maneras diferentes de amortiguarlas, sin tener siquiera que abrir su portamonedas. Cosa que vamos a demostrar más adelante.

3.º Deudas anuales, son las deudas que se renuevan año tras año como una renta, una pensión, la totalidad de una suma que se paga a lo largo de los años; aquellas que no se pagan a comienzo o a fin de año, y que se promete pagar el doble al año siguiente, y así progresivamente. Es lo que se llama en Derecho debitum quot annis.

4.º Deudas caducas, son aquellas que no tienen ningún valor para el acreedor, puesto que no tiene ninguna esperanza de recibir algún día su dinero. Hay que arreglárselas para tener sólo deudas de este tipo o, por lo menos, que sean la mayoría.

5.º Deudas claras, aquellas en las que el objeto de la deuda está claramente definido, y en las que el monto de todo lo adeudado está perfectamente definido y especificado. Por ejemplo deberle tres cuartales a su propietario, significa: contraer una deuda clara con él. Si usted también logra deberle el cuarto cuartal, entonces el propietario ha sido pagado «claramente», según lo especifica la ley.

6.º Deudas condicionales. Son aquellas que sólo existen como tales bajo ciertas condiciones. Por ejemplo: «Le pagaré cuando reciba dinero». Si no se recibe nada, no se paga nada. Como lo estipula la jurisprudencia: Si navis ex asia venerit. Esto significa: cuando la nave llegue a tiempo.

7.º Deudas confusas, son aquellas cuyas bases jurídicas están algo enrolladas, de manera que la misma persona resulta al mismo tiempo acreedor y deudor del mismo objeto, y por lo tanto acreedor y deudor del mismo individuo; de manera que ni el uno ni el otro tiene suficiente claridad sobre la naturaleza de sus deudas. Y si uno de los dos confunde las bases o las razones, entonces de esta forma ya está «amortizando».

8.º Deudas dudosas, son aquellas que no han caducado, pero cuyo pago no está asegurado por esa misma razón. Se trata de una especie de promesa que se obtiene periódicamente de manera confusa del deudor.

9.º Deudas anuladas, son aquellas que ya no se pueden exigir, sea porque están prescritas, o porque ya no se puede obtener una sentencia de pago mandatario de la Corte; esto se conoce en el idioma de la jurisprudencia como prescripción.

10.º Deudas exigibles, son aquellas que se pueden reclamar de inmediato por intermedio de la Corte competente, sin tener que esperar una demora o el surgimiento de alguna condición.

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Autor: Honoré de Balzac. Título: El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo. Traducción: Jürgen Jencquel y Vicente Corbi. Editorial: Espuela de Plata. Venta: Todostuslibros.

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