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El arte de saltarse las reglas: la irrupción de un narrador que juzga, insulta y divierte

El arte de saltarse las reglas: la irrupción de un narrador que juzga, insulta y divierte

En cualquier escuela de escritura creativa o libro sobre dicha materia van a recomendar al aprendiz de novelista que sus narraciones estén escritas en primera o en tercera persona focalizada. Si es un aventurero se le puede permitir adentrarse en el minado mundo faulkleriano del multiperspectivismo, o incluso en el un poco trillado flujo de conciencia, pero de esas cuatro opciones no se sale. El narrador omnisciente está fuera de toda posibilidad (un narrador totalitario y teocrático), y no digamos el narrador editorial, subjetivo o directamente intrusivo que no solo lo conoce todo sino que además opina, juzga y valora desde su atalaya. En el campo académico las cosas no son muy diferentes. El narrador omnisciente casi siempre se tilda de “decimonónico” y el intruso directamente se asocia a la “novela de tesis”, cuya valoración y modernidad lo dice todo con el nombre.

"¿Nos estaremos adentrando en un nuevo paradigma narrativo? No tengo la menor idea, pero el caso es que El arte de hablar, la primera novela de Xavier Guillén, no resulta ninguna antigualla sino más bien una novela fresca y muy divertida"

Sirva esta pequeña teoría literaria para añadir que Xavier Guillén, el autor cuya novela estamos reseñando, se ha saltado a la torera todas las prescripciones literarias desde Virginia Woolf hasta hoy y nos cuenta una historia con un narrador externo consciente de lo que hace y que se permite comentarlo: juzga e interpreta la trama sin disimulo, insulta a los personajes y valora libremente la sociedad en la que viven y vivimos. Al principio puede escandalizar un narrador tan poco común y el lector piensa que hay truco, luego se va sintiendo cómodo, y en un momento dado piensa “¿y por qué no?”. Mientras escribo estas líneas se me ocurre que el objetivismo narratario tal vez estuvo provocado por el auge del cine —no hay nada más objetivo que el de la cámara—, algo circunstancial y variable, por lo que no se rompe ningún dogma literario (si los hubiera) sino más bien una tradición o un estilo. ¿Nos estaremos adentrando en un nuevo paradigma narrativo? No tengo la menor idea, pero el caso es que El arte de hablar, la primera novela de Xavier Guillén, no resulta ninguna antigualla sino más bien una novela fresca y muy divertida.

"Solamente el aparato narrativo que ha construido Guillén provoca interés en la lectura del libro. Además, la demostración de que se puede escribir un buen libro sin indagar en asuntos existenciales, densos o pesimistas lo hace doblemente valioso"

Nos enfrentamos a una novela de enredo con temática empresarial. Tiene algo de parodia y mucho de crítica del mundo de los emprendedores digitales, los vendedores de humo algorítmico y los creyentes tanto en el karma barato como en el dinero fácil. La novela no está localizada en California ni en Catar, sino en la Córdoba más estival y menos tecnológicamente avanzada. Este es el primer choque entre la realidad y el deseo al que se enfrentan los personajes: un informático con sobrepeso, un inútil con tanta suerte como buen corazón, un exdrogradicto perseguido por violentos acreedores y el hijo inútil de un emporio funerario. Con estas materias primas y un narrador cáustico y obsesionado por la etimología se obtiene un interesante producto que, por ser divertido y ameno, no deja de estar muy bien escrito, con prosa firme y madura. No en vano el autor tiene una dilatada carrera como poeta: domina la palabra y la expresión y, más de agradecer, no cae en ningún vicio lírico.

Solamente el aparato narrativo que ha construido Guillén provoca interés en la lectura del libro. Además, la demostración de que se puede escribir un buen libro sin indagar en asuntos existenciales, densos o pesimistas lo hace doblemente valioso. Para que no todo sean elogios, pienso que hay algún aspecto del desarrollo argumental que no me convence, y también opino que los personajes femeninos desdicen del resto (que son los masculinos, claro). En cualquier caso, son errores menores y muy perdonables en una primera incursión novelística de un autor al que le deseo un futuro prometedor.

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Autor: Xavier Guillén. Título: Arte de hablar. Editorial: Ediciones del Viento. Venta: Todos tus libros.

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