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El Dickens de Barcelona

Ha muerto un superventas y puede que uno de los autores en español más traducidos y conocidos en todo el mundo después de Cervantes. Las obras de Carlos Ruiz Zafón han sido traducidas a más de cincuenta idiomas, publicadas en 40 países y con más de 10 millones de ejemplares vendidos. Su Barcelona fantasmagórica e inquietante se convirtió en el sello de su obra, marcada por la saga de El cementerio de los libros.

El autor, que nació en Barcelona en septiembre de 1964, ha fallecido este viernes como consecuencia de una grave enfermedad que padecía desde hacía tiempo y a la que varios medios se han referido como cáncer de colon. El autor vivía en Los Ángeles, ciudad a la que se trasladó en el año 1993, y donde compaginaba la escritura de sus novelas con la creación de guiones para contenidos audiovisuales.

"El Cementerio de los Libros Olvidados actúa como un espacio simbólico que interpela a una sociedad que lee cada vez menos"

Zafón saltó al panorama editorial en 1993 con El Príncipe de la Niebla, una novela que integra, con El Palacio de la Medianoche y Las Luces de Septiembre, la Trilogía de la Niebla. En 1998 publicó Marina, pero su mayor éxito estaba por llegar. En 2001 publica La Sombra del Viento, la primera novela de la saga de El Cementerio de los Libros Olvidados, que incluye El Juego del ÁngelEl Prisionero del Cielo y El Laberinto de los Espíritus, un universo literario que se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de las letras contemporáneas en los cinco continentes.

Su más reciente libro salió en 2017 de forma simultánea en España y América Latina: El laberinto de los espíritus. Esta última novela estuvo precedida por el éxito de los tres primeros volúmenes de la saga: La sombra del viento, El juego del Ángel y El prisionero del cielo. «He estado trabajando en este proyecto durante 15 años y al terminar este último libro, donde encajan todas las piedras del laberinto, tuve una sensación de que aquello que me había propuesto terminó siendo realmente lo que siempre quise. Es exactamente lo que había soñado. Esto sólo se puede hacer una vez en la vida, no creo que repita un proyecto de este tipo otra vez. Ha sido un viaje al centro de mí mismo, a la exploración del proceso creativo», aseguró Zafón cuando viajó a Barcelona a presentarla.

"En Zafón, más que una ciudad, Barcelona se desenvuelve como un personaje en sí mismo: una ciudad de rincones oscuros y parajes misteriosos"

Tras quince años dedicado a esas cuatro novelas, el autor aseguraba tener varias ideas y proyectos. Sin embargo, el padecimiento de un cáncer de colón truncó sus planes. Publicista afincado en Los Ángeles, Zafón era un gran aficionado a la música y parco en asuntos políticos. Su capacidad para llegar a los lectores no tiene un referente parecido. «En su prosa se funden las voces de García Márquez, Umberto Eco y Jorge Luis Borges», dijo de su obra The New York Times. «Zafón ha reinventado lo que significa ser un gran escritor. Su habilidad visionaria para narrar historias ya es un género en sí misma. El juego del ángel llegó al número tres en la lista de libros más vendidos de The New York Times en su primera semana y fue número uno en las listas de Los Angeles Times y del San Francisco Chronicle.

En Zafón, más que una ciudad, Barcelona se desenvuelve como un personaje en sí mismo: una ciudad de rincones oscuros y parajes misteriosos, evocativa, digna de las páginas de un folletón, que diría el escritor y periodista Sergio Vila-Sanjuán. El segundo elemento que dota de personalidad a su obra es el libro como fantasmagoría. El Cementerio de los Libros Olvidados actúa como un espacio simbólico que interpela a una sociedad que lee cada vez menos.

Sus libros, atravesados por extraños visitantes y misteriosos pasadizos, parecen rendir homenaje en ocasiones a El conde de Montecristo. Pero más allá de apreciaciones o comparaciones concretas, la obra de Zafón posee un equilibrio e incluso creó una imaginería barcelonesa propia y completamente distinta. Zafón se inscribe por méritos propios en la tradición de los novelistas que, con Dickens como máximo representante, supieron llegar al gran público a la vez que crearon obras que permanecen vigentes. Lo primero se cumple en el caso de Zafón: ha llegado a millones de personas. Sólo el tiempo dirá cuál será la vigencia de sus libros.

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