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«El niño de fuego», la desgarradora y emocional historia de Aleixo Paz

«El niño de fuego», la desgarradora y emocional historia de Aleixo Paz

«Me llamo Aleixo Paz, tengo 9 años y el 8 de septiembre de 2009 tuve un accidente yendo con mi padre con el camión. Me quemé todo el cuerpo y desde entonces estoy en la UCI». Así comienza el documental El niño de fuego, que sigue los pasos de este joven años después y que se emite en Movistar+.

Es una carta que escribió cuando estaba en la UCI. Le habían operado 13 veces. A punto de cumplir 18 años, durante la grabación del documental, Aleixo (Girona, 2000) fantasea con la muerte. Pero explica que ha encontrado en el rap un aliciente para seguir adelante.

La vida de Aleixo se truncó aquella noche de 2009 cuando, de madrugada, sintió que su padre se despertaba para ir a trabajar. «Me metí en el camión sin que se diera cuenta, y no me vio hasta que ya llevábamos un rato de camino», recuerda el joven en una entrevista con Efe. A él y sus hermanos mayores, Ángel y Alexandra, les encantaba ir a la cabina del camión con su padre. Pero esa noche cargaba una cisterna con 20.000 litros de gasóleo y en la autopista chocó contra una furgoneta de mantenimiento que estaba parada en el arcén. «De ese día lo recuerdo todo. Recuerdo haberme despertado con el golpe del choque, cómo mi padre me cogió y saltamos fuera del camión», cuenta.

Uno de los momentos más desgarradores del filme es cuando confiesa: «No quiero una vida para vivirla, quiero llegar al final, a la muerte». Aleixo tiene ahora 20 años, no ha cambiado de pensamiento y sigue fantaseando con la muerte. «Vivir con dolor es horrible, es un dolor que me mata. La muerte para mí es eso, la paz y la felicidad completa, la vida no me permite ser feliz«, afirma tajante el joven, que ya lleva cerca de 44 operaciones y sufre desde hace tiempo una pancreatitis crónica.


No le gusta ver fotos ni vídeos de cuando era pequeño, antes del accidente. Reniega de aquel niño que «era todo felicidad y sueños y que ahora es todo lo contrario». «Este niño ha muerto», llega a sentenciar el protagonista en un momento del documental, después de ver un vídeo, junto a su madre, de cuando tenía cinco o seis años.

Para rodar el documental, que cuenta su historia y que muestra cómo es hacerse mayor con el rostro quemado, el debutante director Ignacio Acconci —coguionista junto a Salvador Sunyer y Jaume Cuspinera— convivió con Aleixo y su familia durante cinco años, retratando la identidad del chico entre los 13 y los 18 años. Sin embargo, antes de sacar la cámara y ponerse a rodar, el director estuvo un año conociendo la vida Aleixo y de su familia, así como de su entorno más cercano. Admite que no sabe por qué dijo que sí a la propuesta de filmar su vida, pero no se arrepiente. «Gracias a la confianza que Nacho y el equipo mostró todo el rato fui capaz de aguantar tanto tiempo delante de ellas, porque vamos, eso de que me persigan por la calle y graben ciertas cosas no va conmigo ni de coña», dice entre risas.

A lo largo de estos años ha pasado por diferentes épocas, y su «gran apoyo», aparte de su familia y amigos, ha sido la música, especialmente el rap. «La música siempre ha sido un refugio para mí, sobre todo cuando estaba en la UCI. Siempre he escrito mis canciones, no para publicarlas, si no para mí, para expresar la rabia y el dolor, todos los sentimientos que llevo dentro», declara. Si bien escribía desde muy pequeño, de repente se propuso empezar a hacer rimas y cantar rap y hip-hop, así que, metido en su habitación, con su micro y su ordenador, empieza a componer. Una de las más especiales es la que escribió a cuatro manos con el boxeador y rapero Isaac Real «El Chaca». «Me introdujo en el mundillo y me subió a los escenarios, con él también grabé mi primera canción y a partir de ahí ya me enganché», incide.

Aleixo apunta que «ahora mismo, si pienso en El niño de fuego, automáticamente me viene en mente la palabra «aprendizaje». He aprendido que las barreras en la vida se las pone uno mismo. El estar delante de las cámaras o subirme a un escenario es algo a lo que jamás me hubiera atrevido si no fuera por El niño de fuego«.

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