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Entregarse a la locura

Entregarse a la locura

Esta novela sigue a una joven que estudia en un college de Massachusetts mientras intenta sostenerse entre la precariedad, el racismo institucional y una salud mental que se desborda. Una opera prima en la que la voz de la narradora mezcla español, inglés y memoria familiar.

En este making of Rosa Ramírez cuenta cómo escribió Material inflamable (Almadía).

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La realidad y la alucinación. Siempre he batallado con esos extremos, y he batallado aún más en darles algún sentido. Entre ese delicioso y enmarañado deseo por contar lo que parece inentendible, encontré la ficción. Pasé toda la vida en situaciones que eran inconcebibles para los demás, escuchando historias familiares que podrían parecer cuentos o mitos, hasta que llegó un día en el que empecé a ver cosas que otros no veían. Quizás por enfermedad, quizás porque quise, porque me era necesario o igual y solo porque era más divertido.

Supongo que toda ficción nos atraviesa, aunque digamos que no. Un día abrí una caja con diarios viejos, diarios que estaban compuestos de fragmentos, poemas, diversos pensamientos. En estos diarios escribí, durante varios años, para no perderme por completo. El pacto era: escribir la realidad. No puedo decir con certeza si el pacto se cumplió, si escribí verdades o si pude mantenerme atada a la realidad. En esas páginas había una historia sobre la batalla entre la realidad y la alucinación, ya sea por el consumo, por la enfermedad mental o por ambos. Escribí Material inflamable para que las lectoras se sintieran partícipes de esa experiencia. Quise que las lectoras pudieran rondar el mundo en la cabeza de alguien que va construyendo su mundo paso por paso.

"Llegó un momento en el tuve que soltar a la protagonista por completo, dejarla vivir su propia vida. No quise crear una víctima. La idea era crear una persona que jamás se siente derrotada, quise que se sintiera loca y triunfante"

Al comienzo me vi reflejada en sus páginas. Deseaba construir un personaje que existía completamente separada de mí. Pero de alguna manera, su voz, su manera de hablar, su manera de entender el mundo, seguía siendo la mía. Me fui de Mazatlán a los trece años. Con el español, perdí los años en los que uno empieza a escribir seriamente, y con el inglés perdí los años en los que uno aprende lo fundamental. Llegó un momento en el que entendí que no era algo que se tenía que corregir. Me tuve que adueñar de este lenguaje híbrido. Reconocer que era un lenguaje que no era sólo mío, sino un lenguaje compartido. Un lenguaje que es parte de migrar, que es parte del desplazamiento. Un lenguaje que pertenece a quienes sienten que no son suficiente de una cosa o la otra para darnos cuenta de que en verdad somos las dos a la vez, y creamos mundos nuevos por serlo. Las que son parte de un tercer espacio en el que la frontera puede ser nuestra y no solo una imposición de violencia. Este lenguaje trata de llegar a un lugar donde no perteneces y tener que cavar tu propio espacio y empujar a las que se molesten. Es la verdadera historia de estas instituciones de élite que te prometen un futuro sin ayudarte a navegar sus condiciones actuales. Instituciones en las que es un castigo ser diferente a las personas que tienen poder, seas migrante o no. Es una historia de tomar lo que te ganaste, sin importar lo que digan otros, tambalear, y no olvidarte de quien eres.

"Escribí Material inflamable con la intención de colgar un espejo en el que las personas que hayan enfrentado estas batallas pudieran verse reflejadas"

Llegó un momento en el tuve que soltar a la protagonista por completo, dejarla vivir su propia vida. No quise crear una víctima. La idea era crear una persona que jamás se siente derrotada, quise que se sintiera loca y triunfante. Tuve que cuidar cada dimensión de la protagonista, asegurarme de que no fuera plana. No puedes sentirte indestructible y dueña de todo sin lastimar a otros de vez en cuando. Puedes ser capaz de dañar a otros aún cuando alguien, o un sistema, te está dañando a ti. Y lo más importante: no puedes ser indestructible, ni sobrevolar sin tener una caída.

Escribí Material inflamable con la intención de colgar un espejo en el que las personas que hayan enfrentado estas batallas pudieran verse reflejadas. De adornar el espejo para que todas las locas con problemas pudieran ver que no están solas, que la enfermedad no nos tiene que detener, que sí somos dueñas de nuestra vida, y que nuestras historias tienen poder.

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Autora: Rosa Ramírez. Título: Material inflamable. Editorial: Almadía. Venta: Todos tus libros.

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