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«Esta mierda me supera», Carrie versión 4.0

«Esta mierda me supera», Carrie versión 4.0

Las series pensadas para adolescentes se han convertido en un boom durante el encierro provocado por la pandemia. En Netflix muchas de ellas se han colado dentro de la lista de las más vistas, compitiendo en audiencia con los grandes éxitos de esta primavera como La casa de papel o Unorthodox. Quizá porque además de los jóvenes también se han interesado por ellas los veinteañeros, los treintañeros e incluso los que tenemos ya más de cuarenta.

Sex Education ha sido una de las series más promocionadas por la plataforma digital. La serie creada por la británica Laurie Nunn ha continuado con su alto nivel de popularidad este 2020, pese a su criticado giro puritano de la segunda temporada. La historia de Otis Milburn, un estudiante poco adaptado socialmente con serios problemas para conseguir masturbarse que se convierte en el consultor sexual extraoficial de su instituto, ha enganchando a los usuarios de Netflix. Yo no pude pasar de los primeros capítulos, pero dejo la puerta abierta a una segunda oportunidad, sobre todo, por la gran calidad de su reparto, tanto de los dos protagonistas Emma Mackey (Muerte en el Nilo, Tic) y Asa Butterfield (Hugo, El niño con el pijama de rayas), como de los secundarios, Gillian Anderson (Expediente X, Hannibal), brillante y excesiva en su papel de madre —terapeuta sexual, de ahí la fuente de conocimiento del vástago— de Otis, y del histriónico y prometedor Ncuti Gatwa.

"Esta mierda me supera sigue la misma senda de The End of the F***ing World. Las dos se basan en una novela gráfica de Charles S. Forsman y tienen al mismo creador, Jonathan Entwistle"

Al éxito de la ficción anterior se han sumado otros títulos como Élite, la gran apuesta española. Ya van por la tercera temporada y preparan una cuarta con elenco renovado. Élite se ha convertido en un gran éxito televisivo que se ha trasladado a las redes sociales, y ha creado toda una cantera de nuevos valores como Itzan Escamilla, María Pedreza y, por supuesto, Miguel Herrán (Río en La casa de papel).

La nueva Sabrina, interpretada por la estupenda Kiernan Brennan Shipka —a quien todos recordamos por su papel de Sally Draper en Mad Men—, la plomiza y aburrida Por 13 razones —uno de los bodrios más populares de los últimos tiempos— y la sorprendente y entretenida Hannah, acompañan a las anteriores en la lista de las más valoradas por los jóvenes.

Pero de todas ellas la mejor sin duda alguna para mí es The End of the F***ing World, de la cual ya escribí en un artículo de recomendaciones de series muy frikis. Esta road movie adolescente tiene momentos de lo más macabros y divertidos. Una comedia dramática que sigue la huida de unos «Bonnie y Clyde» postmodernos en busca de un padre (vivo) y de una madre (muerta). Después de ver la primera temporada de Esta mierda me supera me entran las dudas para decidirme por una de las dos.

Esta mierda me supera sigue la misma senda de The End of the F***ing World. Las dos se basan en una novela gráfica de Charles S. Forsman y tienen al mismo creador, Jonathan Entwistle. Otro punto en común entre ambas comedias es el estar protagonizadas ambas por una pareja de adolescentes confusos y peculiares, magnéticos y divertidos: Jessica Barden y Alex Lawther (Alyssa y James), y Sophia Lillis y Wyatt Oleff (Sidney y Stanley). Ninguno de los dos chicos es el capitán del equipo deportivo del instituto, ellas no son las jefas de las animadoras; si fuesen a la fiesta de fin de curso estarían en el rincón de los marginados. Las dos series hacen apología de los losers, en un mundo de ficción donde —afortunadamente— cambia el paradigma de estereotipos a pasos agigantados. La revolución racial y sexual que están viviendo las series de televisión es mucho más visible en estos productos diseñados para jóvenes, un público acostumbrado a la diversidad de una forma más natural que el adulto. Ahí es donde radica también la diferencia generacional con otros productos de éxito en los años anteriores, como Girls, una serie ambientada en Brooklyn en la que había menos negros que en el congreso nacional del Ku Klux Klan.

"La historia es fácil, conocida y sencilla, pero se sustenta de maravilla gracias a la gran interpretación de Sophia Lillis, convertida en la versión 4.0 de Carrie"

Esta mierda me supera es una historia fresca y divertida, muy bien dosificada en capítulos cortos de entre veinte y veinticinco minutos, algo de agradecer en medio de esta moda de estirar y estirar temporadas con capítulos que no aportan nada —que nos lo digan a los seguidores de Ragnar decepcionados como estamos con el final de Vikingos—, de subir el metraje de los episodios hasta superar la hora de duración provocando el sueño y el aburrimiento del seguidor más fiel. Quizá estamos en un punto de inflexión, en el cual los showrunners deberían investigar si el éxito de estas series con tramas simples, guiones llenos de acción y diálogos directos, son la consecuencia de una nueva forma de consumir material audiovisual, la que realizan la mayoría de los jóvenes del mundo en plataformas sociales como Instagram —con sus stories— y Tik Tok —con los vídeos—.

Esta mierda me supera es la historia de Sydney, una joven huérfana de padre, que vive con una madre a la que no soporta demasiado y su hermano pequeño. Sydney está en plena adolescencia. Es un momento para ella de descubrimiento: amor, sexo, amistad… Es una outsider de manual. La «rarita» del insti que se acaba juntado con alguien todavía más friki, el delicioso Stanley; la química entre ellos hace fluir los episodios como una pieza de George Gershwin. Hasta aquí todo normal, con las particularidades de vivir en la actualidad en un mundo casi analógico —muy vintage— en el que los vinilos tienen más presencia que los smartphones; en ocasiones tendrás la sensación de estar viendo una serie ambientada en los 80, la década de Los Goonies y Jóvenes ocultos. De repente, y aquí empieza lo interesante, nuestra protagonista empieza a descubrir sus poderes: puede mover cosas con la mente. La historia es fácil, conocida y sencilla, pero se sustenta de maravilla gracias a la gran interpretación de Sophia Lillis, convertida en la versión 4.0 de Carrie. Hasta su físico recuerda un poco a Sissy Spacek, la encargada de encarnar en la gran pantalla al personaje creado por el maestro Stephen King. Esa transformación que opera en Sydney con la telequinesia tiene un punto de metáfora que ayuda a visualizar el cambio tan profundo que todos vivimos cuando somos unos adolescentes llenos de granos y de mala hostia.

Vídeo: Esta mierda me supera

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Título: Esta mierda me supera

Creadores: Jonathan Entwistle y Charles S. Forsman

Reparto: Sophia Lillis, Wyatt Oleff, Sofia Bryant, Richard Ellis, Kathleen Rose Perkins, Aidan Wojtak-Hissong, Gregg Daniel

Temporadas: 1

Capítulos: 8

Dónde verla: Nefflix

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