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Ganadora y finalista del cuarto concurso de poesía en Instagram

Ganadora y finalista del cuarto concurso de poesía en Instagram

La ganadora del segundo concurso de poesía en Instagram organizado por Zenda y patrocinado por Iberdrola es @celia.poesia, premiada con 2.000 euros por su poema titulado Futuro. La finalista del certamen, en el que han participado alrededor de un millar de poemas, es @silvinamarsimian, que recibirá 1.000 euros.

El jurado ha estado formado por Ana Merino, Antonio Lucas, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire y Raquel Lanseros, con Miguel Munárriz como secretario.

Para poder participar en la promoción era necesario colgar en Instagram un poema ya sea mediante una imagen, un vídeo, o un comentario en una publicación propia, o mediante una historia destacada. Además, los participantes, al publicar el poema en Instagram, debían seguir las cuentas de @zendalibros e @iberdrola, y también tenían que incluir la etiqueta #poesíaenInstagram. Era obligatorio, por último, enviar un mensaje directo a @zendalibros en Instagram con el enlace de la publicación o de la historia destacada que contenía el poema.

A continuación reproducimos los dos poemas premiados. En este enlace puedes consultar las bases del premio. Gracias a todos por participar.

***

POEMA GANADOR

@celia.poesia

Futuro

Has dicho “nuestros hijos”
Por primera vez
Y yo pienso en el pasto mojado
Una caravana familiar
Por el sur de Francia
Has dicho “hijos”
Pero has querido decir:
Caza
Cordón umbilical
Carne blanda
Y repatriada
Duermevela en verano
Has dicho “hijos”
Y yo sólo pienso en
El sabor de la savia
De un árbol centenario
La mermelada casera de higos
De mamá
Has dicho “hijos”
Y yo me he vuelto vapor
Fantasía, célula y fantasma
Un hijo futuro
Es una promesa con trampa.

POEMA FINALISTA

@silvinamarsimian

Ya no hay nada más que esto que de verdad somos,
no los nombres con los que nos conocen
o los trabajos que hicimos
o las cuentas que pagamos
o las enfermedades que tuvimos.
Así, sin querer,
fuimos quedándonos con lo poco que hoy nos hace falta
y, a veces, hasta pasa que uno de los dos sobra.
Nos dejamos arrastrar
con la gente alrededor y los insectos y las noches junto al río,
el viento ondulante de la noche; indolentes, uno al lado del otro;
ahí, nuestra casa; la puerta de atrás; etcétera.

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