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Ganadora y finalistas del concurso de relatos #HistoriasdeAnimales

Ganadora y finalistas del concurso de relatos #HistoriasdeAnimales

El ganador del concurso de relatos #HistoriasdeAnimales, organizado por Zenda y patrocinado por Iberdrola, es Laura Pérez Caballero, por el texto Pedrito, premiado con 1.000 euros. Los dos finalistas del certamen, en el que han participado casi 800 concursantes en nuestro foro, son Juancho Plaza y Rosa Ocaña Mejía, que recibirán por su parte 500 euros cada uno.

El jurado de esta edición está formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

A continuación reproducimos los tres relatos premiados. Gracias a todos por participar.

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GANADOR

Autor: Laura Pérez Caballero

TítuloPedrito

Mi abuela ingresó con 92 años en el Hospital Álvarez Buylla de Mieres, sabía que no volvería a salir viva. Toda su vida, desde quedarse viuda a los 54, había tenido gatos. El último era uno de color negro al que llamaba Pedrito y que solo ella podía tocar, pues era muy arisco.

Desde su ingreso, me pidió que me ocupara de que estuviera alimentado, tuviera agua y le limpiara el arenero. Yo lo hacía sin rechistar. No veía nunca al gato, supongo que se escondía de mí, pero me encontraba vacíos los boles de comida y agua y eso me bastaba.

Ella me preguntaba todos los días por él y yo le mentía y contaba que estaba bien, aunque no me permitía ni verle. Cuando en el hospital decidieron que ya no podían hacer más por ella, pidió que la dejaran volver para morir en casa.

Yo me instalé allí con ella y en los últimos días sí que vi al gato, que se pasaba la mayor parte del tiempo en la cama, a los pies de mi abuela, pero que no me permitía ni acercarme a él. Una mañana, mi abuela mi abuela despertó y me di cuenta de que había llegado el momento.

Respiraba con mayor dificultad y deliraba. En sus últimos segundos de vida me hizo agachar junto a ella, en el lecho, su boca pegada a mis labios.

—Ya le he explicado todo a Pedrito. Quiero que te lo quedes tú. Le cogí la mano y la acompañé hasta su último aliento.

El animal, con su pelaje negro y sus ojos amarillos nos observaba desde los pies de la cama.

Yo no le dije a mi abuela que Pedrito jamás querría vivir conmigo. Quería que muriese tranquila, que no sufriera por el futuro de aquel ser al que tanto adoraba.

Después de su entierro volví a su casa cada día, y durante una semana rellenaba los boles de agua y comida, pero ni rastro de Pedrito.

Al cabo de esa semana me acerqué al cementerio. Antes de llegar a la tumba vi un bulto negro enroscado sobre la lápida blanca.

El gato se puso en pie, curvó el lomo, erizó el pelaje e infló la cola. Por un momento pensé que me había vuelto loca, que deliraba como mi abuela aquel último día, porque, de repente, me escuché dirigiéndome al gato:

—Pedrito, ¿qué haces aquí? No te explico todo la abuela antes de irse. ¡Venga, baja, que te vienes conmigo!

Y el felino instantáneamente relajó el cuerpo, saltó de la lápida, se paseó entre mis piernas y comenzó a ronronear.

Desde ese día se lo cuento todo. Le hablo mucho de la abuela y no me altero cuando desaparece un par de días. Solo necesito ir al cementerio y recordarle con dulzura las últimas palabras que le dijo mi abuela para que se vuelva manso y regrese conmigo a casa.

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FINALISTAS

Autor: Juancho Plaza

TítuloSacrificio

Con su aire de seductor entristecido asalta el gallinero. Sus pies almohadillados se alían con el silencio de la noche, traspasa la frontera de alambre y como un fantasma se cuela en el corral. El gallo duerme con uno de sus ojos siempre abiertos, pero el zorro sabe por qué lado debe burlar su vigilancia. Las gallinas, en lo más profundo de sus sueños, se ven entre sus fauces calientes, entregan el pescuezo a la maestría del donjuán, se dejan arrastrar al oscuro lagar en el que se fraguan los amores imposibles, desplumarse con la voluptuosidad que solo conoce un gigoló. Liberadas de la esclavitud de la puesta cotidiana, del arbitrario revolcón del macho abusador que las fecunda, del cacareo perenne de todas sus hermanas, llega con la aurora la realidad de la vigilia, el quiquiriquí que las despierta de repente y las sume, otra vez, en la rutina de pitas ponederas. No es el hambre la que mueve los pasos del raposo, es el deseo el que alimenta el rapto a la luz de las estrellas. ¿Por qué arriesgarse si no a la pétrea ferocidad del espolón del guardián del gallinero, al desatado furor de su pico resentido, al plomo voraz del aldeano? ¿Por qué no saciar sus apetitos con un ratón perdido en la hojarasca o con las uvas, ya maduras, de una parra? ¿Por qué no asaltar los cubos de basura, bufé libre que le ofrece la extraña generosidad de los humanos? Porque en su alma de filántropo busca el equilibrio, liberar a las sabinas de su cárcel de pienso y antibióticos, esquivar su destino de agua hirviente o pepitoria, ofrecerles un festín, único, de sangre y de lujuria, una muerte digna ejecutada por un amante consumado.

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Autor: Rosa Ocaña Mejía

Título: Berso

Había

una vez

un miedito chiquitito

que no paraba de crecer…

Pasaron

1

2

3

4

5

6 semanas

y aquel miedito se convirtió en miedo.

Tengo ocho hermanitos, chiquititos. Acabamos de nacer.

Mi mamá nos mima, nos cuida con muchísimo amor. Nos lame y nos amamanta.

Somos unos cachorritos muy muy felices. Juego con mis hermanitos y duermo.

Duermo mucho.

Comer, dormir, jugar… jugar comer, dormir… ¡Qué felicidad!

Nuestros amos son buenos, acarician a mamá y nos abrazan. A veces, susurran.

Dicen que en casa somos muchos, que no pueden mantener a toda la camada, que mamá es suficiente y que nosotros nos tenemos que ir.   Susurran.  Escucho y no entiendo. Susurran. Como, duermo, juego. Lloro.  Miedito.

En la oscuridad de la noche, luna creciente de gato risón, los amos nos abandonan a mis hermanitos y a mi en la cuneta de un camino cercano a casa. La soledad, el silencio, la oscuridad nos rodean. ¡Guau! El miedo es una enorme bola de nieve que no deja de rodar. Miedo. Miedo. Miedo y más.

En la oscuridad de la noche, luna creciente, unas luces lejanas se van acercando. Un coche se para y se lleva a cuatro hermanitos chiquititos. No sé dónde van, no sé qué va a ser de ellos, sólo sé que no les volveré a ver nunca más. Me quedo con otros cuatro hermanitos chiquititos, y ya sólo somos cinco.

En la oscuridad de la noche, luna incipiente, unas luces lejanas se van acercando. Un coche grande y negro -como la noche- se para. Una mujer de pelo largo y rizado se baja del coche, dice que ha visto a un cachorrito, un perrito chiquitito. Encuentra a mi hermanita y la abraza. Se bajan del coche otras personas, un padre y una madre, dos hijas y un hijo. Son una familia numerosa, igual que éramos nosotros. Se van a llevar a mi hermanita, pero están mirando en la vereda del camino  por si hubiese algún perrito más. Les digo a mis hermanos que ladren para que nos lleven a todos, que nos ayudarán a vivir. ¡Guau! ¡Aquí hay otro! ¡Se mueven aquellas matas! ¡Otro! ¡Silencio, parece que ladran más! ¡Otro! Ya no hay más. Sí, escuchad, ¡se oye algo! ¡Guau! ¡Aquí hay otro! Y son -somos- cinco!!!!! ¡Cinco cachorritos chiquititos abandonados! ¡Pobrecitos! ¡Pero qué afortunados han sido de encontrarnos!

Miedito. Nos llevan a una casa grande.  Nos limpian.  Nos abrazan.  Nos dan de comer. Nos abrazan. Más miedito. No sé qué va a pasar ahora, pero confío en esta familia amorosa. Nos miran con ojos chispeantes y nos  abrazan. Paz.

En la oscuridad de la noche de esta casa grande y ruidosa hay otras mascotas: tres gatos, dos perros y un guacamayo. Faunia. No creo que puedan quedarse con todos nosotros, somos demasiados. Así va a ser, la hija mediana está difundiendo en sus redes sociales la adopción de unos cachorritos chiquititos abandonados. Rápidamente los amigos y los amigos de los amigos de los amigos responden a la llamada de adopción. Hay muchas personas interesadas en adoptarnos, cuidarnos, querernos. Somos afortunados, aunque es muy muy triste tener que separarme de todos mis hermanos… Somos afortunados, nos habían condenado a morir y ahora tenemos la oportunidad de vivir, de vivir y ser felices en un Hogar.

En la claridad del día, una pareja de enamorados se ha llevado a mi hermano sin nombre, una chica se ha llevado a mi hermana Nala y un chico se ha llevado a Freda. Y ya sólo somos dos: Saturnino y yo. A nosotros también nos quieren adoptar, pero algo está pasando, que no entiendo, y no vienen a por nosotros. Mejor, así puedo disfrutar aquí más tiempo, con esta familia que me hace feliz y a quienes nosotros también estamos haciendo felices. Y estoy con mi hermanito, chiquitito. Comemos, dormimos, jugamos… jugamos, dormimos, comemos. Paz. El miedito se ha convertido en paz. ¡Ojalá que esta paz dure para siempre!

Por cierto, me llamo

Berso.

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Gala
Gala
3 meses hace

Con mi comentario no pretendo desmerecer a ninguno de los ganadores, a los que felicito y animo a que sigan escribiendo, disfrutando de ello y mejorando.
Pero he de decir que creo que los que han desmerecido a muchos de los demás concursantes son los mismos jueces y organizadores, ya que (copio textualmente):
1. El propósito era recordar la importancia de todas las especies animales con quienes compartimos el planeta.
Observación: gato, gallinas, perro. Son 3 especies domésticas y de interés humano. De interés humano.
2. Las historias deberán ser originales e inéditas.
Observación: la historia de «Sacrificio» es original, pero como la del gato y la del cachorro conozco muchas similares. Muchas.
3. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad del texto.
Observación: en cuanto a calidad literaria, sólo la aprecio en «Sacrificio».

Invito a los organizadores a tener esto en cuenta, ya que aunque sea un concurso de participación voluntaria y gratuita, los participantes invierten tiempo y dedicación en escribir sus relatos, y ver que la organización no cumple con sus propios criterios de selección hace que se interprete como que la participación de todos ellos no es valorada por igual, y desmotiva a volver a participar en sus concursos. Además de poner en duda la calidad de contenido que se comparte en la página, ya que el criterio que se refleja que tienen es totalmente subjetivo.

Jose
Jose
3 meses hace
Responder a  Gala

Lloros y pataletas, que dicen algunos compañeros concursantes. Y me da hasta cosa decir eso de compañeros y participantes. Ahora saldrán a pedir la prohibición de los comentarios para la no aflicción de los elegidos y su escarnio publico con saña desmedida.
Si a algunos/as de los miembros del jurado le hubieran aplicado estos propios criterios cuando ganaron algún premio, ahora estarían escribiendo relatos en un pc del año 2000 más reciclado que la ropa de mi hermano mayor cruzando los dedos para que les concedan 1000 euros del premio para pagar la luz de Iberdrola.
No se dan cuenta de que una cosa es la subjetividad y otra regirse por las propias normas. Hay casos en los que incluso ha ganado algún relato que literalmente no se ceñía para nada al tema tratado. Pero literalmente.
De todas maneras mi principal crítica no va contra el jurado(final) sino contra los seleccionadores, totalmente opacos y pertenecientes
En cuanto al jurado, si de verdad estuvieran un mínimo comprometidos con su labor, ante lo que muchas veces le presentan, podrian echar un vistazo a todo lo publicado para cerciorarse de lo que hay. Me consta que algunos escritores lo han hecho a oler algo raro en lo que les han presentado en otros concursos y se han llevado una sorpresa. Esto se parece a ….Coge el sobre, no preguntes y tira palante, que bastante tarea tienes tu ya para terminar tu próximo best seller como para andar ahora de tiquismiquis.
Ah, y sí. Lo sieeeeeeeeento si he herido a alguien. No me veo yo capaz de herir a alguien, pero bueno.

Jose Enrique García Domínguez
Jose Enrique García Domínguez
3 meses hace
Responder a  Jose

Anda, pues me alegro de su comentario, porque eso mismo que usted explica lo he preguntado un par de veces en las publicaciones de concursos de Zenda y nadie, sea gestor de la web o community o como se llame, me ha contestado.
Luego el jurado de escritores/as que designan sólo revisa la selección de 10 finalistas, pero el primer filtro no lo hacen ellos, ¿verdad? Bueno, está bien saberlo de antemano y creo que deberían especificarlo en las bases; que hay dos jurados, vaya. Si no, es engañoso me parece a mí.
Gracias por la información

Antonio
3 meses hace
Responder a  Gala

Buen comentario. Acertado y respetuoso. Opino lo mismo.

M. Nieves Saiz Eslava
M. Nieves Saiz Eslava
3 meses hace
Responder a  Gala

Estoy de acuerdo co Gala

Adriana Szulgan
Adriana Szulgan
3 meses hace
Responder a  Gala

Impecable argumentación con la que coincido. Por mi parte agrego que al leer los relatos preseleccionados me sorprendió la pobreza de imaginación que unánimemente los caracteriza, así como el lamentable nivel de lengua exhibido, una verdadera humillación para el idioma.

Larry
Larry
3 meses hace

El relato ganador, desde que empieza, se sabe cómo será el final. Es tan obvio y predecible que da risa. La única sorpresa es que haya ganado el concurso

Andrea
Andrea
3 meses hace

Personalmente quedé muy decepcionada de Zenda. Es la primera participación que tuve y particularmente no esperaba ganar porque sabía que entre los 800 relatos había mucho talento y originalidad, por lo que esperé con ansias leer a los finalistas.

Me parece curioso además, que la mayoría de los finalistas (si no es que todos) son españoles siendo que fue un certamen mundial.

Creo finalmente que es una falta de respeto para los participantes tener reglas ambiguas que se prestan a la duda y un método de participación bastante informal.

Muchos de aquí más que el premio buscamos una oportunidad de ser leídos o de leer textos originales fuera de lo que siempre se publica de un arte que se ha vuelto profesión para muchos.

Mi decepción fue mayor cuando vi resultados de certámenes anteriores y lei comentarios de la misma línea por lo que no es una percepción.

Personalmente me voy con una mala impresión de zenda y no vuelvo a participar en sus concursos ni recomendaría hacerlo.

hector gerardo
hector gerardo
3 meses hace

No imagine, realmente, que hubiera tanto quejoso y critico y hasta comentarista disruptivo de: » y porque no un dinosaurio??».

Lázaro marco
Lázaro marco
3 meses hace

Comparto tu comentario, Gala.
Aunque dudo que el jurado lo lea, al igual que dudo que leyese los relatos.
Creo que acciones como está dañan la credibilidad de la web.

Por último felicito a la ganadora y los finalistas que han puesto su esfuerzo e ilusión en presentar sus relatos al igual que los demás participantes.

Una lástima que los jueces estuviesen a por uvas.